domingo, 16 de diciembre de 2018

La persistencia de la mirada, la fijación que tenemos.



La percepción que tenemos de las cosas es una entre muchas, simplemente nos han hecho creer que es la única verdadera, pero esto no es cierto: es un convenio. Si miran la foto que presento verán edificios, geometrías euclidianas, nos resulta evidente, es un paisaje urbano, algo sólido; cuando la realidad en si es transparente.


En esta otra foto el paisaje es campestre, irregular, geometrías fractales, seres vivos, algo palpable. Y todo es transparente.
Para que me entiendan mejor utilizaré una herramienta para mí muy querida: las cámaras de fotos analógicas.


Cuando la fotografía nació los constructores de cámaras tuvieron que enfrentarse a un problema crucial: la velocidad del disparo fotográfico. Se utilizaban velocidades muy lentas o se dejaba la cámara con el objetivo abierto durante segundos para que pudiera llevarse a cabo la exposición.


Pero los resultados dejaban insatisfechos a los fotógrafos y sus clientes, aparecían muchas cosas en las fotos, cosas que no percibimos con los ojos. Así pues por un lado se fueron mejorando las filminas, los negativos, con sensibilidades que llegaban desde 1000 a 32 ASA-DIN.


Las cámaras podían hacer disparos a 1/4, 1/8, 1/15, 1/30, 1/60, y a 1/125 segundos en un tipo de cámaras, otras utilizaban la escala: 1/10, 1/25, 1/50, 1/100, 1/200 segundos. Con cada cámara y tipo de film utilizado se obtenía un resultado diferente. La gente, en general, prefería el tipo de foto “instantánea”, el de apretar y ya está, es lo que hay, esto es lo que tengo delante en este momento preciso, exactamente esto.


Pero cuando recordamos lo que esa foto nos muestra nos viene a la memoria muchas cosas más, depende de cada persona y su percepción, pero seguro que todos recordamos mucho más que esa imagen fija, de un instante preciso, que quedó grabado en una imagen.
Cosas que los ojos no vieron y la cámara, por la velocidad a la que estaba ajustada, no registró. Normalmente las cámaras de fotos para realizar instantáneas estaban ajustadas a la velocidad de 1/125 segundos; era la que mejores resultados generales ofrecía. Claros y evidentes, palpables, cuando lo que tenemos es una realidad transparente.


Pero, ¿qué ocurría cuando utilizábamos velocidades más lentas? Velocidades de disparo a 1/60, a 1/30, que nos aparecían cosas “raras” en la foto.
Si nosotros tenemos “ajustada” nuestra velocidad de percepción a un tipo fijo, y rápido, nos va muy bien para movernos en una realidad geométrica, como la mostrada en la primera de las fotos, pero nos perdemos infinidad de detalles REALES que se mueven a velocidades diferentes, ya más lentas o bien más rápidas.


Las personas que practican relajación o algún tipo de meditación pueden llegar a percibir cosas que al ojo se escapan, al ojo ajustado a 1/125 s., pues al bajar a velocidades más lentas se hacen perceptibles cosas diferentes, que están ahí, en la realidad transparente, y que también son reales. 


Auténticas, son auténticas, pero es nuestra fijación la que nos impide contemplarlas y perder el miedo a observarlas. Una vida que solo percibe ángulos, esquinas, instantes, es como una mariposa clavada con un alfiler a un cuaderno de recuerdos.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Compostela: Museo de las Peregrinaciones y de Santiago.


De veinticinco años a esta parte Compostela ha experimentado un pequeño cambio debido al continuo trasiego de turistas y peregrinos, es más perceptible en las cercanías de la catedral desde luego pero más o menos toda la ciudad lo nota.


Una de esas novedades es el Museo de las Peregrinaciones y de Santiago que os invito a conocer. Está en la Plaza de Las Platerías, junto a la Quintana. Ángeles y hazos nos reciben al entrar.
http://www.santiagoturismo.com/museos/museo-da-cidade-e-das-peregrinacions




Hay capiteles y maquetas que nos permiten imaginar cómo sería la catedral en tiempos anteriores a los del Maestro Mateo, y también una reproducción muy fiel de la Cruz de la Victoria que el rey don Alfonso El Magno donó a la catedral en el año 905.
El primer y primitivo templo, de tiempos del rey don Ramiro debió quedar muy deteriorado por el ataque de los vikingos durante el reinado de su hijo don Ordoño, así que sería el nieto don Alfonso el que levantó un gran templo de estilo prerrománico asturiano en el lugar de Compostela.
Antes de entrar a ver estas cosas pueden visitar la exposición, unos deliciosos dibujos,  O Camiño de Santiago debuxado, por Joaquín González Dorao.
http://www.santiagoturismo.com/axenda-cultural/o-camino-de-santiago-debuxado-joaquin-gonzalez-dorao


Alguno de los capiteles tiene una simbología difícil de desentrañar para la mirada actual, la mujer dando a luz un hijo que trae consigo un mensaje. Se le llamará Evangelio.


Un curioso plano de la época del Virreinato de Nueva España, con los límites fijados de la Nueva Galicia. Al norte quedaría, ya fuera de plano, Nuevo León y la Nueva Vizcaya. Supongo que es de la época de Felipe II o del tercero, por el león que sujeta en una mano la bola del mundo y en la otra una espada.
También pueden visitar la exposición Camiñantes, del fotógrafo Tino Martínez.
http://www.santiagoturismo.com/axenda-cultural/caminantes-tino-martinez



Después toca salir a mojarse por las viejas rúas o si sale el sol por La Alameda.


Los veteranos tenemos nuestros rincones preferidos donde tomar un chato bien calentito en estas fechas tan frescas ya.


Y después de cenar también dónde tomar una copa, ¡pero una nada más! Que igual terminamos montando en escoba y haciendo el Camino de vuelta volando.
https://www.facebook.com/casadascrechas/

lunes, 10 de diciembre de 2018

Puente de La Inmaculada en Compostela.


Aprovechando el Puente de La Inmaculada pude hacer una nueva visita a Santiago de Compostela y hacer algunas fotos de mis rincones favoritos. La primera impresión que obtuve es que sigue llegando gente a la ciudad en grandes cantidades; al menos estos días pasados estaba rebosante y los viajeros tenían que andar de aquí para allá buscando alojamiento.


La Plaza de Cervantes y una curiosa iluminación navideña fue de lo primero que me llamó la atención nada más llegar a la ciudad.




La víspera de la fiesta hizo buena tarde, sin lluvia, que permitía dar una vuelta por la zona de la catedral observando esa curiosa flecha amarilla en los lugares más insospechados. En fin, que conseguí encontrar sitio donde cenar y tampoco me tengo que explayar sobre el tema.
En Casa Manolo, gañanes, que tiene unos menús fenomenales.
Casa Manolo




La mañana de la fiesta mucho trasiego de gentes de un sitio para otro e incluso carreras por obtener un buen sitio en la catedral antes de comenzar la procesión y misa de La Inmaculada.
Nunca había visto tanta gente, en verdad; y ya son años de acudir en esta festividad.


Un viejo peregrino no puede dejar de pasar a saludar al Patrón, y después lo que venga. Ya sabemos que no se pueden hacer fotos al busto, pero la malicia acompaña al peregrino, ¡pecado venial, supongo!





Aproveché la mañana para visitar el Museo Catedral de Santiago, muy recomendable para conocer la historia de Compostela y con sorpresas muy agradables. Los hazos suevos y otros encantos nos llevan al misterio del Maestro Mateo y su simbología medieval.
http://catedraldesantiago.es/visitas/museo/


El Busto de Doña Urraca, legionensis regina, dispuesto para ser procesionado. Ignoro si la imagen se parece más a su primer esposo, el conde Raimundo de Borgoña, o a su segundo don Alfonso de Aragón y León, el Batallador, pero el caso es que es imponente. Lo pagó ella de su pecunio personal, al parecer.


Dignas de admirar son las tumbas de los reyes de Galicia y León, esta es de don Fernando II.


Y esta maravilla representa a su hijo Alfonso, último rey privativo de Galicia y León, que sería el noveno en la cuenta actual o el décimo si se volviera a contar con don Alfonso El Batallador, reconquistador de Zaragoza, y que también fue rey de estos territorios. Después el obispo de Roma les anuló el matrimonio, se lo volvió a reconocer, se lo volvió a anular; en fin, que están muy ricas las almejas de Carril y las xoubas de La Puebla de Caramiñal, por si usted me entiende.



Comenzó a llover pero eso no fue impedimento para que las personas fueran de un sitio para otro.


Después es imperativo tomar alguna tacita de vino gallego antes de buscar sitio para comer. Ni la lluvia ni el frío detiene al peregrino, ¿no es verdad? Y más si estás de turista, ¡ya te digo!
Recuerdos de mi primera visita a Compostela, en el año 1978, con mis padres me asaltaban.


Para mí, un viejo soldado de infantería, fue un motivo de gran alegría ver llegar peregrinos este día de La Patrona a la Plaza del Obradoiro; impertérritos a la lluvia y demás inclemencias climatológicas.



Había que celebrarlo en condiciones y por su puesto parar donde María Castaña, que cuando se le cansaba el burro cargaba con él en brazos. Historias que me contaba mi madre que vivió algunos años en Compostela y fue mi primera guía de la Ciudad del Caracol.
La Casa de La Troya, La Quintana, Las Plaza de Los Vivos y la de Los Muertos, El Mercado de Abastos comprando patacas y patacones, grelos y alubias blancas para el caldo, las gallinas vivas que en casa había que sacrificar y pelar recién escaldadas, pagando en pesos; y el viño Ribeiro tomado en jarras y taciñas de porcelana, cosas que se van perdiendo.
No sé si ustedes sabrán que el primer vino que se tomó en América, recién descubierta, fue el Riberio; Don Cristóbal Colón (Colomba) plantó sus cepas en cuanto se aposentó en la Isla La Española; normal, era gallego, ¡no iba a plantar rioja!


Yo aún recuerdo cuando el vino Albariño era de cosechero, años 80, tan solo se cultivaba en la zona de Cambados y como mucho en Villajuán; se servía en jarras y sabía a gloria bendita tomado en tacitas de porcelana. Y el vino de Barrantes, que era tan tinto que manchaba las taciñas y con con tres tragos te dejaba los dientes más negros que la boca de un tiburón.
Ahora es todo tan...¡con glamour! ¡el bouquet! el paladar...aromas florales del pazo de no se quien. En fin, me alegro mucho por tanto como ha mejorado la hostelería en Compostela y toda Galicia. Supongo que mucho ha tenido que ver su excelente Centro Superior de Hostelería de Galicia, un trabajo extraordinario, les estoy muy agradecido.
http://www.cshg.gal/index.php/es/


En fin, recuerden siempre uno de los viejos dichos españoles, en la foto.
Por cierto, este es uno de mis bistró favoritos de Compostela.
https://www.ocurrodaparra.com/