martes, 16 de octubre de 2018

El Senderín, octubre 2018, N º 30


Aquí tenéis la portada de nuestra revista El Senderín, del mes de octubre, año 2018. La revista de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León, "Pulchra Leonina". ¿Bonita verdad?


En la editorial de este número felicitaciones y parabienes por lo bien que están saliendo las cosas y el número creciente de afiliados a nuestra Asociación. Pronto se tendrán que decidir las actividades del año próximo y se esperan nuevas propuestas.
En el lado izquierdo tenéis el recordatorio de las actividades hasta fin de año.





Un estupendo artículo de Marta María Fernández Santos sobre la etapa del Camino de San Salvador realizada por la Asociación desde el pueblo de Pajares hasta Pola de Lena. El paso por Puente Los Fierros, Herias, Campomanes, y la ermita de Santa Cristina de Lena. Disfrutaron de un día fenomenal caminando por Asturias, Paraíso Natural.




Entre las muchas actividades culturales realizadas por la Asociación yo destaco la Visita a la Base Conde de Gazola. Y ahí tenemos a Baudilio "el flechas" a bordo de un moderno vehículo acorazado de la Artillería de Campaña.
Disfrutaron mucho con esta visita rodeados de niños de los colegios; todos pudieron asistir al Homenaje a los caídos por España, presidido por el Comandante Militar de León, Excmo Sr. General de Brigada D. Luis Carlos Torcal Ortega.


Otra actividad muy interesante y divertida fue la visita al Colegio Trepalio de Trobajo del Camino, ataviados con indumentaria medieval, y explicando a los críos el Camino de Santiago y su importancia desde la época medieval.



In Memoriam este mes está dedicado a Mari Pili, una de las primeras asociadas y de las que más me animó para que yo también entrara en la Asociación. Compañera de excursiones con el club SLAC-Collado Jermoso, campamentos regionales y otras muchas actividades; esposa de José Buzzi. Buen Camino peregrina.



Entre nuestros compañeros Hospitaleros Voluntarios este mes le toca confesarse a Eustaquio González, Taqui o "el terror de las bellas peregrinas". Es broma.
Ingresó en el selecto club de los Hospitaleros Voluntarios en el año 2004, un artículo de Félix Páramo.



Y para finalizar mi repaso a este número de El Senderín de octubre aquí tenéis a los perpetradores del Himno de la Asociación: Conchita Martín, música, y Julián Zapico, poema. ¿Cuántos poetas habrá en nuestra asociación? podríamos intentar hacer un censo o algo así.
En fin, hasta el próximo mes, nos veremos el día 28 haciendo Limpieza del Camino de Santiago desde La Virgen del Camino hasta Hospital de Órbigo.
Buen Camino a todos.

domingo, 14 de octubre de 2018

La Luna, en verde. ¿Y eso por qué?


Si ustedes pueden ver La Luna en las próximas noches y fotografiarla verán que está bañada en una agradable luz verde, ¿Y eso por qué puede ser?
La explicación es que El Sol, desde no sé cuánto tiempo atrás, ha elevado su temperatura de color, en la escala Kelvin, pasando de un fuerte tono amarillo al verde. Vean la escala en la imagen siguiente:


Son medidas científicas tomadas por renombrados científicos, no algo que me esté inventando. Ahora bien, tal vez por la constitución de nuestros ojos o por alguna otra causa nosotros tendemos a ver la luz verde de las estrellas como blanca, un tono blanco nuclear. Si intentamos mirar un segundo al Sol veremos una intensa luz blanca cuando en realidad ¡es verde! Verde como la hierba en los campos de Cantabria. Si la luz solar es ahora verde eso implica mayor energía y vibración de un orden superior, ¡pero no lo estamos aprovechando! Al contrario.
Tenemos una manera de ver las cosas, influidos por nuestras creencias y otras cosas, que no se ajusta a la realidad exacta. Y así no vemos lo que en realidad es el satélite que llamamos La Luna.


Aristóteles dejó por escrito algo sobre sus charlas con el pueblo de Los Panonios, el pueblo natural de la península helénica, los que ya habitaban aquella tierra cuando llegaron los helenos de Heracles y Odiseo y todos aquellos para que me entiendan. Y los Panonios le contaban al sabio que ellos recordaban el tiempo en que no había luna alguna en el cielo, no había Selene que les alumbrara en las noches y las mareas eran muy diferentes a los tiempos de Pericles. Siendo los griegos unos pueblos tan marinos, que viajaban por todo el Mediterráneo e incluso hasta Irlanda, y también por todo el Mar Negro, a Aristóteles le estuvo rondando durante mucho tiempo este asunto.
¿Cómo sería este mundo en un tiempo en que no había luna alguna?


Cuando los españoles fundan la Universidad de Lima, en el año 1571, Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de los Reyes de Lima, comienzan a llegar doctores y licenciados de las universidades de Salamanca y Alcalá de Henares para formar a los estudiantes de aquellos inmensos territorios.
Lo primero era que aprendieran a hablar, leer y escribir correctamente en español y después se les impartían las mismas asignaturas que en las universidades de la península. Pues bien, se dio pronto el caso de al explicar a los alumnos la órbita de La Luna y cómo predecir los eclipses tanto lunares como solares alumnos de ciertos pueblos del Perú les contaban a los profesores que en sus tradiciones ancestrales se guardaba recuerdo de cuando este planeta ¡no tenía satélite!
Y como los profesores se habían tenido que estudiar a Aristóteles a fondo recordaron lo que contaba de los Panonios.
Cruce de cartas con la península y finalmente los más doctos decidieron en Salamanca que si guardaban memoria de esos hechos es que eran pueblos antediluvianos, pero que en este tiempo y milenio teníamos Luna así pues para aprobar la asignatura y alcanzar la licenciatura los alumnos tenían que tener y defender los mismos conocimientos como cualquier otro cristiano del orbe.
¿Es curioso, verdad?


No sabemos apenas nada de La Luna. Cuando en la fallida misión del Apolo XIII tuvieron que desprenderse del cohete Apolo y cayó sobre La Luna los sensores sísmicos que habían dejado instalados en las misiones anteriores estuvieron funcionando a tope ¡durante horas!
Como si fuera metálica y casi completamente hueca.
¿Saben ustedes algo más sobre este asunto? Tal vez podamos echar un poco de luz sobre este asunto en próximas fechas, ¿podrían ayudarme en el empeño?

viernes, 12 de octubre de 2018

Nuestra galaxia, ¿sabemos cómo es realmente?



La galaxia, la Vía Láctea, una idea muy primitiva es lo que tenemos.

Una de las ideas que nos impiden progresar es cómo vemos las estrellas y la galaxia que habitamos. Nuestro sol y planeta se encuentra muy, pero que muy lejos del centro galáctico; somos relativamente viejos pues aunque se conocen estrellas que se les calcula una antigüedad superior a los 13.000 millones de años nuestro sol tendría la nada desdeñable edad de unos 4.600 millones de años, e igualmente La Tierra.
Además estamos a una distancia aproximada de unos 26.000 años luz de la zona central de la galaxia, esto es: bastante lejos. Así pues tenemos un sistema solar ya antiguo y alejado de la zona donde “se corta el bacalao” Supongo que conocen esa expresión. Lean a continuación lo que nos cuentan los astrónomos:


Cuanto más cerca del centro galáctico esté una estrella más elementos químicos complejos contendrá, cuanto más alejada del centro o del disco galáctico su composición será de apenas hidrógeno y helio. La galaxia es como un gran centro productor de elementos cada vez más pesados y complejos.
Son frases tomadas de una entrevista a don Carlos Allende, del Instituto de Astrofísica de Canarias, un experto a nivel mundial en estos asuntos.


La composición del Sol es básicamente hidrógeno y helio pero esa antigüedad que tiene le ha permitido llegar a fabricar ya elementos como el silicio, el magnesio y el azufre; incluso hierro en cantidades considerables. Los minerales más pesados que se encuentran en La Tierra como uranio o plomo vinieron de otras estrellas lejanas en el momento de su formación; o al menos así nos lo cuentan.
Así que meditemos un poco este asunto: si cuanto más cerca del centro mayor es la complejidad ¿qué podemos hacer desde nuestra simplicidad? Físicamente no nos es posible acercarnos al Centro Galáctico, al menos por el momento pero intelectivamente nada está fuera de nuestro alcance, en teoría.


Podemos mirar hacia la constelación de Sagitario en esas noches en que se puede ver claramente y viajar de modo intelectivo, fantasioso si ustedes quieren, para intentar conocer cómo es esa zona central. Tal vez nos llevemos la sorpresa de que no es como nos han estado contando en las últimas décadas, lo de que hay “un agujero” que hace girar a toda la galaxia que se traga todo lo que le cae dentro, y nada puede escapar. Eso puede ser tan solo una manera de mirar las cosas.


Más bien lo que puede estar ocurriendo es que el centro provee continuamente de energía e información a toda la galaxia y que cuanto más cerca se encuentre uno ¡mayor complejidad! Afirmar que el centro de la galaxia está cubierto por nubes de gas es decirnos que no saben lo que allí dentro. Una manera de verlo podría ser semejante al iris del ojo humano, cerca del centro la complejidad es impresionante, ¿no les parece? Pero sigue siendo tan solo una manera entre muchas de mirar este complejo asunto.


Seguir dibujando en el cielo constelaciones es muy primitivo, nos da una imagen poco exacta de cómo es la galaxia y por ende el universo; a ver si nos espabilamos que el tema es complejo. Si no me “cortan la luz” o la cabeza seguiré insistiendo en temas como este; con esta manera tan primitiva de pensar no podemos ir muy lejos, y mucho menos al centro. Siempre estaremos en la aldea, con el ganado y las supersticiones, amigos.