sábado, 27 de agosto de 2016

Viaje inaugural a la luna Titán, Saturno os ama.


Viaje inaugural a la Luna Titán
Saturno os ama

A punto está ya de partir de la Estación de El Escorial el transporte supremo y luminoso con destino a la Luna Titán; una enormidad, (Inteligencia dice que la cuenta sube en estos momentos a 2.327.047,52 humanos, pero no le hagamos demasiado caso porque este engendro cuenta hasta los fetos) de personas humanas y sus personitas mascotas personales han peregrinado hasta las cercanías del Monasterio para ver partir el último producto del ingenio humano: el galeón clase supra Santa Bárbara con destino a nuestra reciente colonia en las lunas de Saturno.
El brillante transporte luce en sus flancos los colores corporativos y en grandes letras nuestro inmortal lema: Plus Ultra Renfe; todo el mundo observa en sus gafas Ultra 4D Unlimited a la comitiva que despide a La Reina, brillante, impasible posando imposiblemente, prodigiosa con su vestido de lamé dorado y su corona de platino y diamantes, ¡qué bien la porta!
Por todas partes suena y resuena debido al eco de las montañas cercanas el himno patrio y la multitud chifla y grita y se descangalla hasta que finaliza. Y qué alto ondea nuestra bandera. Parte silencioso y furioso nuestro novedoso transporte espacial bajo la atenta mirada de los factores en el C.T.C. de Robledo de Chavela.
Impecable.
¡Descorchando cava!

Pero sin pasarse que hay que estar al tanto de las Rodalies a La Luna y los Regionales a Marte.
¡Y un jamón! Nosotros somos de Larga Distancia, no tratamos con los plebeyos de Pequeño Recorrido; unos paneles electroluminiscentes son desplegados, como cuando suceden grandes crisis, para separar servicios y no se pase de las puyas a los puños como de recién inaugurado este centro. Gelín es previsor y previdente, por algo es el jefe, su abuelo conoció los tiempos del vapor, y tan solo va por el segundo gin-tonic dirigiendo desde su Mesa Imperial el tráfico intermodal y aeroespacial.
− ¡Inteligencia!
−El transporte Santa Bárbara se encuentra ya en órbita planetaria, ¡oh, mandamás supremo!
− ¿Tiempo estimado a Marte?, ¿riesgos de intercepción?, ¿alteraciones cardíacas en el pasaje?, ¿tormenta solar imprevista?
−04.22 horas. 0 riesgos. Gran exaltación en Clase Ministerial Plenipotenciaria, ¡oh, gran factótum!
− ¿Y eso a qué puede ser debido?
−Su alteza ha decidido cambiarse de traje por algo más llevadero y coquetear un poco con La Ministra Plenipotenciaria.
− ¿Acaso ha cambiado los zapatos de tacón altísimo por zapatillas de descanso?
−De zapatos ha cambiado, sí, pero no de largo de tacón y porta ahora un traje torero copia del que lucía Cagancho en Almagro.
− ¡Olé! Así me gusta, la adoro. Gente con Casta. Nos llevará a Titán ¡y más allá! Inteligencia, refréscame, ¿qué es eso de un traje torero?
−Costumbres ancestrales de los naturales de Hispania. Recientemente, en las ruinas de Híspalis, los arqueólogos han encontrado un enorme edificio, tipo circo romano, que suponen sea una de las míticas “Plazas de toros·
− ¿Era ahí donde sacrificaban a los cristianos?
−Toros de lidia y cristianos y también caballos. Había también unas fiestas llamadas de Moros y Cristianos en las cuales…
−Corta, corta, que no estoy para matanzas. Sigamos el trayecto del transporte 13.013 por holografía simétrica y sonido biaural. ¡Inteligencia!, ¿todo irá bien hasta Titán?
−Mejor consulte a su médium exclusivo o tire los dados o mire los posos del café o…
− ¡Vale, vale! Fuera Inteligencia. No tiene sentido del humor. ¡Cafetería! Otro gin-tonic. Todo va como está programado y siguiendo los protocolos; así me gusta, como decía mi abuelo: los trenes por su vía, nunca por la contraria.
− ¡Pero si van por el espacio interplanetario!
− ¡Que te calles, monstruo! El que controla es el que controla, o sea el controlador, y no me molestes con este 13.013 hasta que pase por Marte. ¿Cómo van Las Rodalies? ¡¡Retrasos!! Cortaré cabezas y me las pondré colgando del cuello antes de ir a cenar.
−Es que nos han robado unos cuantos kilómetros de cable en el espacio puerto de Malgrat de Mar y…
−¡¡Cortaré más cabezas todavía!!, ¿viene ese puto gin-tonic o qué?



El viaje a bordo del Santa Bárbara transcurre plácido, en los veinticuatro cofres de viajeros la gente disfruta de las ventajas de un viaje inaugural a la vez que turístico especial. Saben que están haciendo Historia. Los primeros en llegar a la Luna Titán y contemplar por las ventanillas los maravillosos anillos saturnales. Las tripulantes reparten interminables carritos de canapés, copas de cava y chupitos de aguardiente gallego, ¡la fiesta no ha hecho más que empezar!
− ¡Tripulante, tripulante! No me llegan los vídeos que me envía mi sobrino desde Calviá.
−No se preocupe señora, es por el retraso interdimensional, ¿le apetece unos bombones de Ourense?
− ¿No será un poco, en fin, pronto para…?
−Nunca es demasiado pronto para empezar a gozar, señora. Al tercero se sentirá usted flotar en las aguas medicinales de As Burgas y el calorcito se le subirá por las piernas, ¡ya verá!
−Disculpe nuevamente, ¿sabe cómo es en realidad Titán?, ¿no será aquello, en fin, algo…frío? Presumo.
−Presuma, que para eso es duquesa. Ya lo calentaremos, señora, ya lo calentaremos, para usted y su compañía.
−Me alegro, joven. Te dejo mi código de barras para que no se caliente buscándome en aquella enormidad helada, tengo reservada suite supra en el Palace, ¿sabes?
−No se preocupe por mí, pasé unos días de vacaciones en La Antártida y vengo dispuesta a todo. Amor. ¡Limpiadora! Disculpe Duquesa de la Alta Cúspide y el Bajo Afán, tenemos un problema en el servicio del cofre.
− ¡Ah! es mi esposo, el Duque; que le sentó mal la antigravedad y está expulsando una libra de percebes y un cuarto de buey que se tomó antes de embarcar.
−Pero es que el olor es infame, disculpe, tenemos que cortar por lo sano, ¡limpiadora!
−Es su bilis, ya le avisé que no se pasara con la Salsa de Inferno en la carne, ¿no podrían evacuarlo al espacio exterior?
−Solo sus restos mortales, ¿dónde estarán los mecánicos?, ¡perdón, duquesa! Sus defecaciones y devoluciones en caliente sí podemos expulsarlas. Disculpe mi lenguaje tabernario, disculpe, pero trabajo con ferroviarios. ¡Voy pa´lla! (¡Uff! Vaya tipazo tiene la condesa a sus sesenta y tantos)
La emergencia en el servicio del cofre 03 es solventada con profesionalidad y rapidez inaudita; las limpiadoras son cubanas a excepción de una que es murciana, la jefa, que les da una caña que las pone a todas locas.
¡Aquí veo una miga! Limpia. ¿No habrá alguien fumando en el servicio 22?, ¡Mecánico! Ve a despertar al conductor de cola que estamos llegando al Cinturón de Asteroides. Atentas todas, tendremos que dar vuelta a todos los asientos en 22.32 minutos, ¡y no quiero fallos!, ¿los guantes blancos?, ¿las mascarillas? ¿Dónde está Lissette Blanquita Carrillo?
Levantándosela al conductor de cola. Ya saben todas, es la reina de la salsa y el danzón moderno.
− ¡Mecánico! Disculpa, ¿sabes quién tenemos de conductor de cola?
− ¿Er? No te preocupes, es Luna. Vamos bien de tiempo, ¿quieres que vaya a darle un toque?
−No, déjale, que ya tiene quien se la está tocando. No queda papel en los servicios 05, 09, y 14.
−Tranquila guapetona, este viaje va a ser sensacional; mándame a tres chicas al furgón y les daré unos rollos de tisú El Elefante.
− ¿Qué?, ¿ya no quedan de los de tisú extrafino?
−La peña se los lleva para casa, ya sabes.
− ¡Uff!, cómo sois. Hay quejas con la temperatura en los cofres 06, 11, y 22.
−Revisaré los subsistemas uno por uno. Tripulantes, ¿necesitan más botellitas de licores espirituosos o café en grano?
−Los cofres de clase Superpreferente han agotado hasta el Agua de Solares, de ahí para atrás lo peor son las bebidas alcohólicas. (Se susurra por lo bajini que algunos viajeros han conseguido colar de rondón botellas de brandy y se están vendiendo bajo mano)
− (¿En dónde?)
− (En el cofre intermedio de los mecánicos)
−Iré a investigar, eso está fuera de todo protocolo. Llegamos al Cinturón de Asteroides. Atentas.

En el citado cofre encontramos entre montones de cajas de suministros alimenticios para los viajeros y piezas de repuesto apalancados y con una botella cada uno a Franco y Pirri, Operadores Mecánicos Superespecializados, observando por una pantalla holográfica y apostando cada vez que nos acercamos demasiado a un asteroide.
− ¡Chocamos!
− ¡Lo pasamos!
Botellas de brandy y la mitad de la extra de verano pasan de mano en cada acercamiento.
−Eso que estáis haciendo es absurdo, bien sabéis que ahora le toca conducir a Luna.
−¡¡Por eso!! Atiende a las emergencias, mecánico de entrada, ¡becario! Mira, ahí suena una. Atiéndela.
− ¡Dígame!
−Señor Mecánico sírvase atender con la máxima urgencia esta emergencia.
− ¿Con quién hablo, por favor?
−Con El Chambelán de la Ministra Plenipotenciaria.
−Pues lo que vuecencia disponga.
−Tenemos una crisis completa en nuestras transmisiones guifi. Esto es un guirigay, las comunicaciones se entrecruzan o directamente se cortan.
−Que no tienen conexión con La Tierra, ¿qué hago maestros?
−Quítales la gravedad artificial en el cofre, ¿no te sabes el protocolo? Esperas unos minutos y reinicias el sistema.
−¡¡Otro!! Otro, ¿a que nos la damos?
− ¿Qué te apuestas a que no?
−Subo la apuesta: una botella de orujo de café.
−Bueno, os dejo, vale, caminito entre cubanas hasta el cofre 02 y corto la gravedad artificial.
− ¡Apalpa culos!
− ¡Sácalas a bailar en el coche cafetería!
−No, mejor, me meto con alguna en el servicio para personas algo disminuidas según el mínimo común múltiplo mental, como hacen algunos que yo sé.
− ¡Que es el máximo común divisor penal! Becario, ¡cuánto te queda por aprender! No sabes cómo se menean las cubanas. Ya sabemos que vienes de la empresa privada y, en fin, lo que te queda. ¿Nos la damos?, ¿nos la damos? ¡Uy! Pasamos, ¿cambiamos al orujo de hierbas hasta el siguiente asteroide? ¡¡Largo, becario!!
El mecánico va sorteando turistas borrachos, putas de culos elevados y barbillas de lujo, limpiadoras cubanas, jubilados galeses (Les quedó una buena paga de la mina y se pueden permitir hacer un viaje tan caro como éste) las marchosas tripulantes y los lambeculos del ministerio hasta llegar al cofre de la ministra. Hay gritos e incluso ofensas a un lado y otro del pasillo pues todos intentan conectar con el planeta, todos a la vez, y las voces desafinadas resuenan en todas las cabezas a través de los micrófonos incrustados en la caja craneal. La ministra babea con todo lo que la tuitean e incluso tutean, su cabeza se ha ido, pero ido más allá de Plutón por lo menos. Emergencia gorda. El becario se ve superado en instantes pero como solo lleva instalada la aplicación para comunicaciones internas se sobrepone rápido, se va directo al panel de control, usa su llavín de seguridad, lo abre y pulsa el control de gravedad. En instantes todos están flotando en el cofre pues si la ministra no usa el cinturón de seguridad, ninguno de sus chupatintas y los empresarios colindantes lo hará.
¡A flotar!
Por más que lo ensayes en tierra nunca te imaginas cómo será esto en el espacio. Esto sí que es danza. Si tuviera a mano a la jefa de las limpiadoras, esa murciana rubia y mandona, ¡le iba a enseñar yo ahora!
¡¡Escapar!!
Y llamar a la murciana cuanto antes.
La peña se pone a potear como si el Athletic de Bilbao hubiera vuelto a ganar la Copa de La Reina y las vomitonas chocan y rebotan contra ventanillas y equipajes de mano.
¿Qué hacer? Mientras llegan las limpiadoras. ¡Ah, sí! Llamar a Julián, el Jefe de la Brigada de Incidencias a Bordo. Estará en la cabina con el conductor de descanso. Solo tengo que atravesar el cofre 01 para avisarle.


Los veinticuatros guardaespaldas, pipa en mano, tras comprobar su identidad, se limitan a soltarle un mudo: ¡Chist! Pues la Reina está dormitando. Ya se cambió de traje, ahora un Balenciaga años 50, ¡del siglo XX! No, si esta terminará vistiéndose como Eugenia de Montijo, y si no al tiempo.
El becario entra en la cabina del conductor y se encuentra a su Jefe Ultimor haciendo manitas con el conductor Tejerina, alias Esto está chupao; parecen los osos cariñosos.
−Becario, alma de Dios, ¿por qué interrumpe nuestro alegre solaz?
−Vera usted, jefe, había problemas de intercomunicación en el cofre de la ministra y he quitado la gravedad artificial.
− ¿Y?
−Pues que todos se han puesto a flotar y potear cosa mala, ¿qué hago ahora?
− ¡Pues córtasela!
− ¿Y qué les corto?
−A la ministra nada, que nos puede recortar el sueldo fijo y quitar la paga extra, pero a los lambeculos que la acompañan…la coleta.
− ¡Calla, escroto! La tuya te voy a cortar yo, hazme caso a mí, vuelve a conectar la antigravedad y échale la culpa a las contratas privadas de lo que ha pasado.
−Teje, ¡que van con ella los dueños de los bancos y las constructoras que han montado este tinglado!
−Pues eso mismo, y que se palpen la cartera a ver quién paga ese desaguisado. ¡Largo! Espera, toma estos tapones para los oídos, te van a hacer falta para soportar los alaridos del personal.
Vuelta al cofre 02. ¡Un momento!
Los goriguardias reales no le dejan ahora atravesar la puerta. Credenciales en regla, confirmación de iris, huella dactilar y recto anal, ¿sí? De acuerdo, puedes pasar, mecánico de entrada.
¿Ya me sacó el puño? Sí.
La Reina ha vuelto a cambiarse de modelito, algo inspirado en los locos años años locos veinte en París oh, la, la. ¡Del siglo XX!
−Maravillosa diadema, permítame decirle Su Alteza Real.
− ¡Ah, sí! ¿Le gusto así? Dejarle, dejarle pasar, es un ¿qué?
¡¡Mecánico de entrada!! Exclaman los veinticuatros guardianes como un solo hombre. O mujer. Pues con las fachas que tienen no sabe uno qué pensar.
El cofre ministerial; flotar y sornar todo es empezar. El entrenamiento, casi de infante de marina espacial, que tuvo que llevar a cabo en El Loro Parque de Tenerife se demuestra fundamental, orcas y tiburones asesinos fueron un buen entrenamiento para conseguir librarse de altos ejecutivos y banqueros que se lanzan con aviesas intenciones sobre el pobre becario mecánico espacial, ¡puños y rodillas! Llega hasta el panel y conecta la gravedad artificial.
¡¡Cataploff!!
En un instante todo vuelve a su sitio y como dios manda. Los tapones para los oídos que le dio Tejerina demuestran su utilidad de modo inmediato. Sale pitando. Aullidos inenarrables, incluso ministrables, entre asteroides en la noche sideral.
Próximo Checkpoint: Júpiter.


Tan solo será otra hora más, en horario espacial, y vuelta a empezar. Aprovechar el rato con las cubanas, ¿no?, están reunidas en asamblea escuchando en el coche restaurante un discurso incendiario de un sobrino bisnieto de Fidel Castro. La cosa irá para largo. A ver las tripulantes. Hay una canaria, guapa a rabiar, cuyos senos no se inmutan con o sin antigravedad. Igual hay truco en el asunto, habrá que investigar.
− ¿Cómo va el mojo picón?
− ¿Eh?, ¡chicas, mirar! El mecánico.
En instantes le caen encima docenas de reclamaciones: que si las ruedas de los carritos se salen, que si la cafetera falla, que si el aire acondicionado…
− ¡Un momento!, ¿en qué cofre falla el aire acondicionado?
−En el 22, están como en El Sáhara una tarde del mes de julio.
−Guíeme usted si hace el favor y haré las comprobaciones necesarias siguiendo el protocolo establecido.
− ¿No me cree usted?
−Usted comprenda, ¿Yadira, sí?, comprenda que el personal espacio ferroviario debemos atenernos a estrictos controles de calidad y no caben en nosotros creencia alguna, ¿me indica usted?
−Así son todos de borrachos. Sígame.
Van atravesando cofre tras cofre comprobando que los pasajeros, según su uso horario o costumbres beberciales, (¡perdón, alimenticias!) están o sobando o entonando alegres himnos patrióticos, completamente cogorzas.
¡Sí, ya, nunca caminaréis solos!
El becario no pierde el hilo de canaria, ¿por qué no se presentaría a Reina con ese cuerpazo? Igual no sabe de lenguas; aprovecha que les está engatusando cantando una Isa para avisar a los mecánicos veteranos, esta avería es de las gordas.
− ¡Pirri! Pirri, contesta, ¿no estarás? ¿Franco?, ¡Franco, cojones! Contesta, ¿estás…?
−Pe, pe, peor, está peor. Soy, soy Luna, el conductor.
− ¡Ah, ya! Es que hay salir al exterior para cambiar un detector de temperatura en el cofre 22 y…
−Pu, pu, pues lo vas a tener que hacer tú, hacerlo tú, porque estos dos tienen la cabeza ca, caída, eso. Aprovecha que ya llegamos a Júpiter y, y, y mientras se hace la maniobra de cambio de orientación sales y la cambias.
− ¡Que salga yo!
−Sí, mi héroe. Siente que le susurran en la oreja. Es la Reina de los Guanches, que ya se ha desprendido del pañuelo, la chaquetilla y las malletas y hace esfuerzos por sacarse las braguitas justo a sus espaldas. − ¿Irás, verdad?
− ¡Uff! De verdad, de verdad de la buena, esto no lo enseñan en la Escuela de Alta Formación de Industrias Espacio Ferroviarias de Valladolid, ¡de verdad! –Claro que sí Yadira, saldré como un cohete a arreglarlo en un periquete. No te las quites, espera que yo vuelva, ¡resiste!
Y allá va el becario, de cofre en cofre, evitando pasajeros con más arte que El Zorro escapando de los malvados californianos (Es su serie favorita) alguna estocada bajera ha de soltar pero consigue llegar. Luna tiene abierta la puerta de la cabina, ¿eso lo permite el protocolo?, y le oye llegar.
−A la derecha, becario, en los armarios de, de, de la derecha tienes los trajes espaciales. Aprovecha, tienes diez, diez, diez minutos exactos desde ya. Ya sabes que Tejerina acelera al máximo en cuanto Inteligencia le pone la luz verde y si no estás de vuelta terminarás orinando lo que hayas bebido en alguna luna, luna, luna jo, joviana.
Ya, o me capturaran los chinos y me someterán a interminables sesiones de tortura tecnobiológica para averiguar qué traje llevará puesto La Reina al llegar a Titán, está en ascuas todo el Sistema Solar. Joder, entrenamiento, bien me lo repetían en La Base Legionaria VII Pía Felina, todo es entrenamiento. En dos minutos el traje puesto, salir al espacio, ¿el cable de enganche? Los mosquetones no tienen el sello de conformidad sindical, apunta para una A.P.I., y denuncia criminal al canto; si es que regreso. Salir dando botes hasta el cofre 22, buscar esa puta galga bajo, ¡no! es arriba, ahora está en la parte alta de la composición. Quitar tornillos, ¿tornillos Allen? Mataré un par de ingenieros cuando vuelva. Sacar la tapa, quita el sensor, (Pa´Júpiter el sensor, estoy yo ahora como para andar reciclando) poner sensor nuevo, poner la tapa, ¿tiempo? 04.22 restante. Pon los tornillos, ¡mataré otros tres ingenieros! Tira del cable, vuelve al cofre de los mecánicos, ¿se, se atranca?, ¡Cagón todo! Ya sé por qué beben tanto los veteranos, tira del cable como si fuera el Toro de Benavente, ¡ya! Sigue, sigue, ya te vas acercando a la portilla de entrada, ¿tiempo? 01.12 restante. ¿De nuevo se atrancó de nuevo el cable de vida? ¡Tira con cojones! Por Dios y por la canaria. Un último tirón y se mete en la portilla mientras por el rabillo del ojo observa el explosivo alejamiento del planeta Júpiter. La puerta se cierra justo a tiempo y aunque se estampe de espaldas en ella evita que salga despedido al espacio exterior, el frío y oscuro espacio estelar. ¿Tiempo? -01.22 sobrepasado.
¿Tejerina se retrasó con la maniobra? Nunca escuché que hubiese pasado algo así.
Cuando se quita el traje suda más que si hubiera corrido la media maratón de Cuellar, delante de los toros, pero está a salvo. Franco da señales de vida, por lo menos está medio erguido.
− ¿Qué, becario, aprovechando para hacerte unas fotos en el espacio durante la maniobra?
−No, no, ¡que va! Salí a fumar un porro, no te jode.
− ¡Ah, bueno! Espera, para que no te pillen echa un trago de esto y se te irá el aliento a maría.
− ¡Puag!, ¿esto qué es?
−Caña de España, la hace un primo mío, con hierbas escogidas, que vive en una cueva cerca de Cambados. Lo cura todo, ¡te limpia…!
− ¡Me está abrasando la garganta!
−Eso son las hierbas, mecánico novato, las hierbas que están haciendo efecto astringente. Venga, largo de este cofre, que no estás autorizado…
− ¿Qué no estoy autorizado? ¡Arggg!
−No hasta que te hayas bebido una botella de licor de mi primo, igual prefieres el de sabor café. Prueba un lingotazo, y luego de este… ¿Pirri? Será cabrón, ya se cascó la botella de aguardiente original a palo seco. Largo, becario, yo me ocupo de él; esto es cosa de hombres de pelo en pecho.
− ¿Pero a dónde lo arrastras?, ¿qué, qué vas a hacer con él?
− ¿Qué voy a tener que hacer? Sacarlo fuera para que eche la pota, ¡ah, Luna! Sí, entre los dos será un momento. ¡¡Puerta, becario!!
−Pero, pero, ¿cómo vais a hacer que eche la pota al espacio interplanetario sin salir despedidos?
−Hay cosas, becario, que los espacio ferroviarios sabemos y el resto de la humanidad ignora; por su seguridad, por su bien nos callamos. Largo.



Tras la maniobra de cambio de cabina y todos los asientos de dirección en escasos diez minutos, (¿Que Tejerina se retrasó más de un minuto? Nunca ocurrió tal cosa en nuestra empresa) las limpiadoras se retiran a su cubículo. (Algo traman, paréceme a mí, pues siguen escuchando el discurso del caganidos de antes, ¡anda, pero si lleva barba el tío! Este va a ser un peligro social, hace siglos que ningún hombre, o mujer, se deja crecer la barba) las tripulantes van pasando de cofre en cofre con sus carritos cargados de nuevos suministros de café, té, refrescos, patatas fritas y docenas de botellitas de todo tipo de licores de alta graduación, que como estamos en espacio interplanetario están libres de impuestos y de La Ley Seca, por ovarios impuesta, por las tres últimas Reinas Hispanas.
¡Esto está chupao!
¿Inteligencia?
Todos los datos perfectos, recuperado tiempo perdido, tendencia a llegar diez minutos antes del horario previsto, ¡oh, My Lord!
No te molestes con esa tendencia y volvamos a las pantallas de seguridad, ya sabes que soy de gatillo fácil y liebre que veo…
No hay liebres en el espacio interplanetario, ¡oh, My Lord!
¡Que no hay! Por eso tú eres una máquina programable y yo el conductor de este engendro magnífico, ¡retrasos a mí!

Señor conductor puede usted llevar el transporte en modo manual cuando le plazca pero en modo alguno ofender a Inteligencia según los protocolos número…
¡Que os den por saco a los del C.T.C.!, hablar con el representante; igual dejo este convoy a mitad de camino a Saturno que me parece a mí que igual me paso de horas de conducción, tendré que hacérmelo mirar con el representante sindical, y si no, ¡espera!, ¿dónde me dejé el ábaco?, ¡ah, sí! En la neverita, al lado de las botellas de agua mineral Solares; aquí.
Nunca debí dejar Las Rodalies Lunares, eso sí que era vida. Y cada noche dormía en mi cama, vaya futuro les espera a los jóvenes, ¡bah! Total, ¿Cuánto me queda hasta la jubilación a los ochenta y siete? Pero restando los años de penosidad…ábaco, ábaco, ¿quién calcula más rápido que yo? Me jubilo a los setenta y nueve años y cinco meses. ¡Esto está chupao! Me quedan menos de cincuenta años y luego a disfrutar de mi apartamento en Luanco; para entonces ya lo habré amortizado, de seguro tendré bisnietos y podré llevarlos a la playa a coger chirlas como hacía mi abuelo conmigo.
Alarmas, alertas e incidencias varias copan el largo trayecto hasta Saturno. Las comunicaciones con el C.T.C. de Robledo de Chavela son precisas y exactas, apenas algún tráfico no identificado procedente de alguna estrella lejana que hace su aparición imprevista hace saltar a Gelín de su sillón imperial.
¡Los próximos espacio transportes que vayan dotados de rayos máser! Pásale esta nota a la dirección de la empresa, que les monten en Zaragoza unos buenos cañones, yo mismo los manejaré desde aquí, que no me fío de esa mafia de conductores del semaf, y ya verán esos no identificados quien tiene que andar variando su ruta y programación establecida. No vamos a estar aquí teniendo que estar atentos cada dos por tres a cualquier cosa que entre en nuestro sistema solar.
− ¿Tejerina?
−Todo bien, esquilado, esto está chupado pero os va para allá un transporte como de unos veinte kilómetros de largo. Sí, ya, la política de la empresa, yo no he visto nada y apagué las cámaras frontales en cuanto se materializó. Seguimos con el horario previsto, ¿por cierto?, ¿dónde está la señal de avanzada?
−Te la cantará el A.S.F.A. tridimensional en…04.32. Oye, vais como unos diez minutos adelantados.
− ¡No vamos a llegar con retraso, no te jode! Y lo pago yo de mi bolsillo. Venga, tómate una a mi salud.
−Que sí, que vale Teje, que estamos todos contigo aquí en el C.T.C. ¡Eso está chupao! ¿Inteligencia?, ¿Cuánto?
−En una hora llegarán a Nova Estación Los Cármenes de Luna Titán, ¡oh, tirano supremo!
−Así me gusta que contestes, escoria programada que dices ser inteligente, así. ¿Qué pasa con ese gin-tonic que pedí? ¿Tendré que bajar hasta El Escorial para tomarlo? ¡Ah!, que lo han traído bajo mano y lo tengo bajo la mesa, que lo están grabando todo, ya. Pues cada vez que me lo lleve a la boca va a parecer que…en fin, ¡qué fresquito está!


Todo preparado y a punto, ¿los ramos de flores?, ¡sí! Para recibir el primer transporte de viajeros en Nova Los Cármenes. El jefe de estación pasea como un mastín de punta a punta de los andenes, ¡he visto una colilla de porro en el servicio de los trans-bins-circunlosexuales!
En instantes los robots acometen la tarea de extirpar ese cáncer y se lanzan a la búsqueda del infractor. Las trazas infrarrojas les llevan directamente… ¡al cubículo del Jefe de Estación!
− ¡Fuera, bichos, largo! No se inventó la nanotecnología para tocarme a mí los güevos. ¡Inteligencia! Envíalos a los contenedores espaciales de los bolivianos y los paraguayos.
−Están durmiendo tras su jornada laboral de diez y seis horas, ¡oh, trasunto del dios Thor!
− ¡Que se jodan! Que bien que lo cobran y con lo que mandan a casa come medio país. Eso es lo que pasa por trabajar en las subsubsubcontratas de nuestra Empresa Real, que les despierten.
Atentos que llegan, ¿estoy bien?, ¿cuánto de adelanto traen?, ¿el bigote a lo Salvador Dalí? Perfecto. ¿Los pendientes de gitana granadina?, ¡a que he perdido uno! Ah, no, esto es un sin vivir, no sé, las dudas me invaden y oprimen el ombligo y me crean un agujero negro en la zona rectal, ¡me siento fatal! Llega La Reina, ¿qué tal estaré con este traje de montero cordobés?, ¿me sienta bien este sombrero?
La banda.
¿Qué banda? No hemos contratado ninguna banda. ¿Debería haberme traído una charanga de O Porriño para amenizar la llegada?
La banda. El color es festivo, no son los colores corporativos, Reales: En la banda pone Cruz Campo, Viva La Virgen del Rocío, y es azul en vez de púrpura y mostrar La Leona Pasante, símbolo imperecedero de nuestro Imperio Interplanetario.
¡Ay, Jesús! Gracias Inteligencia. Pasaré años y años en la estación de clasificación plutoniana si no corrijo esta falta imperdonable, ¿dónde?, ¿dónde?
Me permito indicarle que las cintas de división ganadera, disculpe mi error, pasajera que hay en los andenes es toda conforme a las Ordenanzas Reales.
¡Ay, pues es verdad! Robot, tráeme medio metro de esa cinta que más vale que sobre que no que falte. Tengo que estar impecable, mi tatarabuelo, Jefe de Estación de Mataporquera, saldría de su honorable tumba y vendría hasta aquí para cortarme la cabeza con su sable ferroviario si dejara en mal lugar a la familia.

Controles centrados, convoy en cambio de aceleración, iniciando descenso según protocolo, expulsión de heces, vómitos y otras necedades antes de arribar a espacio puerto Nova Los Cármenes; se observa una extraña proyección de maletines-cofre densamente protegidos y teledirigidos lanzados a la tenue atmósfera titánica.
16.33 para alunizaje.
Todo el personal a bordo está limpio y derecho como un pincel, los trajes impecables, las cubanas ¡sabrosonas! Las tripulantes ¡triunfantes! Ya no quedan bolsitas de manís ni caramelos Ronchito, ni Conguitos ni patatas fritas. Las botellitas de licor vacías han sido expulsadas al espacio para borrar todo rastro de crimen presente o futuro. La cafetera apagada y las videopantallas que mostraban imágenes del último osito nacido en la Reserva Nacional y Real de Cabárceno, ¡cuántas lágrimas de emoción inexplicable han arrancado!, ahora dan repaso a todas las naves de nuestro emporio interplanetario. Seguimos a la cabeza en innovación espacial y conservación de la fauna y flora mundial. (También salían unos monos cascándosela. Pero eso solo se mostraba en el cofre de los industriosos mafiosos italianinis. Nuestros lejanos primos latinos. Tejerina siempre está al tanto de lo que aparece en las pantallas y mangonea lo que le apetece)
Maniobra de aproximación.
Tejerina controla.
Esto está chupao.
Yo me he posao en las Minas de Sal de Ceres y los Cañones Helados de Europa. Controlando. Anclajes. Posando. Verde, verde, todas las luces en verde. Llegamos, ¿tiempo?
Diez minutos adelantados sobre el horario previsto, ¡oh, cruel tirano!
¡Bah, por diez minutos!
Antes me las piro de vampiro a dar una vuelta por la luna esta.
¿Sí, qué ocurre?
¿Inteligencia?
Pantallas, ¿La Reina? Maravillosa en su traje de baño y con la banda púrpura, su corona de diamantes, perfecta para pisar terreno titánico.
¿Cuál es el problema que detectan los subsistemas? Los buses de control aúllan en todos los colores conocidos, ¡no me jodas, engendro! Ahora que nos hemos posado tengo que ponerme en emergencia. ¿Qué puta emergencia si ya hemos llegado? ¿Qué no puedo abrir las puertas?
¿?
Que nos hundimos.
¿Cómo que nos hundimos? ¿Te quieres quedar conmigo, programable?
No me queda otro remedio, ¡oh, gran Tritón! Al parecer no ha fraguado lo suficiente el neomaterial neocementarial nanoincombustible sobre la superficie acuática de la luna y nos hundimos.
¿Qué no ha fraguado el no sé qué?
Hemos llegado diez minutos antes de lo previsto, a mí no me mire.


¡A ti te voy a mirar!, ¡Jo, qué buenorra está La Reina en traje de baño! Ella sí que ha sido previsora, nos va a tocar bucear. ¡Y yo que me traje la bicicleta! Me enrollé poniendo patines para andar sobre la nieve y salimos con retraso de Júpiter y ahora resulta que lo que debí traerme es el traje de submarinismo.
¡Ves! Ya están buscando a quien echarle la culpa.
Ya te puedes imaginar quien será la cabeza de turco.
En fin, es lo que firmamos al entrar en la empresa.
Estas cosas solo le pasan al que trabaja.
¿Habrá sirenas en Titán?


Fin.

Cuento para uso y disfrute de aquellas personas que alguna vez han soñado con salir de este planeta termitero.

sábado, 13 de agosto de 2016

Regreso al Camino de Santiago, ¿cómo era en 1997?

¿Y cómo eran los peregrinos de entonces? Pues sin peregrinos no hay Camino que valga. Gracias a unas fotos de mi compañero Rojo, el primero por la derecha, vamos a recordar cómo era y se andaba el Camino de Santiago allá por 1.997.

Aquí tenemos a cuatro aguerridos peregrinos que han madrugado para partir de Roncesvalles con las primeras luces y al pasar por Zuriain hacen su primera parada y foto. ¿Qué les parece el aspecto aguerrido que tenían? Cada uno de un país y edades diversas pero unidos por un mismo empeño: Hacer el Camino de Santiago. Vamos con ellos recorriendo media España y recordando aquellos días felices del verano de 1997.

Pasamos a continuación el Alto de Erro y bajamos atravesando la bella y feraz tierra navarra.

Son lugares y momentos que pertenecen a aquellos afortunados que lo andaron, su primera etapa hasta Larrasoaña, la siguiente a Pamplona. No es cuestión de contar cada paso y cada momento, es una ensoñación, una evocación de una aventura. Cada cual tiene la suya.

Al día siguiente camino de Puente La Reina parar en Santa María de Eunate y hacerse una foto con el hospitalero que les cuenta la gran historia de este mágico lugar es algo para recordar.

Después de una larga caminata pasear por las calles de Puente La Reina, las calles desiertas, mientras la gente duerme la siesta en la tarde calurosa.

Mañeru y Cirauqui son hermosos puntos de paso y lugar de muchas fotos de recuerdo. Seguimos un día más caminando.

Al llegar a Estella de Navarra parada y fonda. Apacibles tardes de verano español.

Bien temprano comenzamos a caminar y la primera parada será, ¡cómo no! en la Fuente de las Bodegas Irache, unos tragos y continuamos hacia Villamayor de Monjardín.

Fin de etapa en Los Arcos de Navarra, aprovechando la tarde para admirar su inmensa iglesia casi catedral. Otra pernocta y mañana más, nos vamos hacia La Rioja.

Atravesamos Viana, Logroño, parada a comer como Dios manda y nos vamos a dormir a Navarrete.

Tras una etapa larga una corta para recuperar fuerzas, ¿recordáis el viejo refugio de peregrinos en una casona de la parte vieja de Nájera? Era un sitio con encanto, el nuevo albergue es cómodo, con aire acondicionado, pero no deja de ser una nave industrial. Os lo dice uno que ha estado allí de hospitalero voluntario.

Otra jornada más y tras dejar atrás Nájera atravesamos Belorado paramos en Tosantos para hacernos la foto con los palitos que usamos de bordón. Pena que el sol quemó buena parte de la instantánea, eran fotos de carrete y no había manera de saber cómo habían salido hasta que las revelabas.

Llegar a San Juan de Ortega y encontrarse con una concentración de coches antiguos, ¡qué pasada! ¿Qué hacemos?, ¿nos quedamos o continuamos caminando?

Campos de Castilla, vistos al atardecer desde la Sierra de Atapuerca. Y pensar que hace más de un millón de años ya había personas andando por estos parajes.

Hornillos del Camino bien merece hacer una parada y atender un minuto a ver si el gallo vuelve a cantar.

Castrojeriz.

 
Itero de la Vega y Boadilla del Camino, los Campos de Castilla. Aún quedaban palomares de adobe en pie a finales de los años 90 del siglo pasado.

Parada a recuperarse en Población de Campos, vamos dejando atrás la tierra castellana y toca atravesar los Campos Góticos. Igual aparece un visigodo y se lleva a una de las chicas.

Villalcázar de Sirga, antiguo refugio templario es parada inevitable. Su iglesia es imponente.

En Carrión de los Condes no podemos dejar de visitar el Monasterio de San Zoilo, y hacerse la foto con doña Margarita la hospitalera del albergue local.

Ya en tierras leonesas seguimos el recién construído andadero con sus arbolitos escuálidos, al frente ya tenemos la Virgen de Perales atrás hemos dejado Sahagún y la tierra roja y leve de los páramos leoneses espera que la atravesemos disfrutando de paisajes casi irreales.

Tapiales y ruinas de torreones de adobe al pasar por Reliegos nos hacen pensar que la ciudad de León debe estar ya a la vista, pero no. Queda largo trecho.

Tras atravesar la ciudad de León y La Virgen del Camino encontramos mulos sacando agua del pozo, como en tiempos de los mozárabes, y nos vamos caminando entre viñedos de prieto picudo hasta Villar de Mazarife, seguro que en Casa de Jesús podremos pernoctar y tener refugio seguro.

Seguimos entre viñedos y encinas solitarias y ya nos acercamos al Crucero de Santo Toribio de Liébana, Astorga está a la vista.

Astorga nos recibe con los maragatos en la torre del ayuntamiento y al día siguiente nos vamos para atravesar la Tierra de La Somoza, grandes sorpresas nos esperan.


Casas de tapial y cubiertas de teito de paja al pasar por El Ganso, pero no es la desolación lo que impera en los peregrinos si no la expectación, ¿qué habrá más allá?, ¿más allá de la siguiente curva del Camino?

En Rabanal del Camino estupenda acogida en el Albergue del Pilar, ha sido un largo trecho desde Astorga pero mereció la pena sin duda.

Subir al amanecer hasta Foncebadón, por entonces tan solo contaba con dos vecinos, tiene el premio de que se hará una etapa inolvidable; pero sigamos, sigamos caminando, esto es El Camino de Santiago.

El Puerto de Foncebadón es alto y largo pero podemos contemplar y parar un rato en la Cruz de Ferro y en el Refugio de Manjarín. Aquel mismo año tiraron la cruz abajo unos desalmados y también intentaron echar de su chamizo a Tomás el Templario, pero diez y nueve años después ahí siguen, esperando el paso y la sonrisa del peregrino; siempre amigo.


Al llegar a Ponferrada, aunque cansados se impone hacer una visita al precioso castillo del Conde de Lemos y saltar por las almenas dando voces como si hubiéramos regresado al medievo.


La siguiente etapa nos lleva hasta Villafranca del Bierzo con su imponente castillo en lo alto. El tiempo está cambiando, nos acercamos a Galicia y la lluvia viene a saludarnos.

Pasado Vega de Valcarce nos disponemos a subir al Santuario del Cebrero, la puerta de Galicia para los peregrinos.

Ya estamos en Galicia y nos vamos a conocer el imponente Monasterio de Samos, ¿por qué no?

Cruceros como el de Lameiros y ferias, como la de Portomarín, donde parar a comer una tabla de pulpo de calderada es algo que quedará grabado en el peregrino para muchos, muchos años, y se lo contará a sus descendientes: ¡yo estuve allí! Yo anduve el Camino de Santiago.


Y al fin Santiago de Compostela, entrar en la catedral a la Misa del Peregrino y dar el abrazo al Patrón de los hispanos y después de bailar un rato en la plaza ¿qué mejor homenaje personal puede uno darse que entrar al Hostal de Los Reyes Católicos? Menú peregrino por supuesto, que no estaba la economía para más festejos después de tantos días fuera de casa.
En fin, espero que con estas fotos os haya llevado de algún modo a aquel ya lejano año de 1.997 y cómo se andaba y se vestía por entonces. Tampoco se ha cambiado tanto, ¿verdad? Tal vez el año próximo algunos veteranos volvamos a andar y cantar por el siempre renovado Camino de Santiago. ¿Alguno de vosotros sabéis tocar la gaita? Apuntarse.