martes, 7 de diciembre de 2010

El Camino de Santiago que hice en el 2002


   Como en anteriores entradas esta la voy a dedicar al Camino de Santiago que realicé en 2002.
En este caso entre Roncesvalles y Santiago de Compostela. Eso sí, en dos partes, la primera veraniega y la segunda otoñal. Pues así es como realicé el recorrido del Camino Francés aquel año.
Comienza la aventura llegando una tarde de verano a Roncesvalles; el 24 de julio, en autocar desde Pamplona. Pedir la Credencial y tomar sitio en albergue para después pasar la tarde visitando el lugar con tranquilidad; pues dos años antes apenas paré a tomar un refresco y poco más.

Una tarde lluviosa y fresquita para ser del mes de julio, pero es que estamos en los Pirineos. El albergue estaba lleno la víspera de Santiago, pero no importaba. De nuevo en el Camino.


El primer día de Camino. Apenas ha amanecido ya estamos bajando hacia Burgete entre la niebla. Aunque estábamos en julio estaba fresca la mañana y la noche anterior había estado lloviendo constantemente.

Al día siguiente, tras parar en Zubiri, fuimos a refugiarnos en el albergue de Larrasoaña.
Coincidió que el día de nuestro Patrón Santiago también era el santo del hospitalero que nos invitó a un vino español. Comenzaba un Camino lleno de aventuras y muchas, muchas risas.
Gracias, Santiago Zubiri, un abrazo peregrino.

 Paré al día siguiente en el albergue de la Orden de Malta, de Zizur Menor, pero mis compañeros se alojaron en el de Maribel Roncal; así que me cambié y me fui con ellos.
http://www.elalberguedemaribel.com/


Aprovechamos la tarde para ir a la piscina de Zizur Mayor, y después preparar una buena cena en el albergue. Después nos escapamos a tomar chupitos a un bar cercano.
Al regresar, a las tantas de la noche, Maribel se enfadó con nosotros; pero pasamos muy buena noche.


Preciosa mañana de Camino y parada típica en el Alto del Perdón; para hacerse la foto junto a las esculturas metálicas.


Como no; rendir visita a Nuestra Señora de Eunate, donde ya había parado tres años antes.
Andar descalzo por el pequeño templo y un rato de sincero silencio pueden hacer maravillas en el espíritu peregrino.



Al llegar a Puente la Reina nos encontramos con la villa en fiestas, así que nos fuimos a un albergue privado, el albergue Santiago Apóstol, para dejar las cosas y nos unimos al festejo hasta que se hizo de noche.
A una compañera peregrina de San Sebastián le ocurrió algo muy desagradable: había dejado su mochila a un servicio de transporte, y al llegar al albergue su mochila no estaba. Tuvo que comprarse todo el equipo en Puente la Reina deprisa y corriendo. Hubo suerte pues aunque estaban en fiestas alguna tienda estaba abierta.
Yo procuro llevar la mochila y todo lo demás conmigo.



Al día siguiente otra estupenda etapa. Llegando a Cirauqi en compañía de un peregrino brasileño que andaba muy rápido pero paraba en todas las parroquias; vamos, como yo.


La ermita de San Miguel te recibe antes de llegar a Estella.

 Una estupenda tarde de verano en Estella de Navarra; buena comida, siesta, la mejor cena, y a dormir. Nos quedamos en el albergue público del barrio antiguo.



 Tras parar un rato a conocer el albergue y la iglesia de Villamayor de Monjardín continuamos ruta hacia Los Arcos; donde nos esperaba una gran sorpresa.

Comimos en un mesón cercano al cruce de carreteras y después nos fuimos a dormir la siesta. Mas tarde seguimos la llamada de Nacho para caminar hasta una bodega en las afueras de Los Arcos.


Uno de los compañeros de Camino, Nacho, nos invitó a conocer la mejor de las bodegas de la comarca, de la que era gerente. Y tras enseñarnos las instalaciones, y hacernos una cata de sus mejores caldos, nos invitó a una estupenda cena en su restaurante privado. La última de las fotos apenas refleja el estado en que nos encontrábamos.
Hoy día, Nacho, es el dueño del albergue privado La Fuente-Casa de Austria, en Los Arcos; donde tuve la gran suerte de recalar en otoño del 2008.
http://alberguesdelcamino.blogspot.com.es/2009/08/albergue-de-peregrinso-la-fuente-casa.html


Paramos al día siguiente en Viana a despedir a nuestro compañero asturiano, el de los rizos en primer plano, pues ya no quería andar más ese día.
Venía andando desde Le Puy y necesitaba descanso. Llegamos hasta Logroño y nos quedamos en el albergue municipal; pero no tengo buenos recuerdos de ese día. No hice foto alguna en la ciudad.
Perdí el teléfono móvil; me entró una fuerte gastroenteritis y pasé casi toda la noche sentado en la taza del water.

 Pasando por el Alto de la Grajera; este año sin tormenta. Paré para hacer esta foto tan llena de señales.


Nos resguardamos en el antiguo albergue de Nájera; lleno de encanto. Había fiesta medieval ese día.
Pero yo seguía estando bastante mal de salud y muy deshidratado.
A punto estuve de marchar para casa al día siguiente. El médico de guardia me aconsejó quedarme un día o dos reposando y rehidrantando el organismo. Pero no hice caso y seguí caminando.


Al llegar a Santo Domingo de la Calzada el día era extraordinariamente luminoso; y no pudimos por menos que parar unas cuantas horas a visitar la catedral, comer en un buen mesón, y recorrer con tranquilidad sus calles.
Pero decidimos seguir caminando a ver hasta dónde llegábamos.


Pasamos junto a la Cruz de los Valientes una tarde calurosa y espléndida, camino de Grañón.


Al llegar a Grañón decidimos quedarnos y pernoctar en su estupendo albergue.
¡Vaya noche! tirados en el suelo y levantándonos a ver las estrellas entre las campanas. La cena, preparada por la madre de la hospitalera francesa fue a base de tripitir platos de espaguetis; pero estaba José Ignacio y aquello tomó otro cariz apenas levantarnos de la mesa. Yo no paraba de pedirle que me dejara entrar en hospitaleros voluntarios, a condición de que me dejara contratar cocinero.
Lo demás son las consecuencias de las buenas obras que de corazón se dan.



Al día siguiente y como estábamos en racha paramos en Belorado, en el albergue Cuatro Cantones.
Nos fuimos de compras; y pronto el grupo comenzó a preparar una buena parrillada a base de grossen salchichen y enormes chuletones. Un navarro, un guipuzcuano, y un vizcaíno compitiendo a ver quien preparaba mejor la carne.
 http://www.gronze.com/albergues/camino-frances/albergue-cuatro-cantones-belorado.htm



Como parecía que alguno se había quedado con hambre, para la cena el compañero guipuzcuano nos preparó una gran pota de marmitaco y otras exquisiteces para ir a la cama en mejores condiciones.


Formábamos ya un grupo de una docena o más de conocidos que íbamos coincidiendo de albergue en albergue día tras día. Las noches daban para largas conversaciones y animadas charlas hasta que decidíamos irnos al sobre.


Con tiempo estupendo y mucha alegría subimos hasta San Juan de Ortega para quedarnos en su albergue. El bar que hay al lado del santuario enseguida se llenó y costaba encontrar mesa para comer algo.


Como no paraba de entrar gente en el dormitorio del albergue no podíamos dormir la siesta; así que decidimos coger nuestras cosas y marchar hasta Olmos de Atapuerca.
Y recogernos en su pequeño albergue municipal donde estuvimos la mar de bien. Los del bar del pueblo se portaron estupendamente con nosotros a pesar de que era un sábado por la tarde, a última hora. Dormimos estupendamente nuestro pequeño grupo de unas doce unidades.




Paramos, ¡cómo no! en Burgos; y tras rendir visita a su preciosa catedral nos fuimos a chatear y buscar un buen mesón donde dar cuenta de una buena pitanza.
A media tarde continuamos caminando hasta el pequeño albergue de Tardajos. Pasamos la tarde en la gloria pues el albergue no se llenó de gente.




Otro día de intenso calor nos esperaba al día siguiente y tras parar en Arroyo de San Bol, a visitar su curioso albergue, y en Hontanas a tomar algo, continuamos hasta Castrojeriz.


Llegamos sobre las cinco de la tarde y nos alojamos en un pabellón de deportes que tenían disponible para los peregrinos. El grupo no paraba de crecer y ya eramos algunos más; y lo pasábamos bastante bien.


 Apenas amanecer salimos de Castrojeriz para subir con las primeras luces del día el Alto de Mostelares. Y después caminar tranquilamente durante una jornada veraniega parando en el albergue de San Nicolás junto al Puente Fitero a saludar a los hospitaleros italianos; de seguido continuamos hasta Boadilla del Camino, donde entramos al albergue En el Camino a almorzar y parar un rato.
http://www.boadilladelcamino.com/
Terminamos el día parando en el albergue municipal de Frómista. Aprovechamos la tarde para visitar sus bonitos templos, especialmente San Martín,  y charlar de nuestras cosas sentados en una terraza.  La noche estuvo acompañada del repiqueteo de las campanas del ayuntamiento a cada hora. A las seis de la mañana marchamos todos como despavoridos.


Caminando por los Campos de Castilla camino de Carrión de los Condes. Paramos a visitar el templo templario de Villalcazar de Sirga y un mesón aledaño; y tanto nos gustó que apenas llegar al albergue decidimos llamar a un par de taxis para que nos llevaran a comer al mesón de Pablo Payo.


Cola de mochilas a la entrada del albergue municipal de Carrión de los Condes.

Haciendo tiempo hasta que los taxis vinieran a buscarnos a la entrada del albergue parroquial Santa María del Camino.

 Enseñando a una compañera americana a beber vino a porrón mientras esperábamos para entrar a comer.
http://www.lomejordelagastronomia.com/especialidades/meson-de-villasirga



El resultado de buena comida y mucho vino. De aquí directos a la siesta.



Al día siguiente una marcha cortita hasta Lédigos donde nos recogimos en el curioso albergue El Palomar.
http://alberguesperegrinoscyl.com/documents/el_palomar.html


Había que recuperar de excesos gastronómicos y de otro tipo. Yo no me encontraba muy bien de salud ese día y me vino bien el andar tan poco y descansar. Buenos recuerdos de aquel día de reposo en Ledigos. Nos quedaba mucho Camino de Santiago por delante.


Al día siguiente caminamos bastante más: hasta el Burgo Ranero. Parando en  Sahagún y en Bercianos del Real Camino. La tarde, ya se sabe, buen rollito y amistades peregrinas.



Al día siguiente la mayor parte del grupo decidió quedarse en el albergue municipal de Mansilla de las Mulas.
Yo, al estar tan cerca de casa, decidí continuar hasta León; y dedicar el día siguiente a descansar y lavar todas mis pertenencias. Apenas vi, que yo recuerde, a alguno de los peregrinos por la ciudad y no sé dónde se metieron durante la jornada leonesa.
Pero no importa; al día siguiente nos volveríamos a juntar.


La mañana del día 12 de agosto camino de Villar de Mazarife; un día lleno de luz y calor.
Decidimos no andar más pues los muchachos habían estado de fiesta por León.

Un estupendo cocido leonés en el Mesón Rosy, de Villar de Mazarife, para recuperar energías.

La cena, ya más ligera, al aire libre en un bar cercano a la Casa de Jesús; que era donde nos alojábamos en Villar de Mazarife.

 Al día siguiente caminamos hasta Rabanal del Camino; parando en el crucero de Santo Toribio, -la mochila era ya la mitad o la cuarta parte de la que llevé al primer recorrido, de todo se aprende-  y en Astorga paramos para visitar la catedral y su museo.


También pasamos a visitar el bonito pueblo de Castrillo de los Polvazares; y paramos a tomar algo en El Ganso.


Finalmente terminamos recalando en el estupendo albergue del Pilar de Rabanal del Camino.
http://www.gronze.com/albergues/camino-frances/albergue-nuestra-senora-del-pilar-rabanal-del-camino.htm
Pero con tan mala suerte que al ser las fiestas del pueblo nos estuvieron machacando con el aserejé hasta las tres de la mañana. Cuando al fin pude dormir algo ya se le levantaban los impenitentes amigos alemanes a caminar a oscuras. Supongo que guiados por su luz interior por que a esas horas no se veía a jurar.
Esperé a que marcharan todos para levantarme, ducharme, y esperar a que la buena de Isabel me preparará un desayuno como Dios manda; y ya con luz solar, como un ser humano, empezar a caminar hacia el siguiente reposo.

Parada obligada a hacer la foto en la Cruz de Ferro.


También parar a saludar a Tomás en Manjarín. En verano tiene mucha animación por las mañanas cuando va pasando la gente y para un momento a conocerle.


Así que continué caminando tranquilamente hasta Acebo para parar a almorzar; como tengo costumbre.


Al fin en Molinaseca. Pudimos encontrar cama al aire libre y pasar la tarde bañandonos en el río; y después cenar en un estupendo mesón de la localidad.
La noche, calurosa, mirando las estrellas y escuchando el estupendo concierto de ronquidos al aire libre, fue de las que se recuerdan mucho tiempo.


Mis compañeros vascos agradecieron mucho el que les aconsejara no continuar hasta Ponferrada; y yo pasaba muy buenos ratos en compañía de una panda de peregrinos catalanes de lo más simpático.

 Al día siguiente, y último de Camino para mí; pasé a toda velocidad por Ponferrada para alcanzar a los compañeros almorzando en un bar de Camponaraya. Es que había cogido la costumbre de salir el último del albergue; hasta los bicigrinos me animaban a ponerme la mochila y empezar a caminar.
Al llegar a Cacabelos me encontré con la procesión de la Virgen de la Quinta Angustia y Santiago Peregrino; tras pedir su protección, me fui a buscar un mesón a comer tortilla con pimientos recién asados.
Me quedaba el recuerdo de un pulpo años atrás que casi no lo cuento. Mis compañeros vascos decidieron quedarse en el estupendo y nuevo albergue municipal, bordeando el santuario de La Quinta Angustia, pero yo preferí continuar. Ya no me quedaban días de vacaciones de verano.



Una vez en Villafranca del Bierzo dediqué la tarde a hacer turismo; que es bien bonita la villa. Cené en compañía de un peregrino francés que ni entendía mi parla ni mis chanzas pero nos reímos bastante.


No obstante algo me debió sentar mal y pasé mala noche. Ya se sabe; mirando las estrellas desde la taza del vater.
A la mañana siguiente tomaba el coche de línea de vuelta a casa. Apenas me dio tiempo a decir abur a los colegís catalanes. Una estupenda pandilla de peregrinos fenomenales.




No obstante; siete días más tarde tomaba el tren y me plantaba en Santiago de Compostela, para compartir la llegada a la ciudad del Apóstol con la estupenda gente que me había acompañado ese año.
Descansaba ese fin de semana y no lo dudé: tomé el tren y fui a pasar el fin de semana con los compañeros de Camino.


Encontré al estupendo grupo de peregrinos catalanes al entrar a la Misa del Peregrino y quedé con ellos para la tarde. Les llevé a un mesón muy baratito para cenar y celebrarlo.



Después nos perdimos por la noche compostelana. El domingo tren y de vuelta a casa. Adiós Camino; por el momento.

Casi llegando las navidades me dieron unos cuantos días de vacaciones; y aunque me encontraba bastante maltrecho, tomé la mochila y marché a Villafranca del Bierzo para retomar el Camino donde lo había dejado. 
Era un 17 de diciembre y esperaba mal tiempo pero me equivoqué; incluso llegué moreno de vuelta a casa.

Subí en solitario al Cebrero y esperé a que la hospitalera abriera el albergue. Aquella tarde noche hizo bastante frío y apenas eramos seis peregrinos en todo El Cebrero. Un par de alemanes, tres chicos de Villagarcía de Arosa y yo. 
Pasamos una velada muy simpática cenando en el mesón de la Hospedería gastándole bromas a la hospitalera y a los alemanes. La noche era fría pero la combatimos con la mejor caña de las Rías Baixas que pudimos conseguir.

Al día siguiente caminamos hasta Sarria por la ruta de Xan Xil; llegamos ya de noche pero mereció la pena. En invierno se camina durante las horas de luz sin importar hasta dónde se llega. Es el Camino en estado casi puro. Caminar. 
El albergue municipal de Sarria era estupendo, el hospitalero me dio las llaves y nos fuimos a cenar. los alemanes al tercer chupito nos cantaban el Über alles, y lo que hiciera falta; pero la noche era muy fría y casi tuvimos que acurrucarnos los seis para no quedarnos congelados en las literas.

Otro precioso día otoñal por los húmedos campos gallegos hasta Portomarín. Primero, al salir de Sarria, paré a visitar y conocer el monasterio de los Mercedarios y después continué caminando por la ruta que me resultaba tan conocida parando donde y cuando me apetecía.  
La soledad, divino tesoro. Como había pasado tanto frío y humedad en Sarria, me alojé en un mesón que alquilan habitaciones, cerca del cuartel de la Guardia Civil, donde ya había parado en otras ocasiones. 
Eramos pocos, pero bien avenidos, especialmente con la gente de la localidad que en esas fechas apenas ven mochileros. Llovió a mares aquella tarde y noche de Portomarín.


Al día siguiente andar los caminos era todo un poema pero, ¿quién detiene al peregrino? 
Parada casi obligada para mí en Ligonde; a descansar junto a la cruz de los peregrinos y terminar el día en el albergue municipal de Palas de Rei, que tan buenos recuerdos tiene para mí. 
Las calles estaban adornadas con motivos navideños, como en Portomarín, pero había poco ambiente y los pocos que estábamos, cuatro españoles, pronto nos fuimos a dormir.


Un día más camino de Compostela. Recuerdo haber parado en Furelos a tomar algo y visitar la parroquia de Santiago,  y después en  Melide a comer y continuar hasta Arzúa. Pero al llegar me dije: ¡Bueno, vale ya de caminar y pasar frío! y me busqué alojamiento en una pensión. Estaba más solo que la una y fue una mala decisión y una mala noche.

Al día siguiente decidí dar por terminado el Camino 2002 y marché desde Arzúa hasta Santiago de Compostela donde entré de noche y diluviando. Encontré alojamiento en el Hotel Residencia Costa Vella y acompañé a cenar y desayunar a un grupo de periodistas que estaban cubriendo la noticia de la Marea Negra que debastaba la Costa de La Muerte. 
El verano del año anterior había caminado por las calles de Muxía lleno de alegría e ilusión; y no se me quitaba de la cabeza tan bonita villa y sus playas. A la mañana siguiente, era el día de Noche buena, tomé el tren de vuelta a casa para cenar con la familia. 
Estupendo el Camino del 2002, aunque no terminó como yo hubiera querido. Por Internet seguí conectado al tema de la Marea Negra; y pocos días después me hice socio de la asociación de amigos del Camino de Santiago en León; y, a través de ellos, con la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.

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