jueves, 16 de diciembre de 2010

Un pequeño recorrido por el Camino

Saliendo de León por la mañana, casi a bajo cero, marchamos José Carlos y yo destino a la Cruz de Ferro que queríamos fotografiar. Pues en otra ocasión cercana estaba nevando y no pudimos ni bajar del coche.

Nuestra primera parada fue en el Crucero de Santo Toribio, cerca de San Justo de la Vega, pues mi memoria no es tan buena y hay detalles que se pierden en el tiempo; y necesitaba documentarme para un cuento.

Tras parar en Astorga a tomar un café, recorrimos las calles de Castrillo de los Polvazares en busca de algo interesante.

Y al fin lo encontramos: una mesa de merendero hecha con un piedra con petroglifos de miles de años de antiguedad. La gente se sienta a comer y jugar en un pedrusco que ya utilizaban nuestros antepasados, hace miles de años, para separar el grano de la paja y poder comer tortitas de cereal.
http://jlgalovart.blogspot.com/2008/03/los-petroglifos-de-lucillo-y-el-monte.html
También podían servir para jugar a algún tipo de juego como el tres en uno o las damas chinas.
http://antiguaymedieval.blogspot.com/2010/12/las-piedras-secretas-de-castrillo.html

Después estuvimos visitando el albergue de El Pilar, de Rabanal del Camino, a esas horas todavía sin peregrinos aunque vimos unos cuantos caminando. Charlamos con la madre de Isabel e hicimos fotos del lugar.

 Antes de entrar a un mesón a tomar un chato, paramos a fotografiar la escultura que le dedicaron las gentes de Rabanal del Camino a Julián Campo "Chelan", que Dios tenga en su gloria, enfrente del monasterio benedictino y el albergue Gaucelmo.

A continuación paramos en Foncebadón, donde encontramos el albergue Monte Irago abierto y pudimos tomar algo de vino y charlar de muchas cosas con el hospitalero.

 Intentamos también entrar en la Taberna Gaia pero tan solo había un burro pastando alrededor del chozo.

La siguiente parada fue en la Cruz de Ferro. Corría una bufa que pelaba, y a pesar del sol debíamos estar a bajo cero.
Y, ¡como no! subir a lo alto y parar un rato a meditar merece la pena por mucho frío que haga.

Después continuamos hasta Molinaseca y, a pesar de que estaba casi todo cerrado, encontramos un buen sitio para comer setas y buena carne en la Posada de Muriel, el cocinero es todo un crak.
http://www.laposadademuriel.com/

Después de comer dimos una vuelta por la villa y paramos a tomar café y un chupito.
Poca gente había este día en Molinaseca. Pero el canto de los canarios por las calles nos alegró un poquito la tarde.


De vuelta a casa paramos en Manjarín. Como no estaba Tomás esperamos charlando con un par de pintorescos peregrinos.

Sigue el hombre con la cosa esa de neo templarios, y da gusto charlar un rato con él cuando la cosa no se desmanda a tonterías y elucubraciones sin sentido.
¡Hasta otra ocasión Camino de Santiago!

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