lunes, 28 de marzo de 2011

Una excursión por el Bierzo

Este domingo en compañía de Aurora, Jose Carlos y Monse, hice una pequeña excursión por el Bierzo. El día estuvo muy lluvioso y desagradable pero pudimos visitar unos cuantos sitios y hacer fotos. La primera parada fue en Ponferrada; para visitar su plaza mayor peatonalizada y apenas sin gente en la lluviosa mañana.

Pasando por la torre del reloj nos dirigimos hacia la Basílica de la Ercina.

Una foto junto la estatua del caballero que descubrió la imagen de la Virgen de la Ercina.

Nos acercamos hasta el Castillo de los Templarios pero ante la pertinaz lluvia decidimos dejar la visita para otro día y conocer el Museo de la Radio de Luis del Olmo que nos resultó muy interesante.

Paramos un momento ante la cooperativa vitivinícola de Camponaraya; donde hace tiempo había una fuente del vino. Ahora hay un bar; pero estaba cerrado. Algunos peregrinos pasaban caminando bajo la intensa lluvia.



Paramos en Cacabelos, en la Bodega del Niño, y algún otro sitio a tomar un chato. Y después nos fuimos a Villafranca del Bierzo a comer, que ya se nos hacía tarde.

 Tras comer algo en el renovado Parador Nacional de Villafranca del Bierzo continuamos camino parando a conocer el nuevo albergue de Pieros, El serval y la luna. Una pareja joven y con iniciativa, con dos chavalines encantadores, que han rehabilitado un antiguo caserón convirtiéndolo en un lugar con un ambiente acogedor y muy especial. Algo tibetano en el ambiente para dar una nota exótica y asomar por las ventanas para ver el valle y los viñedos escuchando los pájaros cantar a tu alrededor.
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Siguiente parada en Vega de Valcarce. Bajo la intensa lluvia apenas pude hacer alguna foto.

Después paramos a conocer el albergue de Ruitelán, el Pequeño Potala, y charlamos con Carlos, el hospitalero, pues Luis estaba dando un masaje a un peregrino. Otro lugar con encanto que no conocía más que de oídas.

Y, al fin, llegamos a O Cebreiro. A pesar de nuestras buenas intenciones de conocer bien a fondo el lugar, el frío y la lluvia nos obligaron a refugiarnos en un conocido mesón. Apenas entrar unos minutos en el santuario y dar una vuelta por las pallozas y poco más.
Pero mereció la pena la excursión por los lugares y las gentes.

1 comentario:

  1. Ladmis, siento por el Bierzo una verdadera debilidad. Durante años lo he recorrido por temas laborales y he llegado a conocerlo un poco y cuanto más lo conozco, más me gusta. Esa bodega de Cacabelos es una preciosidad. no se si visitasteis la de Quino. Digamos que es ... "diferente".
    Un saludo

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