martes, 30 de agosto de 2011

Boletín de agosto 2011 de Hospitaleros Voluntarios


BOLETÍN INFORMATIVO. Nº 52 

AGOSTO 2011




In memoriam

Vera Reimers
+ 28 de junio de 2011

Vera Remiers era una hospitalera alemana, una veterana que desde hace unos años acudía a nuestro país para ayudar a los peregrinos dentro de nuestra organización.
Una dolorosa e incurable enfermedad se hizo presente en 2010 y aún así, su ánimo no decayó y quiso ser hospitalera en octubre. Ella misma nos escribió para decirnos que no podría acudir a su compromiso por estar enferma.
Tenía 59 años y, según nos han contado sus amigos, unas ganas muy grandes de vivir pero cuando supo qué camino iniciaba, lo hizo con gran entereza y simpatía y hablaba de un  albergue más allá que diera nuevas posibilidades a los peregrinos.
Sus amigos, las personas que la querían, la acompañaron hasta su último día con la plena conciencia de su resurrección con Jesús.
Descanse en paz.









En las temporadas de mayor afluencia de peregrinos y también de hospitaleros es cuando se reproducen, año tras año, tristes situaciones, en los albergues, entre los hospitaleros que comparten una quincena.
Desde hace muchos años ya, en los cursillos de nuevos hospitaleros, se incide –mucho y en repetidas ocasiones- que el mayor problema que se puede presentar en un albergue proviene de la relación entre los hospitaleros.
Y parece que todo lo que hacemos por que se entienda que “puede ocurrir” no se escucha, no se entiende, o lo que es peor, se olvida en el momento de ser hospitalero.
Como entre nosotros –tan gran número- hay especialistas para casi todo, me encontré haciendo una reflexión sobre lo que menciona arriba justo a un especialista y, medio en broma, medio en serio, le propuse un cursillo que sirviera para dar herramientas sociales a los hospitaleros.
Angel Herranz, el hospitalero especialista que menciono, lanzó unas cuantas ideas entre las que destacaba el uso de la simpatía como herramienta social. Aquí abajo pergeña un guión que todos –no sólo los novatos, más bien sobre todo, los veteranos- deberíamos leer con atención y aplicarnos para que la experiencia de la hospitalidad sea beneficiosa para todos: hospitaleros, peregrinos, albergues y Camino.


HOSPITALIDAD Y SIMPATÍA EN EL CAMINO DE SANTIAGO

La palabra Simpatía viene del Griego “Synpaheia”, significa “sufrir o sentir con”.
El Diccionario de la R.A.E. define la simpatía como ”Inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua, motivada muchas veces por sentimientos análogos”.

La simpatía nos acerca a los demás y nos lleva a compartir emociones con otras personas. La simpatía es contagiosa y la antipatía también es contagiosa.
“La simpatía es el modo de ser de una persona que la hace atractiva y agradable a los demás”.

¿Para qué sirve la simpatía?

La simpatía es una actitud que abre muchas puertas, algunas dan paso al interior de las personas, y nos permiten acceder a sus emociones y  sentimientos.

¿La simpatía se tiene o se adquiere?

La simpatía es algo que se aprende, si bien es cierto que dependiendo de las cualidades con las que uno nace, puede resultar más fácil de aprender o desaprender.
La simpatía es un conjunto de habilidades que permiten estar más cerca de los demás, que ayudan a resultar más agradable y a interesarte por las personas.
La falsa simpatía no se puede simular durante mucho tiempo y en este oficio de la hospitalidad hay que decidir si somos personas simpáticas por los demás o somos personas autenticas por nuestro ego. En cualquier caso ser una persona antipática o ser simpática cuesta lo mismo.

¿La gente simpática nos hace la vida más agradable?

Algunas personas utilizan la simpatía solamente cuando quieren algo de los otros, pero eso se nota y no es recomendable.
Hay personas que confunden la simpatía con la buena educación; siendo esta última necesaria para las relaciones entre personas, no es lo mismo: la educación hace la vida más soportable pero no más agradable.
Una persona simpática tiene una sonrisa luminosa, aunque no es necesariamente la “chistosa” del grupo y siempre que habla sonríe.
Una persona simpática, no está obligada a serlo en todos los momentos ni con todos los que se relaciona, hay momentos y momentos así como personas y personas.
Hay personas muy poco hábiles para la simpatía y que además no están interesadas en ejercerla. Es una actitud respetable pero no es útil en la hospitalidad. La simpatía es el antídoto contra la antipatía.
Algunas personas inspiran simpatía, otras no. Ello  es a consecuencia de las habilidades que utilizan o que no utilizan. Es  importante cuidar el lenguaje no verbal y es necesario estar pendiente de las señales que enviamos o recibimos en una conversación.
La expresión “Yo soy antipático y no lo puedo cambiar” es dar por cierto algo que no lo es, no se trata de hacerse el simpático, se trata de  aprender habilidades  para la simpatía.

La simpatía, por tanto, es una herramienta con la que deberemos contar si pretendemos ejercer una buena hospitalidad en el Camino de Santiago o lo que podíamos definir (con permiso de los expertos) como “Hospitalidad Situacional”, es decir, desarrollar la labor de hospitalidad en función de la “madurez emocional” de los  hospitaleros/as que coincidan en el mismo albergue, de los responsables del albergue, de las personas que nos sirven de enlace con los responsables y de cualquiera que esté designado para colaborar en el albergue o pretenda realizar estas funciones.

Pero esta es una historia sobre la que convendrá reflexionar en cualquier otra ocasión, de momento pensemos en la SIMPATIA y en la BUENA HOSPITALIDAD. 
Un abrazo y buen trabajo HOSPITALEROS/A

Ángel Herranz,
Hospitalero leonés y experto en comunicación humana.









TEMPORADA DE VERANO

…y antes de primavera y, después, de otoño y…

Muchos peregrinos, montones de peregrinos; peregrinos sin ton ni son.
Ritmos raros, días de mucho, vísperas de poco o casi nada.
Llenos de más de 300 y soledades de uno.
Hospitaleros novatos “sufriendo” por llevar a buen puerto el albergue y veteranos que han sabido –por fin- cómo es ayudar en refugios enormes o disfrutar de la acogida en lugares pequeñitos.
Cuatro albergues menos en los que atender y aún con eso hemos pasado con estrecheces.
Noticias de desencuentros –más de las deseadas-, de fiesta constante en medio de la marabunta – nunca suficientes-, de hospitaleros dispuestos a lo que se necesite –santos, santos, santos- y hospitaleros que sólo están dispuestos si a ellos les gusta lo que se les pide.
Veteranos que se hacen de nuevas con esto de la voluntariedad exigiendo contraprestaciones que sabían que no debían esperar.
Albergues que se olvidan de cuáles son nuestras condiciones para ayudar en ellos.
Cursillos de nuevos. Cursillos de veteranos.
Reuniones en diciembre.
Pero, de ésta, hablaremos en octubre.


Queridos amigos, queremos aprovechar este boletín para comunicaros que la Federación Española De Asociaciones de amigos del Camino de Santiago en colaboración con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de la Comunidad Valenciana va a celebrar su IX Congreso Internacional de Asociaciones Jacobeas, que se celebrara en Valencia los días del 20-23/10/2011.




* EL MEDITERRÁNEO EN EL ORIGEN *



Podéis encontrar más información en:
www.congresojacobeo.com

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