martes, 20 de septiembre de 2011

Jubileo de la Santa Cruz y despedida del Primer Encuentro en el Camino del Salvador.

El domingo comenzamos bien temprano subiendo a los autocares que nos llevaron a las afueras de Oviedo, hasta el bonito templo de Santiago de la Manjoya.


Al llegar fuimos recibidos por el párroco de Santiago de la Manjoya que nos explicó la importancia de este lugar y el porqué de su curioso nombre. Era el último monte que tenía que subir el peregrino antes de entrar en Oviedo, y desde aquí se veía la torre de la catedral. ¡Mon joua! mi joya. A continuación bajamos caminando hasta la catedral.


Hicimos un alto en el camino al llegar a la calle Muñóz Degrain ante la estatua al Patrón que le dedicaron los de la Asociación Astur Leonesa de Amigos del Camino de Santiago.



 Seguimos caminando por las calles ovetenses cruzándonos con peregrinos que llegaban esa lluviosa mañana a la ciudad.

 Y al fin llegamos ante la catedral de San Salvador de Oviedo; justo cuando paraba de llover y salía el sol. Como teníamos tiempo aprovechamos para tomar un café, leer la prensa, charlar y hacer fotos.




Poco a poco la plaza se fue llenando, y a los peregrinos se fueron sumandose grupos de oventenses.


Los gaiteros nos deleitaron con una bonita tonada antes de entrar en la catedral.


 A las 11.30 fuimos recibidos por el Excmo. y Rvdmo. Sr, D. Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo, en la antojana del Pórtico de la Catedral antes de entrar a ganar el Jubileo de la Santa Cruz y lucranos de la Perdonanza a los peregrinos concedida.

Al terminar la santa misa nos acercamos para realizar una oración especial ante la imagen del Salvador.

 A la salida de la catedral nos espera la banda de gaitas Ciudad de Oviedo para despedirnos a los jubilosos peregrinos.





Nos dirimos después al resturante del Auditorio Palacio de Congresos para la comida de hermandad y despedida del Primer Encuentro Nacional en el Camino del Salvador.


A los postres y tras las fotos de rigor comenzamos a cantar canciones de nuestras respectivas tierras, y ¡cómo no! la despedida fue entonando el Asturias patria querida.

Los caminos plenos de flores
Caminas en la noche eterna
Siete estrellas te son amigas
El miedo hiela tu alma bendita
El universo a tus pies
Tus semillas sembradas
Miras las piedras
Escuchas las voces
Pisas los males y alumbras sus soles
La mar de estrellas
Tus ojos infinitos
La nave del solo
Las inmensas batallas
Los millones de muertos
En tu mano una flor
En Su Cabeza las mil flores
Es el vino de esta tierra maldita
Que un día bebiste
Y ahora sale de ti.

Un pequeño homenaje al Camino y los peregrinos. Confío en que el año que viene se pueda repetir experiencia y vayamos muchos más.

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