jueves, 20 de octubre de 2011

Camino de las luciernagas 18

Una noche sin luna
Caminando por la nieve y se veía el más allá
Un edredón de estrellas invitaba a tumbarse en cualquier rincón
Dejar de caminar y dormir plácidamente
Dormir, morir.
Pero el viento, como un cuchillo, no le dejaba parar.
Siete luceros van delante a paso firme
El caminante anda a tirones y las fuerzas le abandonaban
Pero la fe de alcanzarlos, algún día, le vuelve a impulsar una y otra vez.
Cruel camino y vino frío
El alma en pena y poca luz
Siempre el hielo del mundo.
Otro poco más y seguro que un día cercano llegaré
Al Campo de las Estrellas de colores
Y por fin descansar tumbado

 Observando su excelsa danza celestial.


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