viernes, 11 de noviembre de 2011

De Arzua a Pedrouzo. Penúltimo día de Camino.

Una preciosa mañana más nos acompañó y encandiló en el trayecto entre Arzúa y O Pedrouzo. Caminé en compañía de peregrinos de todas partes y se hizo precioso y encantador recorrer estos bosques y fragas.


Una típica parada mitad de camino, me parece que fue en Salceda, para comer una tortilla de patatas con chorizo para mantener fuerte el ánimo ante los kilómetros que quedan por delante.

 Seguí el camino una mañana espléndida, llena de luz y sosiego. Un perrito decidió acompañarme los kilómetros que quedaban hasta Pedrouzo y por más que lo intenté no desistió de acompañarme.

Al paso por Brea otro monumento a un peregrino fallecido y aún quedaba el andadero paralelo a la carretera nacional.



Aún nos quedaba un precioso paseo bajo los eucaliptos hasta llegar a Arca, O Pedrouzo. Y pasar por Santa Irene.

Llegué pronto a Pedrouzo pero estaba cansado y no me apetecía caminar otras dos o tres horas para dormir en un hostal de Lavacolla. Me quedé en el albergue, estupendo sin duda, Porta de Santiago. Y al salir para comer algo aún me encuentro al encantador perrito dando vueltas por la acera. Casi se me come la pizza. En algún momento decidió volver con su amo o seguiría a otro peregrino.
Por la tarde se puso a llover pero ya estábamos a buen recaudo. Una sencilla cena y a dormir.

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