domingo, 6 de noviembre de 2011

De Sarria a Portomarin.

Esta mañana, apenas amaneció, ya estábamos caminando para salir de Sarria destino Compostela. Paré en algunos sitios, como Barbadelo y Morgade, pero había niebla bastante cerrada y apenas pude hacer alguna foto. Intentaré poner las mejores.

 Llegando a Barbadelo encontré un par de botas de montañero abandonadas en pleno camino. Hay gente que le sobra de todo en estos tiempos. Al pasar por el albergue tuve la gran suerte de encontrarlo abierto; ¡una urgencia inexcusable que mejor es hacerlo a cubierto!


Paradas típicas del Camino, como ésta de la fuente del pelegrín. No recuerdo el mote que le pusieron en el 92. ¿Mexillón azulao? Una bonita mañana y un  paisaje estupendo. Queda un poco antes de Peruscallo y de cruzar la carretera de Lugo.

Camino de Morgade se pasan por rincones muy bonitos, senderos medievales, el mojón de los 100 kilómetros hasta Compostela, etc. Al llegar paré a tomar un refresco en el mesón. Hacía ya 12 años que había parado por primera vez y ya ni me acordaba. Incluso el sello es distinto; cambian tantas cosas en tan pocos años que no merece la pena mirar para atrás.


Al pasar por Ferreiros paré a comer empanada y tomar unos chatos de Riveira Sacra a la salud de tantos y tantos peregrinos que les hubiera gustado estar en un momento y lugar así. El mesón Casa Cruceiro lleva ya muchos años atendiendo a los peregrinos. Me comentaron que estaban construyendo un nuevo albergue privado unos metros más allá, a pesar de que ya hay el albergue de la Xunta en ese lugar.


 Iba con un grupo de peregrinos franceses y nos encontramos con unos paisanos suyos que andaban paseando los perros por las aldeas cercanas a Ferreiros. Unos perros preciosos. ¿Montanard? Un poco más adelante ya pasabamos por Mercadoiro camino de las cuestas de bajada a Portomarín.


Aún nos quedaba un buen trecho pasando por los lugares de A Parrocha y Vilachá. Pero la mañana estaba estupenda para caminar y el riesgo de chaparrones se difuminaba según íbamos caminando.



Al llegar a Portomarín nos fuimos distribuyendo en diferentes albergues, según los grupos y las preferencias personales. Yo paré en el albergue O Mirador, que estoy desentrenado y no es cuestión de andar a lo loco. Después de comer siesta y paseo por la villa. Ahora a esperar la cena y que empiece el fútbol. Se come bien, se duerme mejor, y vimos el partido estupendamente.
Hasta mañana.

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