domingo, 22 de abril de 2012

Tercer día: de Zarautz a Deba

Tercer día de camino, tercer día de chaparrones. Salí por la mañana de Zarautz bajo una fina lluvia y me dirigí al paseo marítimo que nos lleva hasta Guetaria. Preferí esta opción en vez de la que va por el monte.



Un bonito paseo a la orilla del mar: una hora larga viendo el Cantábrico golpear a tu lado fue un interesante cambio después de tantos montes arriba y abajo.

Después continué por una carretera comarcal hasta la iglesia de San Martín en el barrio de Azkizu.

Paré un rato a descansar a la puerta del albergue de Azkizu. Que pena que estuviera cerrado pues tiene muy buena pinta y es muy bonito. Había que continuar, pues Zumaya ya está cerca.

Vas dando unas cuantas vueltas y revueltas por el monte hasta que ya tienes a la vista Zumaya. El tiempo estaba muy cambiante. Tan pronto me sobraba todo lo que llevaba encima como tenía que echar mano de chubasquero y paraguas. Así toda la mañana.

Y al fin estaba en Zumaya. Una agradable sorpresa me esperaba: ¡estaban en fiestas! Así que me quedé un par de horas por allí, tomando txacolís y comiendo algo. Estuve a punto de quedarme allí. Pero al final me decidí a segur caminando otro poco más.

En compañía de un matrimonio francés fui caminando por los montes hacia Elorriaga. En este punto nos separamos. Ellos continuaron recto y yo hacia los caseríos. Con tantas flechas apuntando en varios sentidos no sabes cual es la mejor opción.


Mi opción me llevó a caminar por los montes, sobre caminos donde el barro me atoyaba, finalmente terminé en este bar de la carretera nacional donde paré a rehidratarme.


Dejas la carretera nacional para meterte en un bonito valle que sube al Santuario de Itziar.  Muy bonito. Y aún quedaba algo mas que subir y sobre todo bajar.

Otra hora y pico caminando por los montes para bajar a la ermita de San Roque, a la entrada de Deba.



Una vez acomodado en el albergue de Deba, con el señor Patxi de hospitalero, bajé a pasar la tarde y conocer un poco el lugar. Se está bien allí.

Estuve viendo a unos chavales jugando a la pelota en el frontón y haciendo fotos por la villa. Entre que había fútbol en la tele y que cené tarde no sé a que hora subí de vuelta al albergue. Hizo una tarde estupenda, soleada y tranquila.

Hasta otra ocasión, Deba.

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