martes, 26 de junio de 2012

Camino del Norte. De Bilbao a Pobeña

Aprovechando unos días de vacaciones marché la semana pasada hasta Bilbao para continuar conociendo el Camino de Santiago por el Norte.
En varias entradas iré poniendo fotos de las etapas que pude realizar.
El martes por al oscurecer llegué a Bilbao y un taxi me subió hasta el albergue juvenil Bilbao Aterpetxea.Aún estaba a tiempo para cenar y estirar las piernas un poco antes de irme a dormir.
La mañana siguiente amaneció nublada pero muy calurosa. La ría lucía sombría a estas horas tempranas.

Comienzas la etapa subiendo escaleras y mas escaleras. Al llegar arriba ya me sobraba el chaleco y había sudado la cena y el desayuno.


Son unas buenas cuestas para pasar al otro lado del monte y bajar para cruzar el Puente del Diablo. Pero es un tramo bonito por el campo; sin apenas ruidos.

Cruzando el puente del Diablo tomas una carretera para subir hasta una calzada medieval.
Dejas por un rato el asfalto y subes por un bosquecillo encantador y unas casas blancas hasta la ermita de Santa Agueda. No es mucha subida y vas por el campo. Sin coches ni ruidos.

Después de Santa Agueda la carretera te lleva en dirección a Baracaldo y vas viendo la ría de Bilbao continuamente. El cielo se fue despejando de nubes y el calor aumentando. Una mañana estupenda para caminar. Estuve un rato esperando a un par de chavales alemanes con los que había coíncidido en el albergue juvenil pero se lo debían tomar con mucha calma por que no les volví a ver el pelo el resto de los días. Hablaban un poquito de español y eran unos chavales muy educados.


Al llegar a Cruces tomas una senda peatonal que evita el paso por las calles y da gusto caminar por los parques.

La senda peatonal te lleva hacia Baracaldo. En el barrio de Retuerto pasas cerca de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.
Entras en un recorrido urbano hacia la Feria de Muestras de Bilbao y después todo son calles y calles atravesando Baracaldo. Casi sin darte cuenta subes a Sestao. Mas calles y calles hasta que ves al final un paseo peatonal a la derecha de la carretera Bilbao-Portugalete.

Tres kilómetros y pico mas allá se encuentra Portugalete y su famoso puente colgante. Me acerqué hasta el albergue, un colegio público, y uno de los empleados me selló la credencial para tenerlo de recuerdo pues el albergue solo abre los meses de julio y agosto.
Subes por las escaleras mecánicas para salir de Portugalete.
Paré un rato a comer y beber algo en un bar pues llevas 20 kilómetros a cuestas, y con ese calor húmedo te deshidratas fácilmente.

Sales de Portugalete buscando el cementerio y después bajas a buscar el carril bici, el bidegorri, para alejarte de Portu y salir al campo.


Caminas cercano, al principio, de la autopista A-8 pero después ya entras en zonas de campo. Solo encuentras gente caminando y ciclistas corriendo a toda mecha. Atento al carril y vete por lo verde. Por lo rojo pasa cada flecha que ni te lo imaginas.
¡Buen Camino!...... ¡fiuuu! y me habían pasao 25 indurains en un segundo.


Hay que seguir siempre las flechas del Camino pues el bidegorri está diseñado para los ciclistas.
Al pasar por el barrio Casal tuve que parar en un bar para hidratarme convenientemente. El calor y la humedad comenzaba a causarme estragos.
Era el primer día de camino y estaba muy desentrenado de caminar.

Otros 6 kilómetros más y llegas a La Arena.
El puente sobre la bahía Barbadun está cortado por obras así que toca rodear la bahía por la carretera.
Un trozo chungo en el que hay que ir con mucho cuidado pues coches y ciclistas van a toda pastilla. Tienes que ir por el carril de los ciclistas y ellos estan entrenando y no se esperan encontrarse a un mochilero detrás de cualquier curva. Así que cuidadín y aprieta el paso.

Y al fin, sobre las cuatro de la tarde, llegaba al albergue de Pobeña.
Lo atienden voluntarios de la Asociación Vizcaína de Amigos del Camino de Santiago. Un lugar encantador y una hospitalera de lujo nos esperaban.
 Entre muchos temas de conversación salió el de los atropellos en el Camino. Buena idea lo del chaleco, yo uso uno de esos cuando voy en bici por la ciudad. Pero el problema es que en muchos tramos del Camino del Norte tienes que caminar por carreteras de todos los tipos y tamaños. Y sin carril alguno. O si lo hay, como el bidegorri, es para los ciclistas.

Y lo típico del Camino. Pasar la tarde en el pueblo, cenar en un mesón cercano, y esperar a la hora de acostarse.
Estaba fresquito a última hora y al ser los días mas largos del año no apetecía nada irse a la cama con luz solar.

Así que me quedé de charla con la hospitalera sobre temas del Camino, las Asociaciones, los albergues, los hospitaleros voluntarios, etc. Y¡sorpresa! casi a las 22.00 llega un peregrino. Y era Félix, un andarín de San Sebastian con el que ya había coincidido en otros caminos hace años. Debimos acostarnos a la 1 de la madrugada.
Aunque no sé para qué.
Entre el calor que hacía y los mosquitos que me achicharraron no sé si dormiría algo esa noche.
¡Comenzaba bien el Camino! Menos mal que los pies aguantaban. Un poco de Traumel y muchas ganas de andar es todo lo que necesitas.

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