lunes, 2 de julio de 2012

Potes y San Vicente de la Barquera. En plan turista.

Estando en Santander, descansado y bien comido, discurrí que ya que no tenía días para continuar el Camino del Norte (como mucho podría llegar a Santillana del Mar) y como aún me quedaban ganas de hacer algo lo mejor era marchar a un sitio que conozco bien: Potes. La capital de la Liébana.
Tomé un autocar y marché para allá. Apenas bajarme del mismo y tomar habitación en un hostal subí raudo al Santuario de Santo Toríbio de Liebana antes de que cerraran.

Apenas tenía tiempo para hacer una rápida visita turística al monasterio y hacer cuatro fotos de tapadillo con el móvil.

Incluso pude entrar en la capilla del Lignum Crucis cinco minutos antes de que la cerraran.
Pero tuve la suerte de que un fraile muy amable me sellara la credencial de peregrino antes de marcharse. Si tardo un poco más en subir me hubiera encontrado el Santuario cerrado.

Después subí hasta la ermita de San Miguel, unos 500 metros mas arriba del Santuario, para contemplar mis queridos Picos de Europa.

Ya no queda nieve ni en las cotas mas altas de Picos. Cada año nieva menos y la nieve se derrite antes. Y luego nos quejamos de las olas de calor sahariano.

Las vistas de La Liébana son estupendas desde este precioso mirador. Solo me quedaba bajar a Potes y pasar el resto de la tarde.

A la entrada de Potes se encuentra este precioso monumento al peregrino. Las peregrinaciones a Santo Toribio de Liébana son centenarias. Desde Santander y San Vicente de la Barquera se puede venir hasta este Santuario. También desde León, siguiendo la Ruta Vadiniense por el Puerto Pandetrave y bajar hasta aquí.


Y de vuelta a Potes para disfrutar de una veraniega e increíblemente calurosa tarde. Me quedé hasta bien tarde con la excusa del partido de futbol Inglaterra-Italia (estaba rodeado de ingleses en esta terraza) y disfrutando de la sidra y la gastronomía lebaniega.

Pero primero había que ducharse y tirar a la basura las zapatillas de montaña que había estado utilizando esta primavera en el Camino de Santiago.
Tenían los talones desgastados y hundidos y sin reparación viable. Menos peso en la mochila.

A la mañana siguiente despedirse de Potes y marchar a San Vicente de la Barquera me pareció la mejor opción posible.

Al llegar a San Vicente de la Barquera, una mañana expléndida, subí hasta la iglesia de Santa María de los Ángeles.
De camino conocí el precioso albergue de peregrinos El Galeón. No estaba el hospitalero, que había marchado con su esposa a la playa pero pude charlar con un amigo suyo que le sustituía esa mañana. Una chulada de albergue. A ver si algún día, no muy lejano, puedo pasar por aquí de peregrino.

En lo alto del monte se haya la iglesia que mandó construir el rey Alfonso VIII de Castilla. Es visita turistica y había autocares enteros de turistas extremeños conociendo el lugar.

 Las vistas desde lo alto de las rías y los Picos de Europa como telón de fondo son majestuosas.

La iglesia es estupenda y tiene un par de portadas, bastante bien conservadas, que nos hablan de los montañeses de la Edad Media. Esta es la Puerta del Poder, destinada a la entrada del rey cuando visitaba la villa.


De la iglesia marché a conocer el castillo; pero al ser lunes estaba cerrado.
Pude fotografiar desde lo alto el Puente de la Barquera antes de bajar a la zona de la playa.

Como aún me quedaba bastante tiempo hice turismo por San Vicente, con la mochila a cuestas.
En la foto el Puente de La Maza por donde llegan los peregrinos a esta villa.

Y una última foto de la playa de San Vicente de la Barquera antes de tomar un autocar destino Oviedo. Y después otro más para llegar a casa.
Tuve bastante suerte con el tiempo; apenas en una ocasión tuve que ponerme el chubasquero, el chaleco de fibra polar casi lo llevé de adorno, e incluso podría haber prescindido del saco de dormir.
Las sesiones de osteópata me permitieron caminar con cierta seguridad y el pie me aguantó bastante bien.
Los lugares por los que pasé, y que no conocía, me parecieron encantadores y la acogida a los peregrinos estupenda en todas partes.
Muy bonito y recomendable el Camino del Norte aunque limitado casi a los meses de verano si se quiere pernoctar en albergues. El resto del año hay que buscar hostales y pensiones.
Caminar viendo el mar, las playas, los acantilados, es realmente un descanso de todo tipo y no importa lo cansado que vayas parece que te animan a ir siempre mas adelante, a esperar la ola perfecta.

2 comentarios:

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