martes, 18 de diciembre de 2012

Santiago de Compostela.

   La cuarta etapa, de Arzúa a Santiago de Compostela, resultó ser un fiasco. No paró de caer agua a mares en todo el día; así que no me quedó mas remedio que guardar la cámara de fotos en la mochila y resguardarme lo mejor posible del temporal.
Esta es la única foto de peregrino que pude hacer aquel día. El paraguas a escurrir y el calzado relleno de papel de periódico para sacarle la humedad. Es un viejo truco que aprendí de chaval y funciona muy bien.
Nunca acercar el calzado a fuentes de calor.
Al ser día de fiesta casi todos los sitios del Camino estaban cerrados; en Arca tan solo el albergue de la Xunta de Galicia estaba abierto y un par de bares.
Continué hasta Santiago. Una llamada de teléfono y me dieron habitación en A tafona do peregrino, en la rúa Virgen de la Cerca.
http://www.atafonadoperegrino.com/

No me iba a acostar con el estómago vacío y me apetecía ver gente después de pasar el día solo. Así que me animé a subir hasta la zona de la Casa de la Troya para tomar una buena ración del famoso polbo galego en Los sobrinos del padre. Una taberna de las de toda la vida.


Encontré a los peregrinos navarros y paré a tomar un chato con ellos. No tenía cuerpo para más. A la cama que estaba frito.


Algunos peregrinos con los que coincidí estos días se quedaron a dormir en O Pedrouzo, así que al día siguiente, a partir de las 11 de la mañana, comenzaron a llegar a Compostela.
Me dirigí a la catedral para acompañarles para dar el abrazo al Patrón.



No me quedé a la misa del peregrino, había poca gente, pues al día siguiente era la Inmaculada. Apenas media docena de peregrinos. Casi todas chicas.

Aproveché que estaban en misa para dar una vuelta para hacerme una foto antigua, con el fotógrafo de la Plaza Fonseca y dar una vuelta por el Casco Viejo de Compostela.

A ratos caían unos buenos chaparrones y había que buscar refugio.

Aproveché para comprar una estupenda novela, El país de las últimas cosas, de Paul Auster, en mi librería favorita: Encontros, en la Rúa Nova. Siempre paro a visitarles y charlar un rato.
http://www.libreriaencontros.com/index.php?id=2&tx_ttproducts_pi1[backPID]=103&cHash=b3c1907bb3
Es una de las librerías donde podéis comprar mi libro Camino de las luciérnagas.


Después de las fotos de rigor en la Plaza del Obradoiro la gente se desperdigó buscando donde acomodarse. Ninguno quiso acompañarme hasta el Mercado de Compostela a tomar un chato por la zona.


Por la tarde ya nos encontraríamos y despediríamos en los bares de la zona del Franco.



Una cerveza en el pub de Casa Fonseca y escuchar un poco de buena música mientras comenzaba a leer la novela de P. Auster me animó un poco. El tritón y la sirena estaban muy callados esta noche.
Pero la lluvia y el ambiente desangelado hizo que me recogiera pronto a la Tafona do Peregrino; donde se cena estupendamente.

Una tacita de capuchino de caldo gallego para entonar el cuerpo y después una cena ligera. Una buena despedida del Camino de Santiago y de mis luciérnagas.

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