domingo, 8 de septiembre de 2013

De Gijón hasta Avilés. Mi última etapa por este año.

Una estupenda mañana amaneció en Gijón el que sería, a la postre, mi último día de Camino de la Costa a Compostela. Acompañado por mi hermano Javier bajamos hasta la playa de San Lorenzo para despedirnos de la ciudad del Piles.

Se sale de Gijón siguiendo el carril-bici o la calle paralela hacia La Calzada. Da igual las señales que sigas siempre que vayas hacia el poniente. Hay flechas en cualquier rincón y conchas en las aceras.

El Camino nos lleva hacia la estación de Veriña y busca un paso para cruzar la autovía hacia Poago. Los altos hornos están muy cerca.

Comenzamos a subir teniendo las chimeneas de las fábricas cercanas.

Con las primeras cuestas de subida a Poago, ya empezamos los sudores. Íbamos tras tres peregrinos brasileños y paramos en este singular rincón que una señora de la aldea pone a disposición de los peregrinos.
Podéis ver para qué sirve cargar con una vieira en la mochila. Muy agradecido por el agua, pues nos quedaba un buen monte por delante y no encontraríamos agua hasta Santa Eulalia.

Tras una fuerte subida para tomar altura se camina durante un par de horas por los altos del Monte Areo. En este punto se puede subir a ver el dolmen de San Pablo, pero no estaba yo para grandes aventuras y pasamos de largo siguiendo a los brasileños. Aún queda más de una hora de monte a través para bajar a Santa Eulalia.

Tras unas fuertes bajadas, pues hemos subido a más de 200 metros de altitud, bajamos hasta la iglesia de Santa Eulalia del Valle Carreño. Afortunadamente hay una fuente a la puerta del templo y pude echar unos tragos y refrescarme. Hacía bastante calor y una humedad cercana al 90% y por que no tenía agua el lavadero que si no me doy un buen chapuzón en esos momentos.
De Santa Eulalia salimos buscando la carretera CE-5 y después se atraviesa el Valle de Carreño por pistas y carreterillas hacia Tamón y la zona de Avilés.

Otra hora larga para llegar hasta Tamón, que dejas a la izquierda, y comienzas a bajar hacia el siguiente pueblo.

Hay que ir librando la autopista A-8 como sea. Pasamos por Tabaza y encontramos un chigre abierto. Una sidra deprisa y corriendo, ya eran las 13.00 horas. A seguir caminando.

Se bordea el polígono industrial de Silvota y después se llega hasta Trasona. Afortunadamente, detrás mismo de esta pequeña ermita que está al borde de la carretera, encontramos una sidrería abierta y pudimos parar un rato para refrescarnos. Pero quedan 5 kilómetros hasta llegar al albergue. Otra hora larga de caminata.


Sobre las 15.00 estábamos llegando al albergue de peregrinos Pedro Solís. Avilés estaba en fiestas y decidí quedarme con el veterano hospitalero José María Clero, de la Asociación Astur-Galaica Santiago Apóstol, con el que varias veces he charlado. El albergue fue remozado el año pasado y tiene nuevos dormitorios y cuartos de baño separados. Estupendo.

Dejé la mochila en una litera y marché con mi hermano a tomar una sidra y buscar mesa para comer, pues ya eran las tres y media de la tarde. Pero me llevó a sitios estupendos y chigres que no conocía. Una sidra en el nuevo Tierra Astur de Avilés y ya se te han pasado los dolores de pies y algún mal humor por los despistes de las flechas.
En esta etapa tuve un compañero y guía de lujo: mi hermano Javier Paniagua. Muchas gracias, Xavi, sin ti hubiera tardado por lo menos una hora más en llegar hasta Avilés.
Tardamos exactamente 7 horas en hacer la etapa prácticamente sin parar; un par de sidras y un caño para beber algo de agua fue todo lo que paramos.

Comiendo estuve comentando con mi hermano, que es un veterano montañero con muchas peñas y escaladas a cuestas, el tema del Camino de Santiago, las guías, las etapas, y todo eso. Tiene la intención de hacer el Camino algún día y esta etapa a mi lado le abrió los ojos sobre la realidad.
Hay que calcular siempre, como mínimo, que tardarás una hora más de lo que indican las guías; y que no te despistes muy a menudo, pues entonces serán dos las horas a añadir sobre lo que marcan como tiempo para andar la etapa. Y los dos somos buenos andarines.
Mi hermano se tomó el ALSA para Gijón y yo me quedé a disfrutar de Avilés, que es una ciudad que me encanta, y estaban en plenas fiestas de San Agustín. Pero a las 22.00 hay que estar en el albergue, que cierran.
Quería descansar y marchar al día siguiente hasta San Esteban de Pravia, donde ya he estado una vez, y ahí terminar mi recorrido por el Camino de la Costa a Compostela por este año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario