sábado, 14 de septiembre de 2013

Playa de Salinas y despedida del Camino de la Costa.

Tras una noche en la que apenas pegué ojo, luchando contra los tábanos y escuchando ronquidos atronadores, me levanté con poco ánimo caminero. Despedida del albergue y buscar un sitio donde desayunar.

Las flechas amarillas atraviesan Avilés en dirección a la estación de autobuses y de ahí se sale por largas calles y urbanizaciones hasta Salinas.

Al llegar a Salinas la decisión estaba tomada: final de Camino, por este año. Tenía la intención de ir a San Juan de la Arena, que tiene albergue de peregrinos, pero mi pie derecho no daba más de sí. Los dolores ya eran intensos y lo mejor que pude hacer fue caminar por la arena de la playa buscando alivio y pedir hora a mi osteópata para que me diera unos buenos meneos al volver a León y al trabajo.

Gracias a que llevaba las estupendas sandalias que veis en la foto pude completar las etapas, pues se adaptan estupendamente a la forma de mis pies.

Un consejo que me atrevo a dar para los lectores que tengan la intención de caminar durante muchos días por el Camino de Santiago, por la ruta que prefieran, es que antes de partir compren unas buenas plantillas anatómicas para su calzado. Esto, unido a dos pares de calcetines de senderismo o montañismo, conseguirán que usted pueda caminar durante días y días si tener la menor rozadura o ampolla en sus pies.
Mi problema es de huesos y mi cojera solo se trata con masajes pero una vez más anduve durante diez días y volví a casa con los pies en un estado estupendo.
Despedir el Camino de la Costa paseando por la playa de Salinas me pareció un buen broche de oro a este maravilloso tramo que discurre entre Santander y Avilés. Tal vez el año próximo pueda volver a Salinas y retomar el Camino donde lo dejé.
Muchas gracias por vuestras visitas al blog y comentarios.

De vuelta a Avilés paré a tomar una sidra junto a la Iglesia Vieja de Sabugo mientras esperaba la hora de salida de un tren hacia Oviedo.

Este templo, el más antiguo de Avilés, conserva trazas de la época en que los Caballeros Templarios vigilaban los torreones de entrada a la ría de los ataques de los vikingos.
Desde este punto partía el Camino Real hacia el Puerto de La Mesa y atravesando Babia y Luna se continuaba hacia León o Astorga. Esta fue la ruta más importante de comunicación entre Asturias y la meseta durante siglos, hasta que Campomanes decidió construir la carretera entre León y Gijón pasando por el Puerto de Arbas, siguiendo de manera aproximada el viejo Camino de San Salvador; y es lo que hoy día conocemos como la carretera del Puerto Pajares.
Pero hasta bien entrado el siglo XIX la comunicación partía y llegaba a Avilés y su importante ría.

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