viernes, 4 de octubre de 2013

Atención frotadores. Dos nuevos capítulos.

En vista que os gusta leer en línea en vez de descargaros el libro y leerlo tranquilamente donde os apetezca os subo los dos siguientes capítulos para que vayáis haciendo boca con el inicio de mi fantástica novela de la mejor ciencia ficción que hayáis leído.



Feliz Navidad, ignorantes

Corre la cerveza de mano en mano y en el hilo musical suena “Raindrops keep falling on my head” del susodicho y no tan bien mentado Dean Martin, que tanto debe gustarles a los directores del experimento. Un estupendo menú, casi de bacanal romana, está siendo devorado con fruición y por la mesa sobrevuela un angelito invisible lanzando flechitas de amor cuando una nueva fluctuación de presión les pone en guardia. Antes de que alguno llegue a levantarse de la silla, súbitamente, se sienten pesados, la cabeza abotargada, como si les hubiesen echado un gran peso encima.
Fin de fiesta. En dos minutos se encuentran todos en sus catres boqueando como pececitos fuera del agua. Después de un par de horas el efecto gravitacional ha desaparecido y es Luis el que se anima a salir de su cuarto para dar una vuelta por la nave.
Al rato vuelve y va directo al cuarto de Tadeo que se haya sentado en la cama con la cabeza entre las manos.
− ¿Qué tal te encuentras? −Apoyando una mano en su hombro izquierdo.
−Fatal, y he devuelto hasta el desayuno. Bueno, como casi todos ¡Vaya putada! El Día de Navidad ¿Qué nos harán el día de los Santos Inocentes?
− ¡Ya! No hay derecho. No hay manera de comunicar con el exterior y las radios no funcionan ya; tan solo captan ruido de fondo y cosas entrecortadas. Aunque estén a plena potencia.
− ¿Has notado algo raro, nuevo?
−Nada. Iré a rellenar las fichas del día; hoy no pienso hacer más.
−Espera, Luis; hay algo que sí podemos hacer ahora mismo.
−Tú dirás.
−Por algún sitio tiene que salir todo el cableado y tuberías de la instalación al exterior; si no ¿cómo nos monitorizan? ¿Has visto una trampilla en el suelo del taller?
−Sí, ya me había fijado; al fondo, casi pegando a la pared.
−Pues vamos y buscamos con qué abrirla. Descubramos las tripas de esta bestia.
Media hora más tarde, demudados, entran los dos ingenieros en el comedor donde Iñaki y Juana están sentados tomando café.
− ¡Vaya cara traéis los dos! Sí que os ha sentado mal esa presión extraña. Bueno, como a todos; ¡tengo una migraña!
−No es por eso Juana, no es por eso. Es que venimos de abajo; se acepta un café muy largo.
− ¿Cómo de abajo? ¿De aquí debajo? ¿Hay un sótano o algo así?
−No. Buscábamos cables y cañerías, todo eso, y abrimos una trampilla en el suelo del taller.
−Bueno ¿y qué hay? No tomes tanto azúcar que Montse se enfada; nos la va a racionar un día de éstos.
−Agua, hay agua. Deja que yo se lo explique Tadeo. Debajo nuestro hay una increíble instalación que contiene una docena de depósitos de agua interconectados. Además hay equipos para el filtrado de nuestras heces y orines y otros equipos de lo más diverso. Nada sale de esta instalación. Dentro de poco nos sobrará abono natural para surtir constantemente el invernadero.
− ¿Y nada más? ¿No podríamos excavar una galería para salir al aire libre?
−Nada más. El suelo es liso y metálico y las paredes curvadas; quitamos un panel de kevlar de una de ellas y nos encontramos con que toda la instalación está recubierta por una extraña aleación metálica. Es como si estuviéramos en interior de una esfera achatada por los polos.
−Entonces, si ya explorasteis el subsuelo, solo nos falta mirar qué hay arriba. Por si hay ventanas o algún tipo de salida por el tejado; no creo que hayan construido una trampa tan perfecta que no tenga salida alguna.
Acceden con la escalera del invernadero al piso superior a través de una disimulada trampilla en el pasillo y lo que encuentran es una extraordinaria instalación con depósitos de oxígeno, sistemas de aire acondicionado y filtrado de aire.
La idea de Luis se confirma: es una especie de esfera de 21 metros de diámetro achatada en los polos, y la rampa de entrada no lleva a puerta alguna; tan solo una pared. No hay salida. Seguir con las tareas que cada mañana aparecen en sus computadores al despertar y esperar algún tipo de comunicación exterior; que pasen los días. No les queda otra.

Feliz Año Nuevo en el infierno, amados.

En el comedor reina la francachela y el buen humor; por la puerta llegan olores intensos de la estupenda cena de Nochevieja que están preparando. Grandes jarras de cerveza negra pasan de mano en mano y la mesa ha ido tomando un aspecto fenomenal a pesar de lo parco de la cubertería y el menaje (demasiado ergonómico según opinión general, ¡platos metálicos! Por favor… que cutres)
Apenas Iñaki y Montse han colocado las últimas bandejas de marisco sobre la mesa y han comenzado a servirse sienten una nueva fluctuación de presión y una cierta ingravidez se apodera de ellos.
− ¡Pero si tan solo he tomado un vaso de cerveza y ya estoy flotando! Iñaki ¿Qué ingredientes usas para lograr esta pócima obscura? Canta.
−No es cosa mía, Tony. Están jugando de nuevo con la presión atmosférica o algo así. Aprovechemos para cenar en paz y flipemos un poco. Quieren que nos sintamos más ligeros y espirituosos.
A los postres reina el cachondeo. Marta va de un rincón a otro haciendo fotos y el que más y el que menos está bastante achispado. No tiene tiempo de sentarse cuando la voz átona y maquinal se escucha por los altavoces.
− ¡Por favor viajeros! ¡Por favor viajeros! Se requiere su presencia en la sala de Control. Preséntense ahora mismo en la sala de Control.
Suben cantando y haciendo malabares, cerveza en mano, por la rampa espiral.
−Seguramente querrán despedir el año con nosotros; faltan unos pocos minutos para las 12 de la noche en Madrid.
−Veremos que aparece ahora, Marta; porque como sea de nuevo el holograma del asistente nos vamos a descojonar viéndole dar las campanadas de fin de año.


Efectivamente, la imagen holográfica flota en el centro de la sala; pero, además, se encuentran con todos los monitores encendidos, y las grandes pantallas de televisión muestran la inconfundible imagen del planeta Júpiter. El sutil anillo joviano se percibe con claridad y también alguna de sus lunas.
− Por favor, tomen asiento. Cada uno de ustedes tiene una consola asignada y en la pantalla verán su nombre.
− ¡Ya te digo! Mira, Ruth; en vez de imágenes de la Puerta del Sol nos ponen a mirar las lunas de Júpiter ¿no te parece todo esto una inmensa chorrada?
−Ya lo sé, Cosme; si tuviéramos uvas podríamos comer una por cada luna joviana. Espera unos segundos; a ver qué fiesta nos han preparado.
−Viajeros, por favor; si pulsan en sus consolas táctiles verán aparecer una serie de datos e instrucciones a los que deberán prestar el máximo de atención.
− ¿Por qué? ¿Por qué he de tocar la pantalla? ¿O no se puede preguntar al Gran Señor del Computador? (¡Uff! Estoy piripi)
−Es necesario que aprendan lo más rápido posible pues el funcionamiento de la nave irá pasando progresivamente de programado a manual y tendrán que hacerse ustedes cargo de sus respectivas obligaciones. Para ello fueron contratados.
− ¿Y en qué consistirán? Aparte de limpiar los baños y rellenar fichas y más fichas todos los días.
−Paulatinamente tendrán que hacerse cargo de la dirección y buen funcionamiento de la nave. Si son tan amables de observar las pantallas de televisión observaran que nos estamos acercando al planeta Júpiter; entraremos en órbita y daremos seis vueltas alrededor suyo. Después…
− ¡Júpiter! ¿Qué chaladura es esta? Se tardarían años, décadas, en llegar a Júpiter y apenas llevamos diez días aquí encerrados. Nos están tomando el pelo miserablemente; no sé si cobraremos a final de mes.
−Pues lo están haciendo muy bien Ruth; extraordinariamente bien.
− ¿Qué dices Tony? Tú siempre estás de cachondeo ¿Tanta cerveza has bebido que vas a creer que podemos estar llegando a Júpiter?
−No sé cómo lo hacen pero estas imágenes no se corresponden con las misiones Voyager o Cassini o alguna otra; tienen una definición increíble. Las pantallas son de más de 60 pulgadas y no nos están pasando unos viejos vídeos que habré visto mil veces ¿Qué opinas, María?
−Que la simulación es extraordinaria. Porque es una simulación, ¿verdad asistente?
−No hay simulación alguna. Soy un computador trabajando en tiempo real. Las imágenes que les muestro están siendo tomadas por las cámaras exteriores; pero, si lo prefieren, pueden tomar sus propias vistas en el cuarto de telescopios que tiene ya todos sus equipos activados. Disponen ustedes de un telescopio catadióptrico con un ocular de 280 mm, un telescopio refractor acromático de…
− ¡Que me aspen! ¿Será verdad?
Tony sale como una fecha de la sala seguido de María. Los demás permanecen pegados a sus sillas con una cara de incredulidad incomparable. En las consolas no paran de aparecer datos computacionales, astronómicos, imágenes del planeta, gráficos de velocidad, impulso, aceleración, vectores y más vectores.
Chorros de datos corren por los monitores mientras Montse se aferra al brazo de Saúl mirando sin pestañear la imagen del gigante gaseoso crecer en las pantallas de televisión.
−Tendríamos que viajar a miles y miles de kilómetros por hora ¿no? para conseguir llegar en diez días escasos ¿Qué va a pasar ahora asistente? ¿Qué vamos a ver? (Ni loca creo yo que este edificio sea una nave interplanetaria y todo ese rollo ¡pero acojona!)
−Tal y como muestran sus consolas la nave entrará en órbita circular al planeta. Daremos seis vueltas completas para aprovechar su inmensa gravedad y ganar impulso antes de partir hacia nuestro destino.
− ¡Nuestro destino! (Juana está a punto de sufrir un ataque de nervios y grita) ¿Cuál es nuestro destino, máquina?
−Nuestro destino son las estrellas. Disfruten del viaje y atiendan a sus consolas. Progresivamente nuevos equipos entraran en funcionamiento constante y tendrán que monitorizarlos. Que tengan ustedes feliz año nuevo.


¿A que no sabíais que el Planeta Júpiter emite unos sonidos constantes y profundos? Esta grabación fue obtenida al paso de la sonda espacial Voyager One por el planeta hace unos años; es una de las primeras sorpresas que nuestros viajeros espaciales se irán encontrando en su viaje a las estrellas. Por que se van a las estrellas. ¿Os lo podéis creer? Vosotros podrías ser parte de la próxima tripulación, prepararos para ello.

2 comentarios:

  1. It's hard to find well-informed people in this particular topic, but you seem like you know what you're talking about!

    Thanks

    My webpage; on in united kingdom; kristine.ru, for more information.

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    1. Thank you for your comment, so friendly.
      A good day i thought to make a science fiction novel as a small personal tribute to the great writers that i've been reading since I was a kid, for example Boris and Arcaki Strugatski, by that I have a great admiration. A year ago I wrote a small story. Picnic en el deposito, in imitation of his great novel Piknik na obochinie; would you like to read it?
      Music videos, and other are not in the story by that if. There is a deep secret behind all this because a strange intelligence accompanies travellers caught up in an atmosphere of isolation and terror.
      Something as well as the compassion of the writer.

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