jueves, 28 de noviembre de 2013

Lugo en la encrucijada. Un par de días de visita a la ciudad amurallada.

Hacía ya bastantes años que no paraba por Lugo y aprovechando unos días de vacaciones haciendo un pequeño recorrido por Galicia me dije ¡tienes que volver a Lugo! Apenas dejé la mochila en el hotel ya estaba haciendo fotos por la ciudad. La catedral, su bonita catedral y las marcas del Camino Primitivo ya me estaban esperando una mañana bastante fresca; este mes de noviembre está siendo tan fresco como hacía 30 años no se conocía. ¡A disfrutar de Lugo!

Lo primero que hace todo viejo peregrino al llegar a Lugo es ir a presentarse ante el Bon Xesús.

Después ya habrá tiempo para recorrer sus calles, probar sus caldos y pulpo y comprar algún recuerdo para la familia.

Como a esas horas en que llegué a Lugo la catedral no estaba visitable aproveché para conocer la Domus del Mitreo, una mansio romana que nos retrotrae a los días de la fundación de la ciudad por legionarios de la Legio VI Victrix, que fue llamada la Hispaniensis, a las órdenes de Paulo Fabio Máximo en honor a su emperador Octavio, llamado el Augusto.
La Legio VI Victrix fue destinada años más tarde a la frontera del Rhin para zurrarse con bátavos y suevos hasta que Adriano la destinó a Escocia para construir el Muro que lleva su nombre. Permanecieron en Britania los Hispaniensis hasta los tiempos de Constantino y no la abandonaron o se disolvieron hasta la caída del Imperio Romano.


Cuando estudio las migraciones de Britanos o Britones de Britania a Galicia y Asturias huyendo de las invasiones de Anglos y Sajones siempre me pregunto cuánto de Británico y cuanto de Hispano tenían aquellas gentes. Aunque se les suele llamar celtas por su cultura ancestral lo cierto es que ya eran cristianos católicos desde siglos atrás la mayor parte de ellos, muy romanizados, y que la Historia es un continuo ir y venir de gentes de un lugar a otro. Los Hispanos Romanos están durante siglos en la Britania Romana y cuando se van y llegan los bárbaros arrasando todo ¿qué hacen los britanos? Pues venirse a Hispania.
http://es.wikipedia.org/wiki/Britanos
En este vídeo podéis ver el estado actual de las excavaciones y lo estupendamente conservada que se encontró bajo tierra esta mansio que tenía su propio templo dedicado al dios Mitra, que fue durante algunos siglos la divinidad a la que servían los legionarios romanos.
http://blog.deputacionlugo.org/es/2013/07/18/2-000-a%C3%B1os-de-la-historia-de-lugo-resumidos-en-la-domus-do-mitreo/

Leyendas maravillosas como la del Rey Arturo ¿cuanto tendrán de hispano-romano bajo ese sustrato pretendidamente celta? Artorius, Arthur, ¿Astur? ¿Un jefe de aquellos legionarios que decidieron quedarse en Britania en vez de regresar a su Hispania natal que había caído bajo las hordas de los bárbaros? Qué más les daba combatir en Britania o en Hispania contra los bárbaros cuando ya del Imperio Romano apenas quedaba un recuerdo vago. Allí podían tener su propio reino después de servir a un Imperio implacable.
Un Don Pelayo Britano peleando contra los invasores impíos.
Después de tanta romanidad antigua tuve que salir a tomar el aire y dar un paseo por la muralla para hacer hambre. O polbo galego espera mi llegada.


Como corría un relente que escarallaba el pelleyo pronto me bajé de la muralla buscando el refugio de las calles. En la Rua Nova encontraría algún sitio donde tomar alguna buena ración de pulpo y un buen mencía que me hiciera entrar en calor.

Hay muchos sitios donde comer estupendamente en el casco antiguo de Lugo y buenos cafés en la Plaza Mayor donde refugiarse del frescor ambiental.

Es muy bonita la Plaza Mayor de Lugo y aproveché las últimas luces para hacer alguna foto antes de irme a descansar al hotel.
Por si queréis saber en cual me alojé, fue en el Mendez Nuñez, que recuerda al gran Almirante. Estupendo y a un precio imbatible, también es que en estas fechas hay pocos turistas por la zona.
http://www.hotelmendeznunez.com/

La mañana del viernes la pasé recorriendo el Museo Provincial de Lugo que está repleto de cosas interesantes y exposiciones brillantes.
http://www.museolugo.org/


Me deslumbró una exposición dedicada a Isaac Díaz Pardo, el gran pintor y escultor, que levantó las fábricas de porcelanas de O Castro en La Coruña, Magdalena en Argentina, y Sargadelos en Lugo. Algo extraordinario.
Su peregrino con el lema Falar pra ayudar sin rifar es todo un símbolo de aquellos peregrinos de los años 50 y 60 que andaban a Compostela.


¡Hay tantas cosas que ver en el Museo Provincial de Lugo! que Santiago y San Salvador me perdonen si me pasé algo por alto. Había excursiones de los colegios y los chavales se lo pasaban pipa yendo de una sala a otra y dibujando cada cosa que veían. ¿Quien dice que los museos son aburridos? Algún chocho mental.

Con humildad peregrina salí del museo reconociendo una vez más mi inmensa ignorancia e incapacidad; callejear se me da bien, casi tan bien como andar por las montañas, y seguía con mi búsqueda de la antigua cultura gallega de la que apenas quedan rastros.

Por la Praza do Campo directo a la catedral que aún llegaba a tiempo para visitarla. Es muy bonita, pero desgraciadamente, al igual que me ocurrió en Ourense, el museo catedralicio estaba cerrado. ¡Adiós suevos! adiós ríos, adiós fuentes, adiós...
Pero, ¡quieto! rebobina, ese detalle que viste en un rincón de una calle al pasar me sonaba a... ¡corriendo antes de que se vaya el sol.

¡Ahí estaba! Delante de mis ojos abiertos como platos. Los Hazos suevos.
En la mitología germánica sueva los Hazos son unos pequeños dragones que a todas partes les acompañaban y con sus caballeros se peleaban. Referencias a los Hazos y las Hazas me he encontrado en algunos lugares de la provincia de León pero no me esperaba encontrarlos en Galicia.

Se conserva en la memoria la bandera de la vieja Galecia de los tiempos del reino suevo. El hazo y el león luchando rampantes y poderosos, la bandera que enarbolaba el conde Febreiro en la última batalla contra los ejércitos de Leovigildo. Había encontrado algo en Lugo, al fin; había que celebrarlo.

Busqué un buen restaurante en la Rúa Nova para darme un homenaje como Dios manda. Mucho me gustaba Lugo y ahora me gusta mucho más. Hay que celebrarlo.

Después de comer aproveché para dar un buen paseo aprovechando la estupenda luz que había en la ciudad.

Salir del casco antiguo hasta la Plaza de la Constitución es lo mínimo que se debe hacer si se anda por Lugo.
Y dar un buen paseo por las murallas para que te quede un estupendo recuerdo de la ciudad; se puede ir por arriba o por abajo.

Como era viernes, por la noche bares, mesones y restaurantes estaban a rebosar y quizá me pasé con el último, último, de verdad el último, chupito de orujo de hierbas, y me levanté el sábado pensando en acudir el año próximo a las fiestas romanas Arde Lucus, ¡pero vestido de suevo!
http://www.ardelucus.com/?lan=castellano
Es una carallada, los que me conocen saben que de orujo solo tomo un colirio.
¡Hasta la próxima, Lugo!

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