domingo, 8 de diciembre de 2013

Yacimientos y Parque Arqueológico de Atapuerca.

Mi último día en Burgos lo aproveché para realizar una visita guiada a los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Una mañana fría y nublada, después de dos días de sol, nos esperaba camino de Ibeas de Juarros. Bien abrigados los visitantes el autocar nos deja a la puerta de la trinchera del ferrocarril; tenemos que ponernos una redecilla para el cabello y un casco para evitar percances y nos vamos a conocer ese famoso lugar donde no paran de encontrar cosas.

De la mano del guía vamos visitando los tres yacimientos y conociendo in situ que es lo que han ido encontrando y por qué.

Descubrimos cómo trabajan los arqueólogos en según que yacimiento y lo que hemos visto en el Museo de la Evolución Humana toma una perspectiva superior. Podemos visualizar o imaginar cómo era la gente del pasado. En la Sierra de Atapuerca han encontrado restos humanos de más de un millón de años de antigüedad.

Ni los propios expertos saben qué se puede encontrar en estos yacimientos pues en alguno de ellos apenas han comenzado a excavar; tienen toneladas de tierra y piedras por remover y trabajo para los próximos 50 años como mínimo.
¿Qué será lo próximo que encuentren? Y, con los novedosos sistemas de análisis genético, qué nuevos interrogantes aparecerán en la próxima campaña de excavación. Sabemos muy poco del origen de la humanidad pero con lo que sabemos se ha realizado un Parque Arqueológico para su mejor visualización.

Para ello abandonamos Ibeas de Juarros y nos vamos a la vertiente norte de la sierra. En un terreno cercano a las lagunas se ha construido el nuevo Parque Arqueológico de Atapuerca. Hacía un frío de mucho cuidado y un relente del norte que ni los patos paraban mucho rato quietos.

Lo primero es hacerse una idea de la fauna que los primeros humanes se encontraron al llegar a Atapuerca. La flora era muy distinta de la actual, tropical o semitropical, y la fauna era tremenda. Sirva como muestra un rinoceronte, fue el primer bicho que encontraron en la Sima del Elefante, y ¡que tamaño tenía! Dos veces más grandes que los actuales.

Tenemos los huesos para saber qué comían los humanes pero debemos saber cómo lo hacían. Utilizaban piedras talladas, sílex o piedras del río, para descarnar los animales que podían conseguir.

Tras los primitivos exploradores, Antecessor, llegaron los Neandertales, que ya construían cabañas con palos y pieles. Enterraban a los finados en un hoyo y les cubrían con flores, dejaban a su lado sus objetos preferidos, conchas de moluscos, dientes de animal, sus cositas. Fueron una humanidad muy distinta a la nuestra, pero humanidad al fin y al cabo.

Y del Paleolítico nos vamos hacia el Neolítico y los hombres de Cro-Magnon, con sus cabañas de piedra y urces, los primeros hornos donde obtener cerámica o cocinar la caza, todas esas cosas que nos han contado y los restos que han encontrado.

Finalizamos la visita en la cabaña comunal de la tribu donde el guía enseña a los niños a hacer fuego chiscando sílex o frotando palos.
Fue una visita muy bonita y muy instructiva, pena del frío que hacía en Atapuerca que hacía que apenas pudiéramos parar quietos en un sitio mucho tiempo.

Me despedí de Burgos con algunas buenas ideas para próximos relatos, muy contento del trato de la gente y lo bien que se come en esa ciudad, y muy instructivo todo lo que encontré en calles y museos.
El año próximo, si es posible, volveré a repetir visita. ¡Hasta la próxima!

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