viernes, 21 de marzo de 2014

Lecturas de fin de semana: dos nuevos capitulos de Atencion frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!

Esta misma semana saltaba en todos los medios de comunicación del mundo la fantástica noticia de que los científicos habían conseguido captar en el observatorio de la Antartida, Bicep-2, de modo indirecto las primeras ondas de choque, las que dieron origen al universo que habitamos.
Ondas de choque que prefiguraron el destino del universo y todo cuanto en él llegase en algún momento a aparecer. Ondas de gravedad, deformaciones del espacio tiempo.
el big bang
Ondas de choque.
El instante inicial produjo intensas ondas de choque.
Muchos universos
Subo otro par de capítulos al blog de mi simpática novela Atención frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!. Espero que sean de vuestro agrado, y si leéis con atención tal vez encontréis otras muchas noticias que aún no han aparecido en las noticias. Recordar: es una novela de anticipación, de ciencia y ficción. Y además te ríes un rato con las aventuras de los navegantes estelares.


Tercer mamotreto.

Fotones y fantasmas

Horror y tremor oscuros sacuden a los navegantes; cuando están a punto de levantar la mesa de operaciones del Med el asistente vuelve a ulular como una jarca beduina: alarmas, alertas, de todo. Esta vez no es el calor o la luz de una estrella lejana, ondas de gravedad de una nova, o alguna chifladura que se le haya ocurrido al asistente para alegrar la vida de los navegantes.
Es la propia nave la que está fallando, equipos que se apagan o encienden aleatoriamente, la luz que se va y viene; el propio asistente omnipresente les azuza para que levanten cuanto antes la trampilla y bajen al Cuarto de Cálculo; como lo denomina en su jerga de máquina electrónica y lenguaje “natural”.
Al bajar a Cálculo, deprisa y corriendo, se encuentran de bruces con otro superordenador muy similar al de Control en el centro de una herradura de equipos de control y memoria. Las paredes están cubiertas por dos sectores de equipos pegados a la pared y de función ignorada. Descienden por una estrecha escalera anclada al suelo y tienen que continuar pasillo adelante siguiendo las voces del asistente; apenas hay otra luz que la de los leds de emergencia y los pilotos de los equipos así que tienen que caminar casi palpando por el estrecho pasillo circular.
Tan solo escuchan decir: Alarma roja, alarma roja, diríjanse a los convertidores, los convertidores están fallando, alarma roja. Deprisa.
− ¡Iñaki! ¿Puedes decirle a ese loco mecánico que ya estamos abajo? Ya estamos los tres abajo. Corre a Control y que se calle ese esparaván.
−No es necesario, les estoy viendo y oyendo; es necesario que sigan pasillo adelante.
− ¡Uff! Esto está casi helado. ¿Qué temperatura hay aquí abajo?
−5º C; debería cerrar la trampilla inmediatamente, navegante Iñaki. Si sus compañeros lo necesitan tráigales ropa de abrigo de sus cuartos pero cierre la trampilla. Cálculo necesita una atmósfera libre de toda contaminación y temperatura constante.
−Cuidado Luis, no levantes mucho la cabeza o pegarás en el techo.
−Ya lo veo, Cosme. ¿Qué equipos más extraños? Esta nave es una continua caja de sorpresas. Estos equipos de la herradura me resultan reconocibles y el segundo ordenador pero lo que hay en las paredes exteriores vuelve a ser desconocido.
− ¿Qué te decía, Tadeo? Solo veíamos la punta del iceberg; la mitad del ordenador cuántico.
−Incorrecto, navegante Cosme. Es Cirac II lo que están viendo en el centro de la sala de Cálculo.
−No os quedéis mirando los dos como tontalicones ¿dónde tenemos que acudir asistente?
−Por favor, continúen raudos pasillo adelante sin detenerse.
− ¿Qué son estos cofres, asistente?
−Está usted parado ante el radar, Tadeo. Deprisa.
− ¿Y este otro qué oculta A-SIS-TEN-TE?
−Es el motor de hidrógeno de la nave, Iñaki. El tercer armario guarda las baterías de última generación.
−Esta es la pared del hueco de la escalera, ¿no?
−Correcto, Luis. Deprisa. Los convertidores están dando problemas. Ya habrá tiempo para explicaciones.
− ¿Son esos cuatro arcones que hay al fondo?
− ¿Arcones? Inexacto. Son dos convertidores estáticos de 24 voltios de corriente continua y dos convertidores de 20.000 voltios de corriente alterna. Fallos continuados están siendo detectados y no puedo discriminar cuál de ellos es el causante. Necesito que testeen inmediatamente y reparen los convertidores.
− ¿Ni cofres ni arcones? ¿Ya hemos dejado de ser un barco pirata? Y has vuelto a cambiar tu voz, asistente. ¿No la habrás cagado al acelerar antes de estar preparada la nave para pasar a lux?
− ¿Cagado? Negativo Iñaki, no hago deposiciones físicas. Solo salvaguardas de memoria. Por recomendación de Cirac II he cambiado de voz; necesitamos los convertidores funcionando de nuevo a la perfección o llegaremos los últimos. Si es que llegamos a algún sitio.
−Pues dile a Segundo que nos vaya indicando que tenemos que hacer. Aparezca de una vez, no sea tímido, Segundo, y guíe nuestras manos.
−Eso es imposible, ¿se-gun-do? ¡No me deja utilizar ese término despectivo! Cirac II carece de equipo visual y holograma propios.
− ¿No sois idénticos? Entonces ¿para qué montaron dos cuánticos en la nave?
−Los diseñadores del proyecto procuraron montar todo por duplicado para mejorar las probabilidades de éxito de la misión. Dos ingenieros, dos médicos; nosotros no somos exactamente idénticos si no el desarrollo exitoso de dos ideas en paralelo.
−Vale, vale, eso ya lo imaginamos ¿Cuál es el que falla de los cuatro?
−De modo intermitente los cuatro están fallando. Iñaki, debería subir usted ahora mismo por sus tabletas que les mostraran los esquemas de los convertidores que les he descargado hace segundos. Y ropa de abrigo para sus compañeros. ¡Oh, no! ¡Nos quedamos sin alimentación! Motor de emergencia en marcha; procuraré que nos les falte iluminación suficiente. Todo al mínimo. Nos paramos. Es el fin. El fin.



Miró y vio que la estupidez reinaba bajo las aguas.

Al bajar a Cálculo deprisa y corriendo los cuatro navegantes se dieron de bruces con otro superordenador, justo debajo del superior, como una torre oscura en el centro de la nave, que va del suelo al techo. Una herradura de equipos de control y memoria de última generación rodean este segundo computador y dos sectores de equipos pegados a las paredes exteriores que también van del suelo al techo encerrados en armarios sellados magnéticamente.
Los cuatro convertidores daban señal de error alternativamente y finalmente la nave se apagó como cualquier aparato que se queda sin alimentación. Llevan horas los dos ingenieros, ayudados por Cosme (un fenómeno con una caja de herramientas en las manos) e Iñaki, que no para de subir y bajar las escaleras para traerles herramientas, instrumentación, o té caliente y algo alimenticio.
Cuando ya parece que los convertidores de 24 v. funcionan con normalidad son los de 20.000 v. los que dan fallo continuado y los aullidos de lobo zamorano que suelta el asistente se deben escuchar en las Pléyades.
− ¿Pero qué clase de anormales paranoicos programaron este cuántico zumbado? Se creería Fernando Alonso cuando nos lanzó a lux en minutos y se ha gripado el motor. Y encima dando voces.
−Pues ni os imagináis cómo está Saúl. Ese sí que muerde. Prefiero estar aquí con vosotros; está poniendo la nave patas arriba.
−Anda con el lechugas; se ha vuelto loco con lo de la carrera. Me parece que era piloto de rallies en sus ratos libres; le he oído alguna vez fardar de las locuras que hacía por las carreteras de Asturias. Se ha ido al barranco más de una vez; seguro que fue él el que le transmitió el virus de la locura F1 al asistente.
−Callar un poco; ¿os dais cuenta de la tremenda actividad que tienen los equipos de las paredes? La nave está en silencio pero esos armarios no paran de comunicarse o algo similar.
−Ya lo notamos, Luis; usaran energía del motor auxiliar. Échales un vistazo; yo no encuentro por dónde meterles mano a estos equipos. Los de continua todavía, pero cualquiera destapa uno de alterna; 20.000 v. son muchos voltios. No se me ocurre nada.
−Tranquilo, Tadeo. Sigue repasando los esquemas. Necesito estirar las piernas, alguna relación tienen convertidores y armarios. Si pudiera abrir alguno; pero todos tienen ese dichoso sellado magnético que impide abrir puerta alguna. Encontraré la solución o no soy hijo de mi madre.


Horas y horas subiendo y bajando por la escalera, consultando esquemas en las tabletas digitales (ni pc´s ni consolas funcionan ahora) intentando resetear equipos. Tadeo está ya transparente, Cosme no tiene venas y nervios: es puro cableado óptico todo su organismo, y Luis es capaz de quedarse dormido de pie abrazado a Cirac II.
− ¡Luis!
− ¡Uhh! ¿Qué? ¡Uhhhh! ¡Ah! ¡Umm!
−Ya está solucionado. ¡Despierta, joder! Ahora va como la seda. Era uno de los convertidores de baja tensión, una conexión. Hemos cambiado la clavija y va perfectamente.
− ¿Los cables? Pero si deben ser de superconductividad o algo así. ¡Qué frío hace aquí! Tengo los pies helados.
−Y el cerebro. Te has quedado frito agarrado a Segundo. ¿Le has sonsacado algo?
−Pero si no es más que un montón de equipos uno encima de otro. Necesito pillar la horizontal inmediatamente. Este cacharro es idéntico al de Control. Todo está duplicado en esta nave; menos nosotros. Vamos arriba, Tadeo; tengo un tembleque tremendo.
−No son idénticos. El de arriba es 40 cm. más alto; el radar y el motor auxiliar son únicos.
−Mira la herradura: equipos duplicados de unidades de control y memoria, y los armarios de las paredes son gemelos. Un día de estos sabremos para qué sirven. Gracias, Cosme.
−Anda, vete directamente a la cama. Parece que el embarazado seas tú en vez de Isabel.
−Calla, calla, que siento unas cosas…
− ¿Tienes sueños raros o algo así?
− ¿Sueños? Ya no sé si soy un feto o un adulto, un ser cósmico, náutico, y superlativo.
−Eso mismo, eres galáctico y superlativo; el que se queda dormido en cuanto se sienta dos minutos seguidos.
− ¡Ah! Ya; ir vosotros dos a Control. Necesito dormir algo. Menos mal que no dejó de funcionar la calefacción en el resto de la nave; no paro de tiritar.
−Date una ducha caliente y directo al sobre; nosotros nos encargamos de hablar con los compañeros. Dentro de 6 horas reunión general en el comedor. Iñaki hará paella o algo similar.
− ¿De qué irá el asunto? (Se me cierran los ojos, me ducharé al despertar)
−Cómo ganar la competición estelar. Tormenta de ideas.
− ¿Tormenta? ¡Ja! Para tormentas estoy yo. Espantar esas ideas estúpidas, lo que importa es seguir vivos un poco más. ¡Tormenta! De ideas; no soy capaz de sumar dos y dos. Iros todos a dormir, ya se verá por donde sale el asistente y sus locuras. Hasta luego.


Ensueños, miradas a otra realidad, cerebros que actualizan la información fundamental. Palabras que suenan en la oscuridad:
Luis, Luis, Efecto piezoeléctrico (chispas) Efecto túnel (puedo pasar pero no regresar) Superconductividad (fluyo, fluyo liviano como una línea de luz hacia el más allá) Condensar materia oscura (siento su calor en mis manos, hormiguean)
−Luis, ¡Luis! Despierta cariño, despierta; tenemos reunión. Vamos, levanta grandullón; estabas hablando en sueños.
− ¡Buff! Vaya racha llevo. Me daré una ducha y me reuniré con vosotros enseguida. Espero que hayáis preparado algo caliente y sólido para comer; hasta los champiñones deben escuchar mis crujidos de hambre.
−Dúchate y baja al comedor; no te preocupes, habrá comida de sobra.
Un buen rato de suave frotamiento bajo la ducha, ropa limpia, diez minutos o más sentado en el trono (esto no sale, esto no sale, ¡esto no sale y me están esperando!) y el primer director del proyecto (ahora ya sin discusión que valga) entra tranquilo y despabilado en el comedor que bulle de actividad: tazas de té y galletas, jarras de refresco, y discusiones acaloradas a cuatro bandas.
−Un momento, un momento, callaros; darme un segundo para que me sirva un té y comenzamos la reunión. ¿Queda algo de comida en esta casa?
−Vale, vale, pero mi proyecto es prioritario; que quede claro. Bueno, me callo.
−Gracias, María. Un minuto, ¡Ohmmm!
−Pero bueno, ¿nos vas a hacer una ceremonia japonesa para tomarte una taza? ¿Sabes cómo está de caldeado el ambiente?
−Sayonara, baby; correcto. Trabajaba en una multinacional japonesa antes de meterme en esta locura; y cuando se toma té, se toma té. Si vosotros podéis hablar cuatro, cinco, seis, todos a la vez, y entenderos, yo podré tomar una taza de té en silencio, ¿no? Gracias, ¿María? Tienes la palabra. (¿No habrá algo comestible que llevarse a la boca? ¡Galletas de chocolate!)
−Gracias. Necesitamos, y esto os tiene que entrar inmediatamente en la cabeza, una aplicación para la navegación espacial. Necesito a Marta y Tony para hacerlo cuanto antes.
− ¡Pero si el asistente tiene programas por millares!
−Que no, Iñaki, que no. No sé si los programas que tiene fueron implementados por coroneles de artillería o algo similar pero este cacharro solo tiene programadas trayectorias que son como disparos de obús o de misil. De aquí a Júpiter, después a Sirio, etc. Si se sale de trayectoria estamos perdidos en la galaxia, ¡si nos lo ha dicho él mismo!
−Vale, entiendo que esto no es un misil. Si encontramos la manera de dirigir el timón de la nave podremos ir donde queramos.
−Esto no es una barca con timón y remos, pero aunque pudiéramos hacernos con la dirección ¿dónde iríamos? ¿Cómo nos orientaríamos en medio de la galaxia? Hay millones de estrellas miremos donde miremos ¿Lo entiendes ya de una vez? Vuelves a ser Cosme robotitos; siempre con el cerebro conectado a masa.
−Vale los dos, ya sabemos cuánto os queréis. ¿Qué necesitas María? Y tranquila.
−Estoy tranquila Luis, pero cuando salgamos de lux ¿qué hacemos? ¿Buscar a ciegas? ¿Dar vueltas y vueltas por un sistema solar desconocido? ¿Y después qué?
−Bien, comprendo, necesitas cartas de navegación y una aplicación para implementarlas y que aparezcan en todas las consolas; ya nos enseñaras a manejarlas, pero…
−Eso llevará un tiempo enorme con la cantidad de gigabytes de memoria que tenemos a bordo y montones de aplicaciones que no sabemos ni para qué sirven.  Todos los datos astronómicos en memoria, todas las observaciones realizadas en Sirio y E. E. Lo principal es implementar una aplicación que nos permita navegar ¡navegar! por el espacio. Que dejemos de ser un pedrusco lanzado con honda por los generales de la Agencia Europea de Defensa o quien fuera. Visualizar la trayectoria y corregirla, ¿podemos encontrar atajos? ¿A velocidad lux? Tal vez pasemos cerca de un agujero de gusano o algo similar y en media hora estar en Tau Ceti.
−Y necesitas a Marta.
−Claro, Luis, ella es el genio informático de la misión; tienes que convencerla que mi proyecto tiene prioridad.
− ¿Marta? De acuerdo, necesitas reposo; pero, ¿no podrías hacerlo desde un pc de tu cuarto?
−Vale, de acuerdo, dejaré lo mío para más tarde. Habrá cosas que os tendré que dictar; os sentaréis cada uno en un pc y seguiréis mis instrucciones ¿de acuerdo?
−Y te frotaran todo lo que haga falta; Tadeo y Ruth estarán pendientes de vosotros. Solucionado, Saúl, te toca hablar.
−Yo también ayudaré a Marta y María; tengo unas cuantas ideas que pueden parecer descabelladas pero que tal vez nos ayuden a encontrar la curva perfecta, la trayectoria más apropiada, el camino más corto, para llegar los primeros. Necesitamos mirar el universo de otro modo.
−Sin telescopios.
−No bromeo, Montse, no bromeo. Pintando se me ocurrieron ideas diferentes, alternativas; ver las cosas de otra manera. Curvas fractales ¿os suena esto? ¿No? Pensáis en términos de líneas rectas, vectores, miráis como el asistente, una máquina, al cosmos. Permitir que pase vuestros datos astronómicos a mis programas de dibujo fractal ¡os proporcionaran una perspectiva totalmente diferente! Si lo veis de otra manera pensaréis de otra manera.
−Concedido; cuando tenga algo disponible lo mandaré a tu pc.
−Gracias, Marta, y disculpa que sea tan efusivo. Otra cosa: ahora la nave corre, según dice el asistente, todo cuanto puede dar de sí, pero no es suficiente; estuvimos sin energía horas y horas en mitad de la galaxia. Nos movíamos por pura inercia. Necesitamos recuperar el tiempo perdido.
−Ese el tema de la reunión ¡pero lo que propones es descabellado!
− ¿Qué tiene de descabellado aligerar todo el peso que podamos? Siempre se hizo así. Fue deciros que me ayudarais a vaciar el cuarto del Agua y ya os pusisteis en contra.
− ¿Pero qué vamos a conseguir largando unos cuantos kilos al espacio?
−Una nave más ligera. Tenemos abajo docenas de paneles y aún podríamos desmontar muchos más, cangilones que solo sirven para criar champiñones, peso muerto.
−Venga Saúl, anímate; yo te ayudaré a subir todo eso al triturador de basuras. Algún compañero habrá disponible para echarnos una mano. ¿Qué más cosas? ¿Montse?
−Si queremos aligerar propongo que demos buena cuenta de la tonelada larga de latas de conserva que tenemos en el almacén. Y tirar los sacos de cereal que hemos ido guardando.
− ¡Eh, eh, eh! Primero ese cereal tendrá que pasar por mi sistema de creación de cervezas portentosas; que alguno se puede aprovechar. Una pregunta: ¿sabéis si se puede utilizar el motor auxiliar para darle más marcha a este trasto? Vamos a seguir produciendo hidrógeno en grandes cantidades, seguro que apenas hemos gastado un poco de la reserva.
−Le preguntaré al asistente ¿Ruth? ¿En qué piensas?
−Pensaba en las pesas y mancuernas; pero eso no se puede tirar al triturador. Como no sean cosas decorativas, ropa vieja o similar, no se me ocurre nada de lo que nos podamos desprender. ¿Tony?
−Lo siento, estoy con la mente en blanco.
−Ya se te pasará. ¿Marta?
−Como no sean efectos personales no se me ocurre nada. Alguna cosa decorativa o similar, el triturador no puede asimilar todo lo se nos ocurra y habrá cosas que necesitaremos más adelante. No veo cómo podemos recuperar el tiempo perdido. Estoy cansada, me retiro, seguir sin mí.
−Coraje, Marta, coraje. Todo irá bien.
−Gracias, Cosme. Algo se te habrá ocurrido. Os veo más tarde.
−Yo necesito alguien que me ayude para aprovechar al máximo lo que tenemos en el taller. He estado diseñando una nueva red de comunicaciones y necesito implementarla, son muchos metros de cable para hacerlo yo solo. ¿Tadeo?
−Yo te ayudaré. Juana, ¿se te ocurre algo?
−Tirar el asistente por la borda. Teníamos que haberlo hecho el primer día.
−No pueden desmontar el equipo de visionado y holograma de mi computador, su diseño es intrínseco con la capacidad de procesado de información. La nave se pararía, de modo total, y ustedes perecerían en pocas horas.
−Gracias, espía. Ya sabemos de sobras que grabas todas nuestras conversaciones. ¿Para qué sirven esos grandes armarios que hay en las paredes de Cálculo?
−Para calcular, navegante Luis. Unidades de memoria y cálculo muy avanzadas capaces de efectuar…
−Vale, vale, no empieces a vacilarnos. Esta nave es un espermatocito lanzado hacia el ovario de una estrella lejana; nosotros, las semillas, el acuario, no somos más que ADN corriendo de aquí para allá buscando la manera de reproducirse el primero de muchos millones. La misma canción de siempre, nos creemos algo y son nuestros genes los que nos manejan como marionetas.
−Es un ejemplo muy ilustrativo, Luis, el que ha utilizado para nuestra misión. Tal vez su relación con Isabel le haya abierto nuevas perspectivas interesantes. ¿Podríamos continuar la conversación en Control?
−Tan solo si te comprometes a ilustrarme sobre el sistema que utiliza esta nave para conseguir energía y navegar por el espacio. No he visto ni un puñetero motor ni turbina ni nada que me diga como consigues que esto vaya de estrella en estrella. Nada, y estoy harto de cavilar.
−Tiene usted aún muchas directivas en contra, pero algo se podrá comentar.
− ¿En petit comité?
−Solo para sus ojos; Capitán navegante Luis.
−Bueno, ya subiré; ahora tengo el estómago vacío. Si no hay nada más se levanta la sesión de este senado galáctico. (Ahora mismo me voy a abrir la lata de estofado más potente que encuentre; este capitán no trabajará ya nunca más en ayunas) Tony y María, vosotros dos os encargaréis desde este mismo momento de todo lo relacionado con la navegación; Tadeo y yo seguiremos encargándonos de la organización de este grupo; nosotros decidiremos cuando habrá que hacer una reunión, una de estas tormentas de ideas. Y, esto, Marta, cuenta conmigo para aprender relajación. Venga, cada uno a lo suyo.


Cuando la noche cae las criaturas aquietan su pulso y merman su atención, duermen, sueñan; a periodos de gran agitación suceden largas calmas y en la laxitud del ensueño ya se prepara la próxima crisis aún más aguda y extraña.
Turnos y más turnos, reuniones y charlas de peluquería discutiendo y especulando una y otra vez sobre la fuente de energía que tendrá la nave y el sistema de propulsión. ¿A cuántos lux vamos ahora? ¿Cuándo llegaremos? ¿Esto no reventará?
El asistente se esconde, solo líneas de texto para comunicarse con el computador; lacónicos mensajes de respuesta. El tiempo vuela y la ignorancia permanece.
Largos interrogatorios, directivas secretas, mejoras del sistema operativo, esfuerzo personal, relajación, preparación al parto; se hace lo que se puede (Pues yo voy a explotar) No hay manera de convencer al ordenador de que deje de monitorizar constantemente cada uno de sus actos. Tau Ceti ¿qué sabemos de ese sistema solar?
Lo que ocurre es que a los navegantes parece haberles entrado el virus de la comunicación constante y continuamente hacen corrillos para charlar de cualquier cosa; en Control, en el comedor, en el Gym, en cualquier sitio.


La estrella de los navegantes es ahora María; María hace esto, María dice lo otro, María contando anécdotas de cuando trabajaba en el radiotelescopio de Sierra Nevada; subiendo y bajando del Pico Veleta en vehículo oruga, aislada en el observatorio y sin teléfono ni Internet, largas horas charlando por los equipos de radio de la instalación con cualquier observatorio de otro continente; y en el exterior la ventisca implacable con vientos de más de 200 kilómetros por hora. Café y barritas de chocolate. Eligieron a la mejor para la misión. Así se ha hecho de mandona.
− ¡No hagas eso con los dedos! Molesta.
− ¿El qué?
−Los pitos, Luis, los pitos. No somos gallinas.
−Perdona María, no me daba cuenta. Solo pasaba por la cocina a tomar un café; ahora mismo marcho al taller para trabajar un rato con Cosme. Un café y me piro.
− ¿De qué has hablado con el asistente? ¿Apareció de nuevo el holograma o tuviste que teclear? Has estado casi una hora encerrado en Control; la puerta estaba bloqueada.
− ¡Eh! ¡Ah! Bueno, nada, las chorradas de siempre y desvaríos continuos. La imagen que nos muestra la toma de grabaciones de cine y televisión; cambió tres o cuatro veces de aspecto para que le dijera cual podría ser el más agradable. Intenté nuevamente cambiar sus gustos musicales y que no monte esas algaradas cada vez que aparece una alarma. Fiasco; sigue como una chota.
−Vale, no quieres decírmelo. Que te aproveche. ¡Y no hagas eso con los dedos!
−Ya, disculpa; hasta luego. (Levitación magnética aplicada a una nave sideral. Cuando viajé en el maglev japonés ¿cómo no se me ocurrió que era posible hacer una cosa así? ¡Claro! Por eso me eligieron, yo trabajé en el diseño del maglev a Barajas; es una tecnología similar pero llevada a unos límites… ¿De dónde saca la energía? )
−Luis, ¡Luis! Estás absorto ¿qué haces con los dedos? ¿Te vas a poner a cantar flamenco?
− ¡Eh! ¡Uh! No. Doy palmadas con una sola mano.
− ¿Recordando a los japoneses? Tenías unos cuantos amigos nipones si no recuerdo mal.
− ¡Ah! Ya, Godzilla y los colegas san. ¿Empezamos a meter cable?
−Ya mismo. Carga con esos rollos y subimos al cuarto del Aire. Vamos allá, ya tengo colocada la escalera.
− ¡Dejar eso y venir aquí a toda leche! ¡¡Ya!!
−Pero, pero, ¿qué pasa Isabel? ¿Por qué gritas así?
−Es Montse; se le ha adelantado. Ayudarme a llevarla al Med. Ruth ya está allí preparando todo.
−Deja los cables aquí mismo; ya llega el primero (Dios bendito, ¿cómo será? El primer humano concebido y nacido en el espacio) ¡No te quedes pasmado!
− (¿Será, bueno, normal? Dios, yo debo de ser el padre. O Tadeo o yo. A ver cómo sale) tranquila Montse, ya estamos contigo, ¡tranquila! Agárrate a mi cuello.
−También al mío. Tranquila, ¿sabes que haré? Construiré un robot niñera que cuidara de las dos y no pararéis de reír.
− ¡Vete a la mierda! ¿No ves que he roto aguas y lo voy perdiendo?
−Tranquilidad, no gritéis. Entrar y colocarla en la mesa. Así, bien, muy bien. Isabel, ya sabes; los demás: largo de aquí.
− ¿Qué ocurre? ¿Ya?
−Saúl, espera fuera.  O mejor aún, baja a la cocina a prepararnos un poco de té blanco; que nos vendrá bien a todos. Largo.
Una nueva vida, una nueva esperanza para una raza imposible, un nuevo rayito de luz que se enciende en esta oscuridad perpetua. Más amor.
− ¿Qué? ¿Seguimos con los cables?
−No sé, Cosme, no sé. ¿Y si la niña no es…? Bueno, ya sabes, como nosotros (Y seguramente yo seré el padre; vaya mirada de fuego me ha echado la Montsita mosquita muerta)
−No pienses en ello. Montse está ahora en buenas manos y tiene a Saúl a su lado a todas horas. Subamos al cuarto del Aire y empecemos con la nueva red de comunicaciones; el diseño actual es para doce personas y pronto seremos seis más respirando en esta esfera.
−Sí, necesitamos que tu idea funcione cuanto antes. Hay que centrarse en lo que se está haciendo. ¡Uff! Debería haber aprendido zen o algo así; me tiemblan hasta las pestañas y tengo una flojera de piernas que ni te imaginas.

−Pues venga, sube y verás cómo enseguida se te pasa. Necesito al ingeniero no al palpitante capitán navegante.

Os deseo un estupendo fin de semana y que disfrutéis intensamente de la primavera recién comenzada; yo estaré observando el cielo con los telescopios de los sobrinos por si aparece algo interesante. O tal vez no sea necesario y aparezca en las noticias en los próximos días; si queréis saber el qué tendréis que leer los capítulos restantes de Atención frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!

Me gustaría animaros a conocer la navegación espacial y practicarla tal y como los protagonistas están comenzando a realizar. Existen aplicaciones para teléfono que pueden servir para iniciaros en el conocimiento del universo; una de ellas es Google Sky Map.

Yo personalmente prefiero la app SkEye, tiene mas funciones pero necesita más tiempo para aprender a manejarla.



Para ordenador hay programas muy potentes e interesantes como  Google Earth, Stelarium o WinStars 2. Estos programas os ayudaran a conocer el universo que habitamos y acercaros a las estrellas para que vayáis descubriendo la extraordinaria variedad que ha dado lugar la creación. El universo no ha parado de crecer y transformarse desde los primeros instantes, ¿y vosotros?

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