viernes, 5 de septiembre de 2014

Camino de la Costa: de Tapia de Casariego a Foz

¿Os ha gustado lo que hemos recorrido en días anteriores? Pues veréis que maravillas vamos a recorrer en el día de hoy.

No es un recorrido ortodoxo, el viejo Camino de Santiago iba por el interior, no de playa en playa, y al llegar a la ría continuaba hacia Vegadeo para cruzar el río Eo. Pero como hoy día tenemos nuevos medios y nuevos puentes podemos hacer cosas maravillosas. Acompañarme.



Después de desayunar en un bar de la carretera, el único que había abierto tan temprano, me dirigí a la playa de Tapia de Casariego; no tendría más que seguir durante toda la jornada las flechas amarillas que en el año 2.012 puse con mis compañeros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León.
http://caminosantiagoleon.blogspot.com.es/
El Camino baja hasta el campo de fútbol del Real Club de Fútbol de Tapia de Casariego y después sube hasta la puerta del Camping, más tarde nos acercaremos a los acantilados.

Enseguida tenemos ante nosotros un paisaje maravilloso, ahí delante se encuentra el Castro El Campón, lugar habitado en tiempos anteriores a la conquista del Imperio Romano.

La Senda Costera baja a continuación hasta la Playa de La Paloma. Hay indicativos de la senda Vegadeo GR E-9 y las flechas amarillas, seguirlas y no os perderéis. Volvemos a subir a lo alto.

La ruta que yo seguí pasa por Cornallo, La Penela y Villamil, y no, no nos vamos hacia Villadun; nos vamos de playa.


Continuamos por la carretera hacia Santa Gadea, las casas ya están a la vista.

La ermita de Santa Gadea tiene un magnífico mirador sobre la Playa de Penarronda, y también de los siguientes kilómetros que andaremos. Ya había grupos de surferos esperando que aparecieran las olas buenas.

El Camino baja hasta la playa y se recorre, por una senda de tablas, las marismas de Penarronda, entorno protegido. Al que tendrían que proteger es a mí, mis amigos cormoranes me pasaban tan cerca que apunto estuvo alguno de llevarme el sombrero.

Después se sube hasta un bar donde paré a tomar el refresco de moda, que a todos nos mola. ¡Puagg! No me gusta seguir las modas, ¿donde se toma aquí una sidra?
No os podéis imaginar hasta dónde tuve que caminar para tomar una.

Ahora sí se sale a Villadún y ya tenemos a la vista el Puente de Ribadeo.
Al otro lado está Galicia, ¿qué hacemos aquí? Vayamos a ver qué cuentan los galegos.



Cruzar a pie el gran puente sobre la Ría del Eo siempre es una experiencia inquietante; podía haber continuado caminando de frente pero me apetecía pasear un rato por Ribadeo. Subí hasta la parte antigua a ver si podía sellar la credencial en algún sitio, negativo; pero nada hay que no se solucione con otra lata de nuestro refresco favorito, ¿verdad?

Volví a bajar para cruzar bajo el puente de la autovía y me dirigí hacia Villaselán.

Un poco más allá se encuentra Piñeira. A la salida del pueblo hay que bajar a buscar la carretera costera que bordea el aeropuerto de Ribadeo.

Enseguida tendremos a la vista Rinlo. Pero queda una tirada hasta llegar.

Entramos en Rinlo directos hacia la iglesia de San Pedro, que dio nombre a la localidad marinera, pescadora. Durante muchas décadas o siglos vivieron de la pesca de la ballena. Yo paré a tomar algo, hacía bastante calor, eran ya las 13.00 horas, en el hotel-restaurante Porto de Rinlo; ya sabéis la bebida de moda que a todos nos mola.
http://www.portoderinlo.es/
Se sale de Rinlo hacia Barquerencia por la carretera de la Ruta de Las Catedrales.


Enseguida comenzaremos una larga ruta de playa en playa, no recuerdo los nombres. Sebollero, Candramón. Y seguimos caminando.


Y al fin llegamos a la Playa de Las Catedrales; entre la hora que era, que todos los restaurantes estaban llenos de gente, era el último sábado del mes de agosto, y que ya tenía hambre, o al menos un apetito poderoso, continué caminando hacia la Playa de Moledo que está justo a continuación.
Paré a comer en un restaurante que está a pie de playa. Estupendo.

Tras la comida tuve que subir hasta Santiago de Reinante; allí se toma el Camino Real, marcado con las perceptivas flechas amarillas, que me llevará hasta la ría de Foz.

Después pasamos por San Miguel de Reinante. El camino va cuesta abajo pero los kilómetros ya empiezan a pesar en las piernas. ¿Dónde hay un bar?
Las 4 de la tarde, 30 grados a la sombra, una humedad amazónica, para qué os voy a contar nada.


¿Es este el bar del pueblo? Pues va a ser que no está abierto a estas horas. Bien pudo ser la tafona de la aldea hace 300 años. Pero no tienen el refresco de moda que a todos nos mola.

Unos kilómetros más adelante llegamos a San Cosme de Barreiros; de aquí ya marché, no sé si me equivoqué hacia la carretera nacional, donde sí, encontré un bar abierto y tomar un café bien cargado. Botella de agua en la mochila que queda mucho por delante. Bajando por el arcén de la carretera nacional se llega a una rotonda donde se puede marchar hacia Mondoñedo, está de frente el Restaurante O Asador.
Me despedí de los chavales alemanes, no se enteran de nada, solo beben el refresco de moda que a todos nos mola. Gott sei dank. Y me voy hacia Foz.


La carretera nacional baja a cruzar sobre el Río Masma y después va subiendo hacia Foz atravesando por las marismas. Una preciosidad.


Y sobre las 19.00 horas subía hasta lo alto de Foz. Justo a tiempo pues ya no podía ni con los calcetines.

Entro en el primer sitio que pillo abierto y pido una sidra, ya sabéis es por la deshidratación.
¿Y esto que es? ¡Sidra dulce! Por las barbas del obispo Mailoc, por todos los burlones bretones, por todos los dragones suevos, ¡¡niña!! Anda ponme un Acuarius.
¿Me estaré haciendo alemán?
La verdad es que una sidra que está muy rica.

Me alojé en el Hostal-Restaurante O Norte, en la avenida de Viveiro. Al quitarme las albardas de encima y descalzarme tuve la amarga desilusión de ver que mi pie derecho estaba hecho trizas, después se hincharía como un botijo. Al día siguiente quería continuar hasta Vivero pero no podría ser. Es una ruta que ya conozco de un par de veces que he venido a esta zona de La Marina Lucense con Aurora, y sería mejor descansar.
Ya había andado bastante. Otra vez será.
Mañana os mostraré Foz

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