miércoles, 3 de septiembre de 2014

De Soto de Luiña a la Playa de Cueva por el Camino del Norte a Compostela

Os invito a conocer conmigo otro precioso tramo del Camino del Norte por la Costa Asturiana. Iremos desde Soto de Luiña hasta la Playa de Cueva, parando, ¡como no! en la ermita de La Riégala de Cadavedo. Acompáñarme.

El día amaneció soleado y luminoso como pocos, tras la intensa lluvia de la tarde anterior la atmósfera estaba limpia y lustrosa. Justo al levantarme de la cama y cuando me estaba duchando se marchó la luz en toda la villa pero pude desayunar sin mayor problemas, por cierto, en compañía de un grupo de chinos que estaban recorriendo el Camino de Santiago por la Costa; en coche eso sí.
Sales del hotel y un sendero te lleva en una fuerte subida a la carretera nacional. Hay dos opciones: Por la Sierra de las Palancas, un antiguo camino vaqueiro, o por Ballotas. Con el agua que había caído no lo pensé dos veces: hacia Novellana.

El primer lugar de paso se llama Valdredo y continuas caminando carretera adelante.


Después la carretera nos lleva hasta Albuerne, que se pasa de largo sin más.




Y se llega tranquilamente hasta Novellana. Aunque llevaba poco más de una hora caminando paré, como casi todos los peregrinos que habían dormido en el albergue, en el bar que hay al lado de la iglesia de Santiago de Novellana. Un par de latas de acuarius, que vendrían bien pues el día apuntaba a caluroso y la humedad pasaba del 80%. Una buena sudada nos esperaba. Ahora vienen unos tramos muy bonitos.

Una fuerte bajada por un senderín entre arbolado al reguero del Prau Llagón y la consiguiente subida para llegar hasta Castañeras. ¡Un bar! Otra lata de acuarius; esto va a ser duro, esto va a ser muy duro.

El siguiente lugar de paso es Santa Marina.

Subidas y bajadas muy interesantes y pasamos por Ballota.

Otro poco más y ya estamos subiendo hacia Tablizo.

Nuevas subidas y bajadas, con una señalización en ocasiones muy simpática, nos lleva hasta Ribón. Ya tenemos a la vista la Punta de Cuerno donde se encuentra la ermita de La Riégala. Pero aún queda una buena tirada con fuertes subidas y bajadas hasta llegar allí.

Y sobre las 13.00 ya estaba en la ermita de La Riégala, donde hacen el último domingo de agosto una de las romerías más bonitas de Asturias. La Playa de La Regalina se estaba llenando de gente que aprovechaba un día tan caluroso para darse un baño en el mar. Muy bonito es el lugar de Cadavedo.


Yo paré a comer en el Hotel Restaurante Astur-Regal. Ya había parado en el mismo lugar el año pasado y me atendieron estupendamente. Pero tuve que tomarme un par de sidras y llevarme una lata de acuarius en la mochila al marchar pues el calor y la humedad eran de aúpa.
http://astur-regal.com/


Se sale de Cadavedo por caminos y pistas forestales que conducen a Villademoros primero y a Querúas después. Más adelante llegamos a una rotonda por donde cruzar la autopista.

Tras pasar la rotonda hay que estar atento a las señales para dejar a la izquierda la carretera y bajar por un caminito empedrado, pronto estaremos subiendo hasta la iglesia de San Miguel Arcángel de Canero. Ya me quedaban apenas un par de kilómetros para el final de etapa, pero eran las 17.00 e iba un poco quemado.


Una fuerte bajada por la antigua carretera nacional me llevó directamente a mi objetivo del día: el Hotel Restaurante Canero. Casi justo debajo del viaducto de la autopista. Dejar los bártulos, otra sidra que llego deshidratado al por mayor y ¡a la playa!

Tras una larga jornada de caminar por el Camino de La Costa ¡que mejor que un chapuzón en la playa! O al menos mojarse los pies. La Playa de Cueva es de cantos rodados, si había algo de arena se la debió llevar los últimos temporales que azotaron la costa asturiana el invierno pasado.


Me quedé en la playa hasta que comenzó a anochecer. El hotel Canero está a cinco minutos y la cena a punto. Una tormenta nos sorprendió tomando café y chupitos en la terraza del hotel. No era de extrañar después del calor que había hecho ese día. Pero dormí estupendamente y al día siguiente me haría otra buena caminata, a la que estáis invitados por supuesto.

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