martes, 20 de septiembre de 2016

Fin de semana en Cacabelos, Camino de Santiago.

El pasado fin de semana con mi esposa Aurora pasamos el fin de semana en Cacabelos y pude comprobar el increíble impacto que el Camino de Santiago ha tenido en esta localidad. Mi primer paso por la villa fue en 1999, de peregrino a Santiago de Compostela y ya me imaginaba algo pero lo que ví estos días superó mis expectativas incluso actuales.


Una vez llegamos a la villa nos alojamos en el Hostal Siglo XIX y nos fuimos a dar un paseo y recorrer nuestros lugares favoritos. Muy cuidada la villa y la cantidad de peregrinos a esa hora de la mañana era impresionante, una auténtica romería por la Calle de Santa María.


Nuestra primera parada, por supuesto, es a la Capilla de San Roque, el santo peregrino, llena de imágenes devocionales. Por cierto, el Perro de San Roque de Cacabelos ¡sí tiene rabo!. Toma esa; y otra cosa, el año próximo se cumplen 800 años de la peregrinación de San Roque a Compostela; por si alguién tiene idea de hacerle alguna celebración u homenaje. Probablemente el Santo con más templos dedicados en todo el norte de España, por encima incluso de Santiago.

Un sitio que os invito a conocer, está justo a la entrada en la villa, es La Moncloa de San Lázaro. Podéis ver cómo asan los pimientos y los envasan con vuestros propios ojos.


Parar unos minutos, dejar la mochila en cualquier rincón y tomar un vermú de la casa; esos minutos los recordaréis muchos años después. Os lo aseguro. Nos quedamos allí a comer.

Como estábamos de turistas compramos algunas cositas para llevarnos de recuerdo a casa; todo está rico ¡riquísimo!

Al anochecer nos acercamos hasta el albergue de peregrinos del Santuario de La Quinta Angustia para charlar con los allí alojados pero la hospitalera estaba tan atareada poniendo y quitando ropa de los tenderos que ni pudimos tener cinco minutos a solas. El albergue estaba completo y seguían llegando peregrinos. Que sigan hasta Pieros.

¿Andar de noche os produce temor? En Cacabelos no, por aquí ha pasado de cada casa lo mejor. Y les han pintado en las paredes de las calles.


Un lugar para nosotros inexcusable donde hay que entrar a tomar algo es La Cueva del Niño. Después ya iremos a cenar algo en cualquier sitio pero hay que pasar por la cueva.

El domingo por la mañana tenía otras muchas cosas que ver en Cacabelos y no estábamos por perder la mañana de miranda.

Lo primero visitar el Museo Marca, Museo Arqueológico de Cacabelos, donde pudimos admirar la exposición barbitour del artista Bruno Santín. Aurora quedó maravillada con sus obras.

También reconozco mi admiración por tan fenomenal artista supercreativo como Bruno Santín pero la verdad es que aproveché para empaparme de la historia del Bierzo, aquellos astures legendarios que durante años resistieron el ataque del Imperio Romano. Quien sabe, tal vez vuelva a escribir un relato como el de Historia de un talento inspirado en sus hazañas.

Después de callejear por la villa elegimos para comer la pulpería La Gallega, de afamada historia. Ahora también tiene Hostal y Albergue de Peregrinos, y es más, cuando no habíamos terminado de comer ya estaba colgando el cartel de completo. Impresionante el desfile de mochileros y bicigrinos el que vimos este fin de semana.

Por resumir, Cacabelos es una villa excelente donde podéis encontrar hoy día de todo, el trato con las gentes no puede ser mejor y el peregrino que para en ella a las pocas horas puede sentirse uno más de la localidad.
Hasta la próxima Bierzo Prodigioso.

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