domingo, 8 de octubre de 2017

Distopía, mi nueva novela de ciencia ficción: Llamando a Base Castilla.


Aquí tenéis la portada y la contraportada de mi nueva novela, una distopía que lleva por título Llamando a Base Castilla. Los protagonistas ya os serán conocidos de anteriores relatos: Samur Pan, el policía llamado El Matador de comancheros y Dara, la jefa de las diablas azules, unas chicas de lujo para gente muy pudiente.
En este enlace podéis leer las primeras páginas y encargar ejemplares:
Llamando a Base Castilla


Todas las historias tienen un comienzo y este no pudo ser más dramático: El supervolcán de La Caldera de Taburiente, Isla de La Palma, Canarias, España, entra en erupción inesperada poniendo el mundo patas arriba. Los arsenales atómicos producen explosiones sucesivas y los misiles son lanzados en todas las direcciones previamente fijadas, miles de bombas atómicas caen aquí y allá devastando lo que hoy día conocemos.
Una de ellas cae sobre el aeropuerto de la ciudad de los dos ríos y en cuestión de horas todo se va al traste, la ley y el orden establecidos se convierte en papel mojado y las gentes se lanzan enfurecidas contra todo lo que signifique autoridad o seguridad. Mueren por millares tanto por causa de las nubes radioactivas como de la estupidez humana.
 Samur pierde a su esposa, Clara, médico de familia, defendiendo un hospital de un nuevo tipo de locura humana: los comancheros.


Enormes grupos de personas, trastornados por las drogas, revierten a los tiempos del neolítico y comienzan a llevar una vida totalmente contraria a la civilizada. Samur intentará pararlos y mantener los últimos vestigios de humanidad en su amada ciudad cercada por comancheros y demos.


No estará solo ante tamaño desafío, Lorena, Anita y Montserrat le irán ayudando sucesivamente; eso sí, a cambio de que Samur descubra y dé castigo a la mafia de los alzacuellos, los chuloputas que mangonean a su antojo la ciudad y que mediante no se sabe qué productos convirtieron a las maravillosas y cálidas chicas de compañía en diablas de piel azul y alguna otra sorprendente cualidad.


Samur tendrá que contar constantemente con sus compañeros de oficio, Peñín el guaje, Roberto el Plumas, Julián el viudo y otros policías: sorprendentes policías a los que él mismo tendrá que formar. También podrá contar con la lealtad insuperable de los guardias civiles; al mando del capitán Gutiérrez y el teniente Martín estarán siempre patrullando las comarcas libres de comancheros y todo tipo de mangantes. Ley y orden es el lema del Matador.


Es una historia que os encantará, un mundo en continua degeneración, un hundimiento tras otro, un terremoto tras otro, oleadas de ataques comancheros y para alegrar el final la aparición de los fanáticos religiosos del Gran Majdí; los nomos como los llamará Samy (Samy para las chicas, para los demás ¡Samur Pan! Ley y Orden)
Hay humor, una infinidad de humor socarrón; los muertos son cargados en carros tirados por borricos por la Ronda Nocturna para ser llevados a cualquiera de los dos ríos y allí ser arrojados. Hay que dar de comer a los peces que luego terminarán en la cazuela pues hambre se pasa y mucho; los críos matan a las cigüeñas para que no les arrebaten la comida. Hay amor, hay tanto amor que revienta por todas las costuras en forma de pasión, emoción y sentimientos inigualables.


Helena, la maravillosa bióloga dará con el modo de alimentar a toda una ciudad y su comarca y asistirá valerosa con su ejemplo y su Sopa Boba en todas las grandes batallas que se librarán para defender a la ciudad, la última ciudad, nuestra ciudad de los dos ríos. ¿Secretos? Para dar y tomar.


Pablo, el brillante matemático y compañero sentimental de Helena, no parará hasta dar con un sistema de comunicación con Los Visitantes, ¿un hombre que solo es bueno haciendo aguardientes y otros productos químicos será capaz de tamaña hazaña?


No os perdáis la maravillosa aventura de Samur Pan, el veterano y laureado policía, el hijo del panadero de Armunia, un paracaidista que nunca olvidará su formación militar y que su mayor gloria y afán es hablar algunas noches con los las bases españolas en La Antártida.

Llamando a Base Castilla, llamando a la Base Gabriel de Castilla,
desde España, coño.


No dejéis de leerla, os encantará, veréis la vida, en especial la humana de otro modo y manera. Recordar siempre: ¡ley y orden!
Llamando a Base Castilla

No hay comentarios:

Publicar un comentario