martes, 10 de diciembre de 2019

Naves a las estrellas, relatos de Fritz Leiber.


Naves a las estrellas, es el libro del gran escritor estadounidense  Fritz Leiber que estoy leyendo. Normalmente mis libros favoritos los comento en otro blog: Aldaba amiga, pero es que está saturado de entradas y tiene varias a la cola así que os lo comentaré aquí, ¿qué es lo que tanto me ha llamado la atención? Es un libro traducido al español y publicado en el año 1965, ojo al dato. El original es del año 1964.


En especial me ha llamado la atención un relato titulado Luna Mortífera; la protagonista es una muchacha, Janet, novia de un astronauta en misión a La Luna, que tiene un miedo cerval a que el satélite se despedace a la llegada de los terrícolas. Dos naves, una yanqui y otra rusa, se van acercando según avanza la historia. El caso es que su padre, el profesor de psiquiatría McNellis, pide ayuda al brillante astrónomo Snowden para que le ayude a vencer ese terror irracional. Y este les invita a ver La Luna desde su observatorio.


El caso es que charlando recurren a la Teoría del Hielo Cósmico, del austríaco Hoerbiger (que al parecer influyó bastante en las creencias de los nazis de su época)
¿En qué consiste esa teoría? Pues así por encima dice que el éter cósmico contiene enormes cantidades de hielo, hielo cósmico, y que un enorme pedazo de hielo chocó contra El Sol hace más de 4.000 millones de años, y de la explosión nacieron los planetas conocidos, sus lunas y los cometas.
Además contaba este señor que La Tierra había tenido seis lunas anteriores a la que hoy día observamos, y la caída de la anterior dio origen al Diluvio Universal y la desaparición de La Atlántida y otros lugares famosos. Disfrutemos con la séptima mientras podamos pues cualquier día puede volar en pedazos.
De hecho en el relato los astronautas yanquis y rusos, de consuno, bombardean el satélite con bombas H, para echar de él a sus jodidos habitantes alienígenas y así liberar a la humanidad de su jodido engaño y embrujo electromagnético. ¿Lo has pillado?
Ahora suéltalo, que esto se publicó en ¡1964!


Investigando en las pesadillas de Janet, y en las de millones de personas más repartidas por todo el mundo, caen en la cuenta que esos terrores nocturnos se producen cuando el satélite está por encima del horizonte, nunca cuando está por debajo.
Ergo, una jodida civilización o alianza de ellas tiene antenas en el satélite emitiendo lo que le sale de la gaita para jorobar a nuestra humanidad. Y lo lleva haciendo desde que bajaron las aguas en tiempos de Noé.
Pero unidos podemos, sí; entre rusos y americanos  tirando bombas a destajo logran desalojar el satélite a costa de... de que lean este libro, que es una auténtica gozada.
Emisiones electromagnéticas focalizadas desde La Luna emitiendo para el control mental de nuestra dormida humanidad. ¡Un genio Fritz Leiber!
Y termina el libro con un cuento maravilloso: La nave sale a medianoche. Helen es la camarera de un típico bar de carretera en el Medio Oeste Americano, pero además es... Una verdadera gozada de historia.


Y un genio mayúsculo, ganó fama y dinero ya con su primera gran novela: Esposa hechicera, y después viviría de las rentas que le producía el juego de Dragones y Mazmorras y la venta de sus novelas de fantasía y terror, fantásticas desde luego.
En los años 60 decide probar suerte en el campo de la ciencia ficción, lo cual provocó grandes risotadas entre los "entendidos". ¿Cómo iba a competir el tío de los dragones y los hechizos con Asimov o Heinlein?
Pues bien, el amigo Fritz no competía, no; sencillamente los barrió a todos del mapa literario ganando todos los premios habidos y por haber. Obras maravillosas como El Gran Tiempo y Los Cerebros Plateados dejó sin palabras no solo a lectores y críticos literarios, sino también a sus compañeros escritores. Un monstruo al que nada se le ponía por delante.


Grande, muy grande el señor Fritz, especulando con los cinturones de Van Allen y la influencia electromagnética de La Luna cuando aún estaban comenzando las misiones Apolo.
Un portento, les recomiendo la lectura de cualquiera de sus obras, todas las que he leído me han encantado.