viernes, 14 de agosto de 2020

Crónicas del campo santo Nº 8. Que pase la bola, amigos.

 

En estos días pasados he visto cosas que ningún terrícola, del año pasado, pasaría a creer y mucho menos a comprender. Un matrimonio en el supermercado, con mascarilla quirúrgica, ¡al reves! Con el alambrito sujeto a la barbilla; al llamarles la atención la señora respondió: ¡es que a nosotros el azul no nos va nada de nada! Es un color espantoso, feucho, hay que mostrar ¡blanco de hospital!, que se note que estamos sanísimos y somos gente de ley y orden. ¡¡Españoles!! Como Dios manda.
Infecciones espantosas en el rostro, incluso de niños, debido al uso abusivo de mascarillas, por lo general poco limpias.
Incluso caminando por la playa, chapoteando en el agua, embozados.
¡En bicicleta!, chacho, igual están los covids a la caza de los pedaleantes. ¡Ay, mi madre, cuánto majadero! Esconder los sillines no se vayan a contaminar.
 


Han prohibido fumar en calles y terrazas de media España.
Un fascismo zafio y rancio se está extendiendo cual nube oscura sobre la nación.
No se han cambiado apenas los hábitos alimenticios por lo cual abunda la comida basura por todas partes. Cosas grasientas o repletas de azúcares dan de comer a los niños, su salud se va al estercolero.
¡Se ve cada cuerpo serrano!
Culos mayúsculos y pantalones caídos rebosan por las calles de villas y ciudades.
El que más y el que menos lucimos unas barrigas pletóricas. La curva de la felicidad, en versión de producción española.
El sumo puerto fue superado por un parroquiano que ante nuestros asombrados ojos primero se metió la mano "allí donde nunca alcanza la luz del sol", a continuación se la pasó a la parte delantera para frotarse a base de bien sus "santos lugares". Impresionados, a un paso del pasmo total, nos quedamos mirándole y entonces el corpulento paisano se dio cuenta de que llevaba la mascarilla bajo la barbilla, ni corto ni perezoso se llevó la mano ennoblecida y especiada a la cara para ponerse el bozal en situación adecuada. Vacunación asegurada de producción española, sin duda.


Una censura implacable se extiende por los medios de comunicación y las redes sociales, ¡hay que seguir la versión oficial! Todos embozados.
La borregada nacional aplaude con las orejas agitando las mascarillas y riadas de zombis encharcan cada día el país por que quieren "expresar su sincera opinión". Cagados de miedo escriben o se hacen filmaciones caseras "expresando su opinión sincera", y no paran de enviarlas con sus teléfonos último modelo. Zombis.
Tengo que vigilarme constantemente, pues si suelto un eructo en un chigre me cargo a cuatro paisanos.


Infaustos líderes regionales y nacionales manejan el cotarro en modo zombi, pero la peña no quiere elecciones pues arguyen que volverían a salir los mismos mangantes e incluso otros peores.
Tienen lo que se merecen pues está escrito: Pedir y se os dará.
Ya solo nos falta que nos tiren el meteorito y nos pille de lleno. Por cenizos.


Cada semana que pasa esto se parece más y más a aquella historia de E. B. Lytton: Los últimos días de Pompeya.
Avisados estamos, compañeros.
Luminosos deseos.

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