jueves, 12 de noviembre de 2020

Repasando un tramo del Camino de Santiago. Desde León hasta San Miguel del Camino.


 Por andar un poco y aprovechando que no llovía salí para recorrer un poco de Camino de Santiago, muy triste está este año. A ver qué nos depara el próximo.


Atravesando Trobajo del Camino subimos por la cuesta de las bodegas en dirección a La Virgen del Camino. Como todo son calles y terreno urbanizado no hay gran cosa que contar. Mis compañeros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago han vuelto a repitar las flechas amarillas, que para cuatro que pasan no se nos vaya a perder alguno.


En La Virgen del Camino había abierto un bar que daban cafés por la ventana y en vasos de plástico. Ante semejante cutrez, y que estaban allí abrevando unos cuantos de la Benemérita, apreté el paso. La fuente del caño es ahora laguna; no vi allí patos ni ánades, pero igual todo se andará pues el pueblo esta desolado.



A la salida de La Virgen han hecho un carril bici, para andar y que no te atropellen los camiones que de continuo pasan rozando. Pasas el desvío a Villar de Mazarife y continúas hasta que el carril se termina. Después hay que bajar al túnel bajo la autopista de Asturias para subir hacia Valverde del Camino.



Unos pocos cientos de metros lejos de la carretera. Algunas bellotas sembradas por mis compañeros de asociación están dando sus frutos; alguno no miró o distinguió las de roble de las de encina y se puede ver crecer algunos árboles en amor y compañía. El caso es que crezcan árboles en el andadero.


Algunos árboles plantados por el ayuntamiento de Valverde hará unos veinte años ya están bien crecidos y hermosos. Y se ha respetado el andadero de aquellos tiempos.


Al entrar en Valverde del Camino encontré todo cerrado a cal y canto.


Ignoro si el albergue turístico La Casa del Camino estaba abierto pues pasé por la acera de enfrente y el perro no paró de ladrarme todo el rato que me tuvo a la vista.



Nada que comentar pues de Valverde del Camino; eso es una carretera nacional con un tráfico terrible, ruido constante, y ni un paisano por las aceras. Pasamos de largo y caminamos otro poquito más de andadero.


No sé si no estaría más muerto aún San Miguel del Camino, con todos los bares cerrados. Tan solo camiones pasando a toda leche. Nada que reseñar.


Tal vez la primavera próxima se pueda volver a andar y se llene de vida humana el recorrido. Ahora mismo lo más interesante son los árboles que plantamos años atrás a la vera del Camino de Santiago. Es posible que antes de fin de año volvamos por esta zona para plantar alguno más.

Vaya repaso, y vaya ruindad. Pero quien no se consuela es por que no quiere: estuve un buen rato jugando con un par de cuervos, ¡hacía años que no veía cuervos! Desde la última vez que pasé por Santibáñez de Valdeiglesias. En fin, eso, que igual volvemos.




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