sábado, 1 de mayo de 2021

Crónicas del Campo Santo, Crónica Nº 29

 


Crónicas del Campo Santo Nº 29


Están emitiendo dia y noche de forma machacona mucha información sobre una extraña enfermedad (XIX) Hay zonas sin covertura (que no se han enterado de su existencia) y zonas saturadas (de 4º ola) en el planeta.

Hay quien hace oídos sordos y está a lo suyo, hay quien está diariamente a ese rollo patatero (enfermará y fallecerá)

Ya pueden estar emitiendo bendiciones divinas constantemente que si usted no las sintoniza... Y si a mayores está emitiendo porquerías (tipo XIX) los que estén cerca lo tienen crudo.


El universo es algo muy simple, somos nosotros los complicados.

Si usted es hincha del Real Madrid no recibirá, o no le importarán, las noticias que den del Barsa, y viceversa. Por ahí va la jugada actual.

Si usted recibe una información (sobre la XIX) y la hace suya usted pasa a ser un emisor constante. Todo el tema de los asintomáticos y similares se resume, a mi modo de ver, a eso: aceptar o rechazar esa información.

Sea usted telemático, auténticamente telemático, y permita que en su interior resuenen informaciones de fuentes elevadas. Tan solo tiene que salir a la calle y mirar al cielo. Esto no es cuestión de creencias si no de telecomunicaciones.

Existe un emisor universal e infinidad de reemisoras (estrellas, planetas, de todo) tan solo es cuestión de resonar con ello. ¿Y cómo podemos sentirlo?

El agua. Ponga el agua que va a beber cada mañana en la ventana, unos minutos, expuesta a la luz solar en un contenedor de vidrio o cristal.

El hidrógeno de ese liquido maravilloso comenzará a resonar con el hidrógeno universal, ¿es fácil, verdad?


Esparramando buenas ideas andamos por las terrazas y eso que el mío es un pueblo que muerde hasta con la boca cerrada e insulta a voz callada.

Los jóvenes se van mostrando cada mes que pasa mas revueltos y contrarios al neoculto a la XIX. Y no quieren que les pinchen con productos extraños. Es de preveer que comenzarán los enfrentamientos entre los ancianos (creyentes en la XIX) y los jóvenes (que quieren vivir su vida sin esos cuentos de viejos)


Por cierto, VIVIVI ¡no es número de hombre!

Ningún paisano del barrio llegará a esa edad, en cambio: XIX...

Alguien metió mano en la traducción a La Vulgata del Libro de La Revelación, y alteró la cifra.


Homo Antecesor, el Explorador. Ahí están nuestras raices humanas, carnales, y es lo que se está perdiendo a ojos vistas.

Yo admiro a los televisivos Fran de la Jungla y Jesús Calleja por su labor, tan estupendamente didáctica. No he dejado de ser uno de los niños de Felix Rodríguez De la Fuente.

Es como si hubiésemos topado con (evitemos conocidas referencias cervantinas) un ¿muro?, que impidiese a las entidades biológicas humanas, carnales, seguir avanzando, perfeccionándose, y toda nuestra aspiración tendría que irse a evasiones imaginarias. Seres mentales, supramentales, esferitas de colores...


¿Por qué quiere usted subir El Everest? Le preguntaron a G. Mallory. Por que está ahí, fue su luminosa respuesta. No hemos llegado a la cima de la evolución humana, estamos aún en el Campo Base, amigos.


¿Sabe usted lo que es un cortafuegos informático?

Sucintamente: los que inventaron el sistema operativo para los ordenadores caseros nos vendieron el cuento de que con un cortafuegos estaría usted protegido de toda agresión o invasión informática.

A continuación se llenó el mercado de virus informáticos, cepas mutantes, y todos corriendo a comprar el mejor antivirus que pudiera encontrar. (Recuerdo con especial cariño al español Panda, era muy bueno)

Antivirus de pago, ¿sabe usted por dónde voy, verdad?


Luminosos deseos.


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