sábado, 18 de junio de 2011

De Santa Catalina de Somoza a El Acebo


Esta mañana  con las primeras luces del día y tras tomar un café comenzamos a caminar. Una primera parada en El Ganso a recogernos un poco del viento y el frío que hacía. Un café con leche de los grandes y seguir caminando.
Iba caminando en compañía de una chica argentina, residente en Costa Rica, que había comenzado a caminar en León y no venía preparada para hacer el Camino. Le costaba mucho terminar las etapas.



Después continuamos hasta Rabanal del Camino donde tuvimos que parar un buen rato en el Albergue del Pilar a comer algo y refugiarnos del tremendo viento que hacía en aquel momento. Las manos se quedaban heladas y tuvimos que ponernos casi toda la ropa que llevábamos encima.
http://www.bicigrino.com/es/leon/rabanal-del-camino.html




Un poco más tarde subimos hasta Foncebadón donde ya mejoró el día y paró el viento. La chica argentina decidió quedarse en el hostal restaurante Convento de Foncebadón pues no se encontraba bien de salud. Yo seguí adelante pues eran las 12 de la mañana y quedaban muchas cosas que ver por delante.


Tras un buen rato de pensarlo continué solo hasta la Cruz de Ferro. Los bicigrinos estaban ahora aprovechando que el viento estaba menguando y se podía pedalear para subir el puerto.



Después hay que parar en Manjarín; a tomar una cerveza y charlar con el hospitalero. No estaba Tomás así que no paré mucho tiempo, lo justo.


Y por último, en compañía de un peregrino de Tudela de Navarra, pasar el puerto, que se me hizo muy largo y bajar hasta El Acebo donde me quedé a pasar la tarde. Mis piernas no estaban en sus mejores condiciones, especialmente los pies.



 La casa del peregrino, Centro de turismo rural de El Acebo, es donde paré para alojarme; y además comí y cené estupendamente. Son de Reus y me trataron muy bien, incluso intenté charlar un poco en catalán pues yo estudié en Tarragona.
http://www.lacasadelperegrino.es/web/



Por la tarde pasé un buen rato en el albergue y mesón El Acebo, escribiendo algo y tomando refrescos. Después del frío pasado por la mañana se agradecía el calor y el sol de la tarde. Estaba lleno el albergue de peregrinos; sobre todo alemanes.


Hacia las nueve de la noche había que ir a cenar.


Y después dar un paseo para estirar las piernas y contemplar una estupenda puesta de sol.
Al día siguiente etapa corta. El pie no dejaba de dolerme intensamente y no dejas de pensar si no será mejor tomar el tren y volver a casa.
Pero pasé muy buena noche en El Acebo.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar