domingo, 22 de abril de 2012

Cuarto día de Camino: Deba a Markina por Ondarroa.

El cuarto día de camino decidí cambiar de ruta y dejar las flechas amarillas. Salí temprano de Deba y marché por la carretera hacia Ondarroa. Primera parada: Motrico.

Una villa muy señorial y bonita Motrico. Llovía un poco y no pude parar todo el rato que hubiera querido. Aún me quedaban mas cosas por ver ese día.

Siguiente parada: Ondarroa. Había mercadillo en el puerto y pude comprarme unas zapatillas de montaña nuevas pues las botas estaban inservibles. En el puerto había bastante movimiento; llegaban los primeros barcos cargados de anchoas.

Después de un rato apareció la razón de mi cambio de trazado; mi amigo y peregrino Félix Albizu Pérez, marinero de Ondarroa. Él, sin yo saberlo, había ido esa mañana a buscarme al albergue de Deba y debimos cruzarnos en algún sitio sin vernos. Él fue por un trazado del monte y yo por la carretera. Pero gracias al teléfono nos reunimos y me acompañó durante toda la mañana.

Una villa preciosa, Ondarroa, y un guía de excepción el amigo Félix. Y además disfrutamos de una mañana soleada y preciosa.

Aquí unas fotos del puente medieval de Ondarroa. Me quedé la mañana de turista con Félix, tomando chatos y aún paré a comer. Me quedaba marchar a Markina, a los diez minutos ya estaba lloviendo con ganas. O llueve por la mañana o por la tarde, o todo el santo día.


Ese día tuve suerte con el tiempo, pues fue llegar a Markina y cerrarse el cielo. Comenzó a llover intensamente.

Así que corriendo para el albergue que cuidan los de la Asociación Vizcaina de Amigos del Camino de Santiago.

Aún me quedaba otra cosa por hacer. Mis viejas sandalias, que ya acompañaron en el Camino del 99, dijeron basta y se rompieron completamente andando por el albergue; dos calzados en el mismo día. Afortunadamente encontré una tienda de ropa de montaña y pude adquirir unas nuevas. Estupendas por cierto. También tuve que comprar un paraguas pues el que llevaba estaba destrozado. Dos paraguas, dos calzados nuevos, vaya racha.
En fin, un día de renovación. Con el hospitalero charlé largo y tendido sobre la recuperación del Viejo Camino, que los de Vizcaya llaman Camino Olvidado y de cómo podríamos darle un poco de publicidad y llamar la atención sobre tan bello Camino de Santiago. Cené en el restaurante Niko Jatetxe por recomendación suya y quedé muy contento, a mi edad ya no estoy para hacerme unos macarrones con tomate frito en el albergue.

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