jueves, 15 de junio de 2017

Fantasimente, ¿qué es?


¿Qué es fantasimente?
Suponga, ¿usted será capaz, verdad? Que tiene lo que yo denomino fantasimente; una parte física, palpable, cristalizada y fundamentada principalmente en el sistema nervioso del cuerpo humano siendo el organismo su recubrimiento (¡Ojo!, no piense solamente que es el cerebro y eso se lo puede explicar fácilmente un manco al que le duele de vez en cuando la mano que perdió) y además y por otra parte tiene otro componente que yo llamo imaginario, pero en el sentido matemático pues el conjunto de números imaginarios compone silenciosamente el universo al completo; entienda entonces: una parte real, su cuerpo biológico, y una parte compleja, lo imaginario. Es también algo físico, ¿pero de qué está compuesto?, ¿materia oscura?, ¿corrientes y campos electromagnéticos?, ¿láminas interdimensionales en constante movimiento y cambio?, ¿una amalgama de espacio y tiempo? Exploremos el asunto. El cerebro se alimenta no solo de lo que obtiene a través de la sangre sino de todo lo que percibe por los sentidos corporales, desde un dolor de huesos o muelas a un plácido amanecer. Buena literatura, pintura, música, matemáticas, etc. son alimentos que le alejaran de la comida basura y también experiencias como subir una montaña, navegar en barco a vela o dar con las precisas ecuaciones para moverse en tiempo-espacio 8π, cosas así alimentarán extraordinariamente su “parte imaginaria” de la fantasimente.
Le aviso: la fantasimente es comunal y muy comunitaria. Todos esos grandes genios que nos han alegrado y aligerado la existencia con sus portentosas fantasías, un Leonardo da Vinci o el que usted prefiera, lo realizaron gracias a y para ese inmenso campo universal de la fantasimente.
Tiene que cambiar usted su manera de ver las cosas; de siempre se ha dicho entre nosotros que no hay nada más fijo que el sol pero no es cierto, nada hay cerca de nosotros que sea tan completamente imparable como el sol. Siempre girando, siempre avanzando por la galaxia y transmutando elementos químicos. Si usted fantasea por un minuto sobre tener mente propia comprenda que, de momento, no tendrá nada propio, ¡no hay algo como una mente propia! Si no le convence mi afirmación haga que le escaneen el cerebro con el aparato más novedoso y ya me dará la razón, llamamos mente a nuestra astucia natural para idear. Tendrá imaginación, sueños, ¿visualizaciones? Por favor evite las drogas, son muy dañinas. Pero nada propio en el campo de la fantasimente.
Se lo tendrá que trabajar.
Usted no podrá ver (sin utilizar equipos especiales) las células, bacterias, hongos, ácaros y otras muchas cosas que conforman su cuerpo, pero están ahí. Usted no verá, percibirá en modo alguno, las moléculas, átomos, partículas, microcuerdas y láminas interdimensionales que conforman el universo, pero están ahí. Lo crea o no.
Las formas fractales que determinan tanto el aspecto de una galaxia, un sistema solar, las montañas que hay cerca de su casa o la hoja de un árbol no son evidentes pero sí son existentes; hasta hace pocos años los números y las fórmulas estaban ocultas para nosotros. Usted fallecerá, su organismo biológico, pero ellas permanecerán, lo mismo ocurre con la fantasimente. ¿Es usted capaz de dar con una nueva forma fractal nunca antes vista? Me alegro, pues tal vez sea capaz de dar con algo nuevo que compartir con todos los genios y personas no solo de este mundo sino de todos los mundos del universo; tal vez le pongan su nombre a ese descubrimiento o le conozcan a partir de entonces por él.
Tal vez usted tienda a pensar que tiene una mente propia, le han hecho creer tal cosa; no se preocupe tan solo está equivocado en un… ¿95%? Seamos generosos y concedámoslo.
Usted no inventó la rueda y todo lo que trajo consigo, ¡la bicicleta! Y tampoco se le ocurrió el concepto de mente y los paradigmas consecuentes, admítalo, se lo han dado todo frito y migado, usted no se lo ganado y para formar parte de la fantasimente universal debe usar la cabeza. Eso que sirve para llevar gorra y sombrero o pañuelo.


Prisionero del amor, pero girando, avanzando. Fantasimente se ve con la cabeza pero se accede por el corazón, con amor. En los meses que pasé escribiendo mi última novela Nunca llegarás a Aldebarán 38048 pasé algunos buenos ratos con el sistema original de impulsión de la espaciocaravana, por discurrir sobre algo, pero en fantasimente es incluso demasiado evidente. Es como lo de la rueda, con la rueda ruedas si me permite la humorada por el mundo, vas de casa al trabajo o al campo pero si pones la rueda en horizontal te vas de este mundo a otro cualquiera. ¿No es capaz de imaginarlo? Inténtelo, fantasimente aguarda, ¡es fantástico!

No tenga miedo.

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