sábado, 31 de marzo de 2018

In Tempore Sueborum, en el Museo Municipal de Ourense.

Cambiemos todo para que todo permanezca igual, ese sería el lema para entender mejor el tiempo de los suevos en Hispania. Gente bárbara que quería vivir civilizadamente, como los romanos, en villas la gente común y en grandes mansiones los ricachones, dejar de vagar por Europa de un sitio para otro con sus carros y carretas peleando para tener algo que llevarse a la boca.
La tercera y última parte de la exposición guiada del proyecto In Tempore Sueborum nos conduce hasta el Museo Municipal de Ourense, a su segunda planta más concretamente y nos permite conocer un poco cómo era la vida diaria en aquella Gallaecia que había perdido Roma y se iba poco a poco convirtiendo en Suavia.
Observen bien ese broche: son dos leones. El león era uno de los símbolos de Suavia, el reino de los suevos, siglos después sería el símbolo de otro reino también ya olvidado, o casi.

Observando objetos de uso común como copas de vidrio o pinzas de depilación podemos comprender rápidamente que la vida no había cambiado gran cosa en el noroeste de la península. Ya no se pagaba impuestos a Roma pero había que pagarlos a los reyes suevos y a los arzobispos cristianos, la vida continúa. Las ciudades que alcanzan el grado de obispado crecen y los arzobispados se convierten en capitales, la Edad Media comienza siguiendo ese hilo y motor.

La gente sigue viviendo en castros aislados en pleno monte pero poco a poco irán bajando a las villas y ciudades, el control perdido tras la desaparición de la administración romana se recuperará poco a poco. Y también el comercio con lejanas regiones de Europa y el Norte de África.

En este plano se puede comprobar cuales eran los principales núcleos de población y las villas romanas. Por más que todo cambie todo permanece igual. Pero hay cosas que ignorábamos y que arrojaran aún más luz sobre aquellos siglos, observen la siguiente foto:

Lo primero que llama la atención es el simbolismo: una cruz inscrita en círculos. Te dices enseguida: estos ya eran cristianos, pero un arqueólogo observa más de cerca las cosas, las teselas. Y observando de cerca uno por otro los azulejos le llama la atención que son ¡de importación! Eso no se ha fabricado en Gallaecia, son productos de lujo que tan solo los más pudientes se podían costear.

En este plano vemos las rutas comerciales, algunas son anteriores a los romanos, ya las hacían griegos y fenicios. Las rutas comerciales entre las Islas Británicas y el Mediterráneo Oriental pasan por Gibraltar y Galicia, hoy igual que hace tres mil años. Importaban de Oriente el material para hacer los preciosos mosaicos con que adornar los hogares y los templos. Los suevos querían vivir como los romanos y los hispanos ya lo llevaban haciendo siglos; una de las primeras leyes que dieron carta de presentación a Suavia fue derogar todo tipo de prejuicio racial, mezclándose rápidamente con los naturales del lugar los suevos lograron mantener su reino dorado, al menos hasta los tiempos del rey Miro. ¿Qué rastros genéticos dejaron en los hispanos? Yo lo ignoro al día de hoy. La historia de Bretoña, tan olvidada, daría para otro proyecto similar, si se encontrara financiación.

Este es el plano actual de los "tesorillos" encontrados. La gente, asustada por el aviso de la llegada de los bárbaros, escondió sus escasas monedas en lugares donde después ya no recordaron. Dinero perdido, dinero tirado, lo que siempre consigue hacer el miedo, todo cambiaba con la llegada de los bárbaros, todo continuó exactamente igual. El reino suevo de Braga desapareció engullido por el visigodo de Toledo pero todo continuará con su cansino caminar al paso de los bueyes, el reino godo será engullido por El Islam pero ni la llegada masiva de bereberes a esta zona de la península lograría cambios importantes. Habría que esperar mucho más.

La influencia sueva fue ante todo cultural, fundaron lugares y villas nuevas, por ejemplo todas las que terminan con la raíz -Iz, aficionaron a los gallegos a consumir grandes churrascos regados, ¡venga chorizo y gruesas salchichas! con ingentes cantidades de cerveza y cosas así.
Hay otro símbolo de los suevos que persistió hasta bien pasada la Edad Media: los hazos, los dragones ancestrales que les hacían recordar su origen escandinavo; busquen en las catedrales y templos importantes y allí están, vigilando para que todo siga igual. Los pobres pensando en vivir como los ricos y los ricos en no perder lo que tienen.
Que los hazos os sean propicios, cuando me sea posible regresaré a Orense, se come muy bien por allí y las aguas termales me son muy beneficiosas.

viernes, 30 de marzo de 2018

In Tempore Sueborum en el templo de Santa María Nai, Orense.

Continuación de la visita guiada a la exposición In Tempore Sueborum, nos vamos a conocer la bonita iglesia de Santa María Nai; por supuesto en este marco vamos a acercarnos a la progresiva implantación del Cristianismo, en sus diferentes versiones, en la Gallaecia. Y digo diferentes versiones pues por entonces existía el catolicismo, el arrianismo o adopcionismo, el priscilianismo, los romanos bizantinos y alguna otra que no recuerdo. Pero veamos primero cómo estaba el patio tras el derrumbe del Imperio Romano de Occidente.

Este mapa nos puede servir de aproximación para ver cómo los diferentes pueblos van entrando y apropiándose de la península ibérica. Los romanos habían creado un inmenso rebaño ovejuno pero sin pastor que lo guardase entraron los lobos y se dieron el gran festín, la historia de Hispania tiene lecciones inmemoriales.


Los Alanos, unos pueblos procedentes del Cáucaso, tal vez los primeros en cruzar Los Pirineos, se dirigen directamente a saquear Toledo y después se dividen para saquear también Mérida y Cartagena. Alarmada Roma por el cariz que estaba tomando el asunto envió un cuerpo expedicionario reforzado con visigodos y mataron al rey Atax y destrozaron el ejército alano que tenía La Lusitania bajo dominio. Poco después tendrían que hacer lo mismo con el grupo que había tomado para sí Cartagonova. Se considera que los alanos se fundieron en el conglomerado vándalo y les acompañaron en la conquista del Norte de África. No eran ni fueron cristianos.

También entran en Hispania Los Vándalos, otro conglomerado de pueblos, en este caso mayormente nórdicos. Se harán con todo el pastel y se dividirán en varios grupos territoriales, se les suele diferenciar en vándalos asdingos que se quedaron con el norte de la península y vándalos silingos que se repartieron el sur y terminaron por pasar al norte de África estableciendo su capital en Cartago, mantuvieron el dominio de Las Islas Baleares hasta el final de su reino; al no ser cristianos fueron borrados también de la historia oficial de Hispania aunque se enseñorearon de ella durante más de un siglo.
Se considera que los vándalos del sur, los Silingos, dirigidos por el rey Fridibaldo se aposentaron en Toledo y la provincia Bética, nombrando a su reino como Vandalucía. (Ya sabéis, amigos, de dónde proviene el nombre de Andalucía. Al Andalus es el nombre en árabe de la tierra de los Vándalos: Vandalucía)
Los vándalos del norte, los Asdingos, comandados por el rey Gunderico prefirieron quedarse con la meseta norte, Los Campos Góticos, y toda la cornisa cantábrica. Con el paso de las décadas se fueron asimilando a la población hispana, especialmente en Cantabria y la zona alavesa; serán el germen de los que siglos más tarde serán llamados: castellanos.

Los visigodos en principio prefirieron quedarse en La Galia y seguir apoyando a los romanos en sus expediciones punitivas a Hispania, pero pronto se irán haciendo con Barcelona, después Tarragona, Zaragoza vendría a continuación hasta hacerse finalmente con el control de toda la península. Eran gentes procedentes del norte de la actual Polonia, una curiosa mezcla de nórdicos y germánicos, pero tras las Guerras Marcomanas se trasladaron hacia el Mar Negro y la desembocadura del río Danubio; terminarán por quedarse con las penínsulas italiana e ibérica. Cristianos arrianos ya cuando comienzan a invadir Hispania, sus batallas con los suevos católicos y con los romanos bizantinos fueron constantes pero lograron ser los triunfadores y pusieron por nombre a su reino Gotia; así es como denominaban a su reino de los godos: Gotia. Mantuvieron las leyes raciales hasta los días del rey Leovigildo que les impedían casarse con los hispanos pues seguramente temían ser asimilados rápidamente como les había ocurrido ya a otros pueblos como los vándalos y alanos.

Y por supuesto Los Suevos, otro conglomerado de pueblos procedentes de las costas del Mar Báltico y que al mando de Hermerico se dirigirán rápidamente hacia la costa portuguesa haciéndose con el control de la Gallaecia. En principio se convirtieron al cristianismo arriano, al parecer San Martín de Tours fue el causante de tal decisión que en principio solo seguían las clases dirigentes pero pasados unos años todos los suevos se podría decir que ya eran cristianos; décadas más tarde se pasarían a la obediencia al obispo de Roma, esto es: católicos y eso fue una las causas de sus constantes batallas con los arrianos visigodos. Recibieron un inesperado apoyo con la llegada de los refugiados bretones que huían de Britania al ser invadida por Anglos y Sajones principalmente.
Pero vayamos con la exposición en Santa María Nai.

Hablar de la iglesia católica en Suevia, el reino de los suevos, es hablar de San Martín de Dumio, El Dumiense y los sucesivos Concilios que se celebraron en sus días. En la imagen está acompañando al rey Miro Arias, tal vez el último rey efectivo que tuvieron los suevos. Uno de sus mayores logros fue que se adoptara en Suevia a San Martín de Tours como Patrón del Reino.

En este mapa se puede ver cómo se van extendiendo los obispados católicos por el noroeste de la península. Se incluye el de Britonia, Foz, los bretones se extendieron por la costa desde Ferrol hasta Avilés tras federarse con los suevos.



Un estudio de las parroquias católicas en Suevia a mediados del siglo VI nos sirve para hacernos a la idea de cómo el cristianismo se fue extendiendo paulatinamente por el territorio al norte del río Duero. Uno de los efectos más claros de la vida del santo dumiense fue la construcción de gran cantidad de templos por todo el territorio; incluso tuvo que regular la consagración de los templos pues los magnates se hacían su propio edificio e incluso cobraban por entrar a orar en ellos. Y lo de los cementerios es tela a parte. La idea principal es la alianza a muerte entre los aristócratas suevos y la jerarquía católica, cosa que los visigodos evitaban como a la sarna. Una de las primeras fuentes de financiación de la Iglesia Católica fue precisamente evitar que la gente fuera enterrada con su tesorillo, a cambio de enterrar en el templo en el "Campo Santo" los tesoros se los fueron quedando ellos; y eso hasta el día de hoy. Las cosas no suelen cambiar de un día para otro.
La mayor parte de los templos que se edificaron fue bajo la advocación de San Martín y de Santa Marina, aunque también se levantó alguno dedicado a San Vicente de Zaragoza y santas como Eugenia y Colomba. El destino de la iglesia católica hispana ya estaba marcado, toda la península se irá llenando de templos y más templos dedicados a Cristo y los santos cristianos. En el norte, Bretoña, los bretones levantarán la primera basílica dedicada a San Martín, Mondoñedo tendrá por nombre, y será el germen de la primera catedral en suelo hispano, siglos más tarde. Había que dar trabajo a los de la construcción, supongo yo.

Básicamente lo que hicieron los cristianos fue asimilar todo lo que les quedaba de los romanos y de su culto imperial, y de otros cultos como el Mitraísmo o el Sol Invicto, y así vemos curiosas pilas bautismales como la de la foto. Un ara votiva cristianada. Se mantendrán costumbres romanas durante siglos pero se adoptarán algunas germánicas como hacer las tumbas con ladrillos en vez excavadas o construidas con rocas.

Por influencia oriental, de Egipto principalmente, comienzan a aparecer también en aquellos años los eremitas y sus curiosas capillas excavadas en cuevas y en escondidas montañas, como la de la foto.


En esos días aparece el obispo Prisciliano y la lía gorda; terminó perdiendo la cabeza, él y toda su capillita. Es lo que tienen las sectas: que como te salgas un pelín de lo dictado que te tienes que creer, como mees fuera del tiesto, ¡cabeza fuera del cuerpo!

Esta era la idea que tenían en aquellos años de cómo era la península ibérica.

Recapitulando cómo era la Hispania del tiempo de los suevos tenemos: Suevia al occidente, en el norte los ástures les eran aliados, también cántabros y vascones pero vivían de modo independiente. En el centro tenemos Gotia, el reino de los godos, y al sur España; sí, los romanos bizantinos llamaban España al territorio del sur de la península. Ya sabéis, amigos, de dónde viene lo de llamar España a la Vandalucía, le pusieron ese nombre los bizantinos tras expulsar de ella a los vándalos.
Aún quedan muchas cosas que contar sobre aquellos siglos no tan oscuros como nos han hecho creer y la influencia tremenda que tuvieron en los por venir. Este Proyecto In Tempore Sueborum puede darnos jugosas sorpresas en las próximas fechas, pero me tengo que tomar una botella de agua de Mondariz, que me estoy secando escribiendo con el ordenador.
¿Y luego? ¿suevos dice usted? De esos nunca hubo por aquí.

jueves, 29 de marzo de 2018

In Tempore Sueborum, continuación.

Continuando con el proyecto In Tempore Sueborum que nos retrotrae a tiempos Tardo-Antiguos y a las estupendas exposiciones dedicadas a los pueblos bárbaros. Joyas de gran calibre para que vayamos entrando en sazón y la resolución de que siempre ha habido ricos y pobres, ¡y cómo se nota la diferencia! El comercio marítimo entre el Mediterráneo y las Islas Británicas siempre pasó por las costas portuguesas y gallegas, ¿y luego?, ¿no lo sabían?


Mientras las gentes hispanas escondían sus tesorillos bajo tierra asustados por los obispos, ¡que vienen los bárbaros! estos muestran en sus tumbas una opulencia sangrante. ¿Bárbaros? Veamos algo. Las reinas suevas me observan con su dulce mirada, ¿oro? venían con las alforjas bien cargadas, le soltaron una plata gansa a Roma, et Roma locuta causa finita.
¿Y luego?
http://www.intemporesueborum.es/es/la-exposicion/

Joyas de todo tipo y tamaño, oro y plata por kilos, diseños que usted puede encontrar en cualquier joyería de su ciudad, especialmente si es del norte de España. Asombroso, se llevaron todo esto a la tumba. No eran cristianos.

Al ser pueblos de procedencia escandinava o del Mar Báltico no podían faltar enormes collares de ámbar y otras fruslerías femeninas. La influencia de la moda Póntico-Danubiana es lo primero que llama la atención y la rápida fusión con los hispanos en el caso suevo al cambiar pronto sus Leyes Raciales irá cambiando su joyería, muestra evidente de cómo pensaban y vivían a una mezcla más...hispana.
A los godos les costó bastante más pues hasta Leovigildo no cambiaron la ley racial que les impedía emparentar con los hispanos, bajo pena de muerte in situ.

Broches, anillos, ajorcas, pendientes, fíbulas y hebillas de cinturón, todo tipo de colgantes, mayormente realizados en oro y ámbar del Báltico. Vidrio coloreado, ¡me llevé una sorpresa mayúscula con ello! Pensaba que hasta algunos siglos más tarde no habían comenzado a colorear el vidrio esos pueblos bárbaros.

La Moda Danubiana reinó en Hispania durante siglos; la influencia sármata aunque los alanos desaparecieron pronto del mapa, según nos han contado, duró hasta la invasión mahometana cuanto menos. Y, por cierto, alanos siguió habiendo en Hispania como mínimo hasta los tiempos del Cid Campeador, que hay memoria escrita de ello.

Una asociación continuada de mentiras es la historia de España. Tesoro suevo de Castiltierra en las fotos superiores, un yacimiento de la provincia de Segovia; un prodigio de orfebrería en oro de gran calidad. A ver, Castiltierra está cerca de Coca, donde la historia nos enseña que estuvo la capital del Reino de los Visigodos hasta que consiguieron echar a los vándalos de Toledo y allí se trasladaron. ¿Qué hacían los suevos en Segovia?
Menos mal que nos queda Portugal.
https://romanainsolentia.com/2015/03/04/la-huella-arqueologica-de-los-pueblos-germanicos/


Anillos de oro macizo mientras los pobres se escondían en los castros y mal vivían alimentando cerdos y gallinas. La misma historia repetida una y otra vez, y siempre el falsificar la historia para que no se sepa, no se sepa cómo fueron en verdad las cosas. Comían pulpo y ostras en Vigo o La Coruña tal cual hoy día los magnates; los reyes y reinos dorados, los siervos...bronceados, y se vuelve a repetir la jugada y en cuanto algo se remueve...le dan la vuelta a la tostada.


El rey suevo Miro Arias murió en Sevilla, Hispalis, cuando se armó la de Dios es Cristo en las bodas de Hermenegildo y dejó tras de sí un niño que apenas caminaba; varios duques suevos intentaron mantener en pie el reino dorado, se firmó incluso un tratado de alianza con los francos que vendrían a ayudarles desembarcando en Asturias, pero Leovigildo se olió la tostada y atacó Gijón abrasando las tropas suevas, ástures y bretonas y la villa entera. Los francos llegaron, sí, pero días más tarde y desembarcaron cerca de la desembocadura del río Deva, en su recuerdo está el lugar de La Franca y su maravillosa playa. No sabían dónde quedaba Gigio y bajaron a preguntar, unas sidras y corriendo a hacerse a la mar, gallofos.

Al final queda lo queda y el que tuvo retuvo, monedas de los tiempos de los suevos. Los primeros reyes suevos mantuvieron las efigies de los últimos emperadores romanos en las monedas que mandaban acuñar; sería Requiario, hacia el año 450 el primer rey suevo en poner su nombre y rostro en una moneda, una joya numismática.
En próximas entradas continuaremos la visita a In Tempore Sueborum y conoceremos cómo fue la cristianización de la Gallaecia en aquellos siglos; ¿cristianos, y luego? Nunca hubo aquí de esos.

In Tempore Sueborum, el tiempo de Los Suevos, el primer reino medieval de Occidente.

Al fin pude desplazarme hasta Ourense para realizar una primera visita a la magna exposición titulada In Tempore Sueborum y que os recomiendo encarecidamente conocer.
http://www.intemporesueborum.es/es/

El proyecto europeo para el estudio de los pueblos que fueron llamados bárbaros por los romanos se desarrolla en tres edificios, durando la visita guiada un par de horas bien a gusto. Comenzaremos en el Centro Cultural Marcos Valcárcel y de la mano de don Jesús Manuel García comenzaremos el recorrido por un territorio casi mágico y un tiempo más bien mítico.

Como punto de referencia se toma el Reino de Los Suevos en Hispania; comúnmente se acepta hoy día que duró entre los años 411 y 585 de esta era. Ahora bien, ¿quienes eran los suevos?
Ahora casi me da la risa al recordarlo pero cuando a comienzos del año 2014 decidí escribir un relato sobre los últimos años del reino suevo en Hispania me resultó desesperante no encontrar prácticamente nada, pero nada de nada sobre aquellos pueblos germánicos. En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid nada, ni un triste plano, en Galicia nada, ni en Orense ni en Lugo ni en Compostela. Rebuscando por librerías encontré trabajos universitarios como la obra de don Álvaro Rodríguez Resino titulada Del Imperio Romano a la Alta Edad Media y poco más. Tuve que recurrir a buscar datos en Portugal.

Pregunté por los suevos en Lugo, museos y sitios así, y me mandaron poco menos que a la porra, nunca hubo de esos por aquí. Me voy a Orense, mojando los pies en Outariz y pregunto, ¿suevos, y luego? Nunca hubo de esos por aquí, ni en Allariz, Mondariz, ni en Guitiriz ni en..., ¿y luego?
Menos mal que nos queda Portugal. Estábamos en el 2014 y tuve que tirarme directamente por el terreno de la fantasía pues nada de intentar una novela de tipo histórico con tan escasos mimbres.
¿Quienes fueron los suevos, los bárbaros?

Una primera aproximación nos lleva a los tiempos del emperador Marco Aurelio y las Guerras contra el Imperio Marcomano; los bárbaros habían formado una alianza para derrotar a los romanos y aunque no lo consiguieron aquella larga guerra tendría grandes consecuencias, observen este mapa y consulten en este enlace:
https://www.imperivm.org/articulos/guerras-marcomanas.html

En la zona del Mar Báltico encontramos a Suevos y Godos y en el interior de lo que hoy día es Polonia a los Vándalos, estos tres pueblos germánicos se encontrarían siglos después peleando por la posesión de Hispania, y además los Alanos, que se podrían considerar Sármatas, gentes de la zona del Mar Negro.
Prácticamente todo lo que nos han contado sobre los tiempos tardorromanos y paleocristianos son unas trolas de mucho cuidado y llevará mucho tiempo y dedicación arrojar luz sobre aquellos siglos para nosotros oscuros.

Gracias a modernos descubrimientos podemos ir acercándonos a cómo eran, cómo vestían, cómo vivían en suma aquellos pueblos bárbaros. Y resulta que tan bárbaros no debían de ser, bárbara la idea que tenemos de ellos gracias a un montón de trolas interesadas. Pueblos germánicos en Hispania, ¿cómo fue posible? Los Vándalos, nos contaron los romanos, fueron derrotados y exterminados por los Hunos de Atila, pero unos años después son los amos y señores de casi toda la península, Las Islas Baleares y La Mauritania. Los Suevos, son masacrados en la Batalla del río Órbigo, pero años después están ampliando su reino hacia Lisboa, Mérida y disputando con los vándalos por Hispalis, Sevilla. ¿En qué quedamos? Y lo de los godos y lo que nos enseñaron sobre ellos ya es de risa.
¿Me acompañan en la visita guiada?

Una de las características que usaban los suevos para distinguirse de otros pueblos eran los "nodus", se trenzaban el cabello y hacían un nudo sobre o a un lado de la frente. ¿Coquetería o ganas de avasallar? A saber.

Una de las primeras cosas que llaman poderosamente la atención al comenzar la visita son las joyas de los reyes y reinas "bárbaros". Caramba, los magnates siempre piensan y lucen del mismo modo y sus joyazas son simplemente...bárbaras.
Como nos contó esa agradable eminencia que es don Jesús Manuel García una de las cosas que más llama la atención de estos pueblos es cómo abandonaron rápidamente lo que hoy llamaríamos moda propia, germánica, y se apuntaron en bloque a lo que denominan moda del Danubio y el Mar Negro, moda Sármata diría yo ignorante como soy.
En próximas entradas pondré más fotos sobre el increíble muestrario de impactantes joyas donadas para este proyecto por varios museos europeos pues todo lo que sea investigar en la Tardorromanidad será bienvenido.
Una de las primeras sorpresas que me he llevado es que lo que denominamos Suevos era más bien un conjunto de pueblos cuados, marcomanos y alamanes dominados por unas élites aristocráticas que no paraban de pelear entre sí, y a rey muerto rey puesto. Ser godo o ser suevo era como decir ahora que eres del Real Madrid o del Barsa para entendernos, pero era un cajón de sastre donde cabía de todo y todo son muchos pueblos con características diferenciadas que se fueron sumiendo poco a poco en el pueblo hispanorromano, para que lo vayamos comprendiendo algo mejor.

Te envío Gundemaro, conde y señor de mis tierras de Arbolia...
E así mesmo, yo, Amalarico rex, declaro que tu hijo Radamiro, que vive en tierra de bretones, herede tus torreones e tierras e...
E por ello concedo a ti, Gundemaro e los tus descendientes bretones el Condado de Arbolia para que bien gobiernes y defiendas las fronteras del reyno.

Amalarico rex, Anno 585 de la época cristiana.

Este texto es el hilo conductor de un relato que titulé Gundemaro, el último conde suevo y que publiqué en la antología Milagro en Benarés y otros cuentos prodigiosos. Es el recuerdo de uno de los cuentos que escuché relatar en Aviados y otros pueblos de Las Encartaciones, río Curueño, allá por los años 70; lo que intenté reflejar en esa carta de un rey suevo a uno de sus condes y como cualquiera hoy día puede comprender es una de tantas falsificaciones de la historia que se han ido pasando por muy diferentes modos y maneras.
Sí, hubo suevos en Hispania, tuvieron un reino privativo que llegó a abarcar la Provincia Gallaecia e incluso la Lusitana pero casi todo lo demás es falso, nos contaron cuentos, incluso en los libros de texto. Lo primero que me llamó la atención al pasar esta leyenda leonesa a relato fue que Gundemaro, ¡era un nombre godo! Sus enemigos mortales; los suevos, alamanes por más señas, se pasaron décadas patrullando la frontera galaica del río Esla, primero para protegerse de los Vándalos y después de los Visigodos; La Puerta de Galicia es como yo escuché nombrar a ese territorio leonés. Pero, claro, en León ¡nunca hubo suevos!
Como soy muy cuentista disfruté intensamente escribiendo este relato; mañana subiré más fotos sobre In Tempore Sueborum, el tiempo de los Suevos.


Que los Hazos Suevos cuiden de vosotros hasta entonces, ya os iréis dando cuenta de la importancia, sobre todo cultural, que los pueblos germánicos tuvieron sobre el devenir de Hispania.