jueves, 29 de marzo de 2018

In Tempore Sueborum, continuación.

Continuando con el proyecto In Tempore Sueborum que nos retrotrae a tiempos Tardo-Antiguos y a las estupendas exposiciones dedicadas a los pueblos bárbaros. Joyas de gran calibre para que vayamos entrando en sazón y la resolución de que siempre ha habido ricos y pobres, ¡y cómo se nota la diferencia! El comercio marítimo entre el Mediterráneo y las Islas Británicas siempre pasó por las costas portuguesas y gallegas, ¿y luego?, ¿no lo sabían?


Mientras las gentes hispanas escondían sus tesorillos bajo tierra asustados por los obispos, ¡que vienen los bárbaros! estos muestran en sus tumbas una opulencia sangrante. ¿Bárbaros? Veamos algo. Las reinas suevas me observan con su dulce mirada, ¿oro? venían con las alforjas bien cargadas, le soltaron una plata gansa a Roma, et Roma locuta causa finita.
¿Y luego?
http://www.intemporesueborum.es/es/la-exposicion/

Joyas de todo tipo y tamaño, oro y plata por kilos, diseños que usted puede encontrar en cualquier joyería de su ciudad, especialmente si es del norte de España. Asombroso, se llevaron todo esto a la tumba. No eran cristianos.

Al ser pueblos de procedencia escandinava o del Mar Báltico no podían faltar enormes collares de ámbar y otras fruslerías femeninas. La influencia de la moda Póntico-Danubiana es lo primero que llama la atención y la rápida fusión con los hispanos en el caso suevo al cambiar pronto sus Leyes Raciales irá cambiando su joyería, muestra evidente de cómo pensaban y vivían a una mezcla más...hispana.
A los godos les costó bastante más pues hasta Leovigildo no cambiaron la ley racial que les impedía emparentar con los hispanos, bajo pena de muerte in situ.

Broches, anillos, ajorcas, pendientes, fíbulas y hebillas de cinturón, todo tipo de colgantes, mayormente realizados en oro y ámbar del Báltico. Vidrio coloreado, ¡me llevé una sorpresa mayúscula con ello! Pensaba que hasta algunos siglos más tarde no habían comenzado a colorear el vidrio esos pueblos bárbaros.

La Moda Danubiana reinó en Hispania durante siglos; la influencia sármata aunque los alanos desaparecieron pronto del mapa, según nos han contado, duró hasta la invasión mahometana cuanto menos. Y, por cierto, alanos siguió habiendo en Hispania como mínimo hasta los tiempos del Cid Campeador, que hay memoria escrita de ello.

Una asociación continuada de mentiras es la historia de España. Tesoro suevo de Castiltierra en las fotos superiores, un yacimiento de la provincia de Segovia; un prodigio de orfebrería en oro de gran calidad. A ver, Castiltierra está cerca de Coca, donde la historia nos enseña que estuvo la capital del Reino de los Visigodos hasta que consiguieron echar a los vándalos de Toledo y allí se trasladaron. ¿Qué hacían los suevos en Segovia?
Menos mal que nos queda Portugal.
https://romanainsolentia.com/2015/03/04/la-huella-arqueologica-de-los-pueblos-germanicos/


Anillos de oro macizo mientras los pobres se escondían en los castros y mal vivían alimentando cerdos y gallinas. La misma historia repetida una y otra vez, y siempre el falsificar la historia para que no se sepa, no se sepa cómo fueron en verdad las cosas. Comían pulpo y ostras en Vigo o La Coruña tal cual hoy día los magnates; los reyes y reinos dorados, los siervos...bronceados, y se vuelve a repetir la jugada y en cuanto algo se remueve...le dan la vuelta a la tostada.


El rey suevo Miro Arias murió en Sevilla, Hispalis, cuando se armó la de Dios es Cristo en las bodas de Hermenegildo y dejó tras de sí un niño que apenas caminaba; varios duques suevos intentaron mantener en pie el reino dorado, se firmó incluso un tratado de alianza con los francos que vendrían a ayudarles desembarcando en Asturias, pero Leovigildo se olió la tostada y atacó Gijón abrasando las tropas suevas, ástures y bretonas y la villa entera. Los francos llegaron, sí, pero días más tarde y desembarcaron cerca de la desembocadura del río Deva, en su recuerdo está el lugar de La Franca y su maravillosa playa. No sabían dónde quedaba Gigio y bajaron a preguntar, unas sidras y corriendo a hacerse a la mar, gallofos.

Al final queda lo queda y el que tuvo retuvo, monedas de los tiempos de los suevos. Los primeros reyes suevos mantuvieron las efigies de los últimos emperadores romanos en las monedas que mandaban acuñar; sería Requiario, hacia el año 450 el primer rey suevo en poner su nombre y rostro en una moneda, una joya numismática.
En próximas entradas continuaremos la visita a In Tempore Sueborum y conoceremos cómo fue la cristianización de la Gallaecia en aquellos siglos; ¿cristianos, y luego? Nunca hubo aquí de esos.

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