sábado, 31 de marzo de 2018

In Tempore Sueborum, en el Museo Municipal de Ourense.

Cambiemos todo para que todo permanezca igual, ese sería el lema para entender mejor el tiempo de los suevos en Hispania. Gente bárbara que quería vivir civilizadamente, como los romanos, en villas la gente común y en grandes mansiones los ricachones, dejar de vagar por Europa de un sitio para otro con sus carros y carretas peleando para tener algo que llevarse a la boca.
La tercera y última parte de la exposición guiada del proyecto In Tempore Sueborum nos conduce hasta el Museo Municipal de Ourense, a su segunda planta más concretamente y nos permite conocer un poco cómo era la vida diaria en aquella Gallaecia que había perdido Roma y se iba poco a poco convirtiendo en Suavia.
Observen bien ese broche: son dos leones. El león era uno de los símbolos de Suavia, el reino de los suevos, siglos después sería el símbolo de otro reino también ya olvidado, o casi.

Observando objetos de uso común como copas de vidrio o pinzas de depilación podemos comprender rápidamente que la vida no había cambiado gran cosa en el noroeste de la península. Ya no se pagaba impuestos a Roma pero había que pagarlos a los reyes suevos y a los arzobispos cristianos, la vida continúa. Las ciudades que alcanzan el grado de obispado crecen y los arzobispados se convierten en capitales, la Edad Media comienza siguiendo ese hilo y motor.

La gente sigue viviendo en castros aislados en pleno monte pero poco a poco irán bajando a las villas y ciudades, el control perdido tras la desaparición de la administración romana se recuperará poco a poco. Y también el comercio con lejanas regiones de Europa y el Norte de África.

En este plano se puede comprobar cuales eran los principales núcleos de población y las villas romanas. Por más que todo cambie todo permanece igual. Pero hay cosas que ignorábamos y que arrojaran aún más luz sobre aquellos siglos, observen la siguiente foto:

Lo primero que llama la atención es el simbolismo: una cruz inscrita en círculos. Te dices enseguida: estos ya eran cristianos, pero un arqueólogo observa más de cerca las cosas, las teselas. Y observando de cerca uno por otro los azulejos le llama la atención que son ¡de importación! Eso no se ha fabricado en Gallaecia, son productos de lujo que tan solo los más pudientes se podían costear.

En este plano vemos las rutas comerciales, algunas son anteriores a los romanos, ya las hacían griegos y fenicios. Las rutas comerciales entre las Islas Británicas y el Mediterráneo Oriental pasan por Gibraltar y Galicia, hoy igual que hace tres mil años. Importaban de Oriente el material para hacer los preciosos mosaicos con que adornar los hogares y los templos. Los suevos querían vivir como los romanos y los hispanos ya lo llevaban haciendo siglos; una de las primeras leyes que dieron carta de presentación a Suavia fue derogar todo tipo de prejuicio racial, mezclándose rápidamente con los naturales del lugar los suevos lograron mantener su reino dorado, al menos hasta los tiempos del rey Miro. ¿Qué rastros genéticos dejaron en los hispanos? Yo lo ignoro al día de hoy. La historia de Bretoña, tan olvidada, daría para otro proyecto similar, si se encontrara financiación.

Este es el plano actual de los "tesorillos" encontrados. La gente, asustada por el aviso de la llegada de los bárbaros, escondió sus escasas monedas en lugares donde después ya no recordaron. Dinero perdido, dinero tirado, lo que siempre consigue hacer el miedo, todo cambiaba con la llegada de los bárbaros, todo continuó exactamente igual. El reino suevo de Braga desapareció engullido por el visigodo de Toledo pero todo continuará con su cansino caminar al paso de los bueyes, el reino godo será engullido por El Islam pero ni la llegada masiva de bereberes a esta zona de la península lograría cambios importantes. Habría que esperar mucho más.

La influencia sueva fue ante todo cultural, fundaron lugares y villas nuevas, por ejemplo todas las que terminan con la raíz -Iz, aficionaron a los gallegos a consumir grandes churrascos regados, ¡venga chorizo y gruesas salchichas! con ingentes cantidades de cerveza y cosas así.
Hay otro símbolo de los suevos que persistió hasta bien pasada la Edad Media: los hazos, los dragones ancestrales que les hacían recordar su origen escandinavo; busquen en las catedrales y templos importantes y allí están, vigilando para que todo siga igual. Los pobres pensando en vivir como los ricos y los ricos en no perder lo que tienen.
Que los hazos os sean propicios, cuando me sea posible regresaré a Orense, se come muy bien por allí y las aguas termales me son muy beneficiosas.

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