lunes, 26 de noviembre de 2018

De Puente de Órbigo a La Virgen del Camino, Camino de Santiago 2002.


Una de las primeras actividades en las cuales participé con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León, en el otoño del año 2002, fue una marcha desde Puente de Órbigo hasta el Santuario de La Virgen del Camino. Unas fotos de recuerdo de aquellas largas marchas que hacíamos cuando Amelia era la presidenta.
Para mí no había mucho por entonces que fotografiar en este largo páramo pero sonrío al ver los arbolitos que recientemente habían plantado a la vera del andadero. Alguno ha crecido bastante bien hasta nuestros días.



Tras una breve parada en San Martín del Camino, por entonces no había albergue en el pueblo, hicimos una parada algo más larga en Villadangos del Páramo para visitar el templo parroquial. En la puerta de entrada un par de pequeños retablos nos recuerdan las guerras entre el moro Abderramen y el rey Ramiro, que ayudado por Santiago derrotó a las huestes mahometanas en cruel batalla.



En Villadangos es digna de conocer su iglesia parroquial dedicada a Santiago Apóstol, patrón de la villa y del reino. Una gran escultura de Santiago Matamoros preside el altar mayor. Muy barroco todo, pues es del siglo XVIII.
http://www.villadangos.net/iglesia.html



Y por último el Santuario de la Virgen del Camino, donde también entramos para admirar sus vidrieras y esculturas; en este caso es el arcángel San Miguel derrotando a un ángel caído. Básicamente es la misma escena.
En aquellos días, repito, no había albergues desde la ciudad de León hasta Villadangos del Páramo. Pero es posible que el Camino de Santiago fuese bastante más entretenido que hoy día.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Desafiando a la entropía, la vida misma.



La vida desafía a la entropía, intuyamos cómo lo hace: supongamos que existe un efecto anti entrópico en las formas de vida esto conseguiría que cuanto más se practicara con una de ellas, por ejemplo los seres humanos, esta forma se iría perfeccionando aunque todo a su alrededor se fuera deteriorando.
A la vista tenemos un planeta donde los desiertos y las tierras impracticables avanzan imparables pero los concursos de misses o los desfiles de lencería femenina son cada año más espectaculares, ¿o no es cierto?


Cuanto más practiquemos más las mejoraremos. Recuerde esto: la vida desafía a la entropía ¡y la derrota! Y lo hace sin necesidad de máquinas; usted practique.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Ignorados fractales.



Son los mismos cuentos relatados una y otra vez, como fractales que se repiten hacia el infinito.


La revolución industrial cambió el modo de hacer la guerra y con ello vino la fascinación por las máquinas, como si fueran la solución para todo: la tecnología. La utilización del ferrocarril para campañas bélicas cambió a Europa y después al mundo entero.


La aviación y los misiles lograron otra vuelta de tuerca a la forma de guerrear, la automatización de procesos industriales impulsada por la computación de grandes cantidades de datos nos está llevando al punto presente. Las guerras nos están forzando a fabricar más y más máquinas “listas” que a su vez generan la necesidad de nuevas campañas bélicas. Es la pescadilla que se come la cola. 
Se puede hacer misiones aéreas con aviones de los años 60 pero como los más modernos tienen tal cantidad de tecnología incorporada esto obliga a que sean dados de baja para sustituirlos por aparatos con gran cantidad de equipamiento electrónico “listo”.


El progreso humano, el verdadero progreso, siempre se ha conseguido evitando la guerra y sin necesidad alguna de máquinas pues no son otra cosa que herramientas. El progreso siempre proviene del conocimiento de uno mismo y la aceptación de las humanas limitaciones; lo demás es el estudio de la naturaleza y el amor a la vida misma.


Si ustedes discurren sobre una civilización superior (la actual no está ni a mitad de camino de serlo) verán que apenas utilizará máquinas; tal vez algo para el transporte y muy poco más. No tendrá necesidad alguna de guerra (que es una cosa de niños y adolescentes maleducados) pues cada uno, cada persona, tendrá en sí y para compartir con otros mucho más de lo que nos cabe en este punto imaginar. En el punto en que sigue habiendo o preparándose guerras en este mundo. Y lo que debemos encontrar es abundancia sin límites pues ilimitado es el ser que nos anima.


El colmo de la sofisticación es ser casi Luditas, no del todo pero casi, pues cuando contemplas que la mayor parte de las máquinas que utilizas son irrelevantes en términos intemporales, simplemente las vas apartando de tu vida. La guerra nace de la codicia, una ignorancia básica; lo observamos incluso en los insectos sociales por la sensación de escasez o la incontinencia en los apetitos. Para lograr una civilización global la guerra debe ser prohibida cuanto antes y los ejércitos reconvertidos en unidades militares de emergencias pues los eventos catastróficos de todo tipo no dejarán de producirse en las próximas décadas.


Terremotos, erupciones volcánicas, huracanes de proporciones desconocidas es lo que no dejará de suceder; tan solo la organización de tipo militar, tal y como hoy día la concebimos, puede enfrentarse a esos desastres mayúsculos. ¿No les parece a ustedes?
Observe con atención las máquinas que tiene en su entorno, y suponga por unos instantes que desaparecieran o dejarán de funcionar. ¿Qué ocurre?

lunes, 19 de noviembre de 2018

Sembrando el Camino de Santiago, novena edición, 2018.


El domingo pasado acudimos a la llamada de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León "Pulchra Leonina" para llevar a cabo la novena edición de Sembrando el Camino. Ahí me tienen con el compañero Anselmo felices como perdices después de haber plantado un pino (se te queda esa cara, sí)
Pero vayamos con la actividad.


Nos desplazamos hasta Calzadilla de los Hermanillos, Vía Trajana, donde su alcalde presidente nos estaba esperando para proporcionarnos plantones de árboles y palas para llevar a cabo la "plantá".




Ni cortos ni perezosos nos pusimos enseguida a plantar arbolitos, más que nada por entrar en calor, que estaba la mañana fresca tirando a fría.


Una larga hilera de árboles es el resultado que nos muestra Aurora, a la salida de Calzadilla en dirección a Mansilla de las Mulas. A los árboles del año pasado le añadimos este año otros veintitantos más. En unos años se verá muy bonito, confiemos en ello.



Después nos acercamos al albergue de peregrinos, cerrado, para hacernos la foto de rigor junto al crucero. Por el camino nos encontramos unos seis o siete peregrinos, y en Sahagún otros tantos o más; señal de hay gente caminando en estas fechas. Sudcoreanos y estadounidenses en su mayoría.





Después recorrimos los ocho kilómetros largos que hay hasta Calzada del Coto sembrando semillas al borde del camino, incluso piñas de coníferas llevamos este año. La primera siembra en este tramo se realizó en el año 2012 y ya se ven algunos resultados atravesando la Dehesa de Valdelocajos.
Como había llovido algo en días pasados la tierra estaba blanda y sembramos con facilidad.


Al acercarnos a Calzada del Coto nos encontramos con un pastor y su carea llevando a las churras hacia la dehesa.


Paramos un rato en el bar Xanadú y después nos fuimos a comer a Sahagún.


En el restaurante de La Codorniz nos reunimos unos setenta asociados en una estupenda comida de hermandad. Eso sí, al final terminamos hablando de política, pero pelillos a la mar. El año que viene, si Dios quiere, volveremos a sembrar en el Camino de Santiago.


El año próximo estén atentos a la décima edición de Sembrando el Camino que organiza nuestra asociación. Gracias a todos, Aurora se lo pasó muy bien.

martes, 13 de noviembre de 2018

El Burgo Ranero, año 2001.


Escaneando fotografías he encontrado cuatro del año 2001. Marché un día para caminar desde El Burgo Ranero hasta León por matar el gusanillo de Camino de Santiago, que había andado en el año 1999; así pues un día de marzo tomé el tren hasta el pueblo y me puse a andar.


El aspecto que por entonces tenía el pueblo difiere bastante del actual, pero ya pueden adivinar el por qué a esa zona se le llama "la costa del adobe"


La laguna tenía un aspecto de lo más desolador, llena de basuras; en fin. Estaba así.


Por entonces caminabas por el Camino Real Francés y te encontrabas de todo, por allí, tirado. Sirva una muestra.
Mucho ha cambiado y para mejor este Camino y seguro que los peregrinos lo agradecen.



Estas dos fotos son de otras ocasiones que paré en el pueblo.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Con la chova, de lo nuevo y de lo viejo en nuestras relaciones estelares.



Los viejos y nuevos cuentos

Mirando imágenes antiguas se da uno cuenta de que los cuentos son casi siempre los mismos, repetidos una y otra vez, con escasas variedades locales. La imagen superior es la parte frontal de la llamada Placa de Lamashtu; en forma gráfica nos muestra un precioso cuento de la época de los sumerios y acadios.


En este dibujo se distinguen mejor las imágenes. Se lee de abajo arriba y de derecha a izquierda. Cuenta cómo el señor Pazuzu (Osuzu) asusta o expulsa al demonio femenino Lamashtu (más tarde llamada Lilith o Laila) y que representa lo que denominaríamos el “espíritu femenino desbocado” que cabalga sobre un burro, que va sobre una barca que navega por el río o el mar, intentando dominar las serpientes a pares es atacada por un cerdo, un perro y un escorpión. Y tiene un clavo y una punta de pedernal clavados en la cabeza, la demencia para entendernos. es belluda y con la inteligencia de un mono. 
Este espectro femenino está impidiendo el normal funcionamiento de la sociedad humana representada por las plantas y utensilios que usan las personas, debido a que está expuesto a los venenos de la vida al aire libre; muy llamativa es la figura de las lámparas, lámparas de aceite para alumbrar los hogares. El cuento relata que esta demencia ataca de noche, cuando nos quedamos "sin luz", y el señor Osuzu tiene que venir cuidar por un tiempo de este planeta sementera. Ellos han plantado aquí muchas cosas buenas.
En el siguiente nivel del relato vemos a los señores de las estrellas, muestran tres aspectos con cabeza de humano, felino y caballar, peleándose por el dominio celeste. Mientras tanto los señores peces, los Juanes, hortelanos galácticos, operan sobre un ser ¿el ser humano? Orante y suplicante a las deidades superiores. Una gran lámpara de pie indica que los señores peces hacen las cosas a las claras y con conocimiento.
En el siguiente nivel una representación de los señores estelares superiores, ya ascendidos, y en estado de buena amistad, concordia, se saludan los unos a los otros; ya no hay peleas ni nada por lo que pelear.
Y por último la representación del “CIELO”; para los sumerios era muy importante el seguimiento de Las Pléyades, las Siete Hermanitas, representadas por siete esferas y una lámpara; allí no están a oscuras. A continuación vienen el Sol y la Luna custodiando la luz del “Dios Superior” alado. Y finalmente a la izquierda aparecen unas lanzas y lo que parece ser un panal artificial y una jirafa, ¿representación de constelaciones? Lo ignoro, pero las lanzas no se usan para arar los campos.
Es un cuento, pero nos relata con infantil mirada cómo los sumerios y los acadios no tenían menor empacho en confesar que conocían y estaban relacionados con seres de las estrellas e incluso con seres superiores a los estelares. Y que recibían ayuda de ellos.


Para los europeos ese mundo de contactados estelares nos llegó a través de los hebreos, sus sectas y cultos, y cómo sus sacerdotes trataban de imitar con abalorios los controles de los trajes espaciales de los alienígenas con los que trataban.


En Hispania también debió de haber algo similar pues no hay más que ver el Tesoro del Carambolo, que más parece el tesoro de Salomón o algo así. Pero puede ser que así como llegaba a Tartessos marfil de Asia también llegaran noticias de esos contactos con alienígenas.
¿Usted qué opina a este respecto? La cosa viene de lejos, lo reconozco.

martes, 6 de noviembre de 2018

El último tren para Legión, relato sin mayores pretensiones.



El último tren para Legión


Hará como unos cuarenta años, según el calendario estelar vigente, nos dio a un amigo, Antonio, y al suscribiente por marchar a pasar el fin de semana en el precioso lugar de Tolibia de Arriba, Municipio de Valdelugueros; para tal efecto marchamos en el primer tren de la mañana que nos transportó hasta La Vecilla, estación del norte.


Cantando las canciones marineras por entonces triunfantes marchamos por las Hoces de Valdeteja hasta las Tolibias. El día iba a peor, y nosotros cargados como burros con las mochilas y el material de espeleología, pero conseguimos llegar a la de Arriba ya bien pasado el mediodía. Nuestro afán era subir hasta Arintero por la Collada Valdemaría, de exploración, pero el tema estaba en dónde pernoctar pues el frío arreciaba.
El caso es que como estaba comenzando a nevar y consultados los sabios del lugar, reunidos en el teleclub echando la partida, decidieron que no nos dejaban continuar nuestra labor exploradora pues nos exponíamos a quedar congelados durmiendo en el atrio del templo del Apóstol Santiago, Patrón de todas las Españas. Que nos quedábamos en el teleclub y según viniera el domingo ya se vería. Que en ocasiones templa y llueve y se marcha la nieve así como llegó.


El que mejor pontificaba al respecto era un pastor de La Braña, gran conocedor del terreno, ciertamente, y más nos asustaba la imaginación con las manadas de lobos que normalmente recorrían el territorio, y aún peor en las fechas pasados Los Santos. Que allí estaríamos más seguros y refugiados. Que la sima u oquedad (furaco) de la cual había comentado a mi compadre El Buji seguiría allí el domingo siguiente y todos los continuantes, que estuviéramos tranquilos.
Los compadres del pastor no las tenían todas consigo por el tema de los rebaños de ovejas que habían dejado en el monte hasta fechas tan tardías en vez de embarcarlas para Extremadura. Pero el figura de La Braña insistía en que no corrían peligro alguno, que había comprado una docena de perros Doberman. Y a esos no había quien les entrara, ¡nos podían matar a nosotros dos! Aseguraba, el figura.


Así que escuchando música de nueva ola, ola, esperamos a que se hiciera de noche, se terminaran las partidas de cartas y se pirasen los naturales del lugar pudiendo así pernoctar los foráneos, en el frío suelo de cemento del “discoteco” del teleclub. Algún güisqui nos tuvimos que tomar de extranjis a altas horas de la madrugada, más que nada porque nos sentíamos congelar.
Tras la noche más oscura viene la amanecida, y con ella la torcida, esto es: el resultado de los güisquis que nos habíamos tomado, que teníamos el cuello como torcido hacia un lado y la cabeza ¿pesada? Es que no estábamos acostumbrados a bebidas más fuertes que una caña de cerveza o un trago de vino de la bota. El caso es que vinieron a abrir el teleclub, ya ni se sabe a qué hora; había una helada que se nos congelaban los mocos y la nieve en las calles nos llegaba por la rodilla.
De subir a Arintero y el Pico de Las Vallinas nada de nada, para otro día, nos aconsejaron los tolibianos, que nos tenían más que conocidos de andar por la Cueva de Lendreras y buscando simas por el monte. Que bajáramos a la carretera que se podía cerrar el día y caer otra manta de nieve, que lo había dado el hombre del tiempo por la radio. Pertrechos a cuestas y pitando hacia la carretera.
Al llegar a Tolibia de Abajo pensamos que se celebraba deceso, por las caras de los paisanos, ¿tocaban las campanas? En fin, en el bar del pueblo nos enteramos de la movida. El figura, de madrugada, había subido a La Braña, a ver cómo estaban los rebaños tras la nevada. Las ovejas mayormente bien, faltaba algún corderín, pero de los perros solo había encontrado algunos cachos.


¿Y eso? Preguntamos infantiles. Pues que habían bajado los lobos esa noche, seguramente habían pasado de la zona de Vegamián, y se habían cepillado a los Doberman. Tan solo habían encontrado algunos huesos, el hocico de uno, el rabo de otro, lo más grande. Los lobos, buscando carne en las merinas se encontraron rivales en los perros adiestrados y los destrozaron. Se los comieron allí mismo, en el rincón donde los mataban. Son lobos, no figuras.
Tuvimos la gran suerte de que uno de los parroquianos: Egüen, me reconoció, era el presidente de mi club de fútbol y yo el peor portero que jamás se vio en este planeta, y buscó a un pariente que tenía un hijo con un cuatro latas en perfecto estado de funcionamiento, y le convenció, pasada la hora del vermú, que nos bajara hasta la Estación de La Vecilla; que volvía a cerrarse el cielo y caminando nos quedaríamos atrapados en las hoces por la nevada y los aludes. Y así obró.
Confirmado que pasaban los trenes de Cistierna a León con el jefe de estación, aunque a saber a qué hora, nos introdujimos en la discoteca sensacional que había justo nada más pasar las vías. ¡Discoteca de La Vecilla! ¿Usted la conoció? Ni en Ibiza…Chicos se llamaba; confortable, tirando a lujosa; bueno, igual es que después de haber dormido en el suelo del teleclub aquello nos parecía Jauja.
Ni nos cobraron entrada al ser los primeros clientes en introducirnos en ella, y en el guardarropa nos dejaron guardar las mochilas y anoraks. Y fue llegando el ganao, rocines y yeguas bravas; el caso es fui a topar con un chaval de Reyero, compañero de la Escuela de Minas, que tenía un primo de Armada que conocía a un guaje de Camposolillo que tenía una prima de Lillo, ¡uff!. No quedaría elegante el no presentarla.
¡Y cómo estaba la rubia!


El caso es por fin y para no entrar en honduras, que caí bien caído, que la chica que llevaba el guardarropas me avisó a tiempo para no perder el último tren para Legión. Y algún día cercano iría por La Puebla que tenía yo que subir, esto, ¿El Susarón? Así me tuve que despedir, a la carrera.


Pasados unos años y ya olvidada la etapa de cuevero me sorprendió la noticia de que Beny, una amiga de mi hermana Bea, con unos amigos, había entrado en la sima del pastor y encontraron ¡a los hombres de Arintero! Que tal cual parecían el figura y su hermano. Me alegré mucho por los exploradores, sinceramente; hay momentos en la vida en que tienes que pasar página, y yo dejé de andar buscando cuevas y pasé a ¿subir El Susarón?
La moraleja de este relato es que estén siempre atentos a tomar el último tren para Legión, y las rubias…Dios dirá, que yo me casé con una morena.


Por cierto, ¿cómo se llamaba la buena moza? Problemas de amnesia.


Gracias a los buenos oficios de unos amigos he podido comprobar que Chicos, ¡sí existió! Pero todo lo demás pueden considerarlo un cuento sin más.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Jornada de limpieza del Camino de Santiago, octubre 2018.


El domingo pasado, día 28 de octubre, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León "Pulchra Leonina" realizó una nueva jornada de limpieza del Camino de Santiago. En esta ocasión recorrimos desde La Virgen del Camino hasta Hospital de Órbigo armados de grandes bolsas para la basura y a las órdenes de Luis Gutiérrez Perrino, nuestro presidente.
Él partiría de La Virgen del Camino con el primer grupo.



El grupo de Félix comenzaría a limpiar a partir de San Miguel del Camino.


El grupo de Nabor y Ángel lo haría desde Villadangos del Páramo.


El grupo de Anselmo y Amelia lo haríamos desde San Martín del Camino.



Tras tomar un café en el bar Los Picos, que la mañana estaba fresquita pero no el temporal anunciado, partimos de San Martín para comenzar a hacer la limpieza.



Personalmente no encontré el Camino tan sucio como otros años, me parece que está suficientemente cuidado, a excepción de unos kilómetros que pertenecen al término municipal de Santa Marina del Rey por los que apenas se puede pasar debido a la maleza.


Pero ahí nos tienen sonrientes en el puente sobre el río Órbigo tras haber realizado una buena labor.


Como sobraba tiempo hasta reunirnos con los otros grupos anduvimos por Hospital de Órbigo tomando algo caliente y visitando albergues.


Tras el trabajo el manduque, en esta ocasión fuimos a comer al restaurante Salones Victoria de Santa Marina del Rey.
El año próximo realizaremos otra jornada para llamar la atención sobre el cuidado que hay que tener con el Camino de Santiago a su paso por nuestra provincia.