miércoles, 15 de agosto de 2018

Con la chova: El Juego de Las Puertas.



El juego de las puertas


El juego de las puertas es muy antiguo, solo Dios sabrá cuándo los seres humanos comenzaron a divertirse con él pues es muy simple y no paras de entrar y salir como en las comedias de antes, las Comedias del Arte, un constante entrar y salir por una puerta y por otra un personaje tras otro. 
Por lo que se está descubriendo en Göbekli Tepe ya se jugaba hace muchos miles de años en este mundo; variantes del juego llegaron desde Asia a Europa con el paso de los siglos, una muestra muy clara es Stonehenge en la Isla Británica pero henges se construyeron en la actual Alemania e incluso en España, A Roda, Galicia. Las puertas se construyeron con madera o rocas, con forma de T en el caso G.Tepe, o directamente con la forma de puerta para ser más explícito. Todo ello es rodeado por una forma de “nave”, que puede ser circular o algo aproximado. 
Entraban dentro y se ponían a jugar.


¿Cuál era el propósito del juego?

Pues responder a las preguntas: ¿Quiénes somos? Quién es realmente cada persona, reminiscencias de ello fue el llamado “nombre secreto” (Emmanuel – Jesús de Nazaret) Tienes que saber ¡quién eres tú! Para saber qué haces aquí ya tienes el nombre de la familia y la tribu o pueblo en el que has nacido. ¿De dónde venimos? Por ello era muy importante conocer cuál era la “estrella regente” en el momento del alumbramiento del nuevo ser humano, su procedencia (Mi reino no es de este mundo). ¿A dónde vamos? Al igual era necesario observar la estrella del momento del fallecimiento, el lugar más probable donde se iría esa persona tras su paso por este mundo. (A dónde voy yo, no podéis venir; vosotros sois de abajo, yo de arriba)


En Babilonia este juego tan popular se fue haciendo más y más complejo dando lugar a lo que vulgarmente llamamos Astrología Babilónica; en Egipto y otros lugares como Los Mayas o Europa hay variaciones poco significativas sobre el tema de fondo. Pero el juego y su sentido en sí se perdió con el paso de los siglos y tan solo queda remembranza en el Juego del Talmud, (del cual proviene otro juego: La Cábala, pero este ya es sobre palabras no sobre hechos)



Básicamente: es un juego en el que se eligen las estrellas, cuatro, ocho, diez, doce, o más, (Sefirots en el Talmud) que serán las puertas de entrada y salida en este mundo tan bello y maravilloso; en la “nave” de lo que se trata es de reforzar tu auténtica personalidad, comprender la transitoriedad del paso por el mundo, este o cualquier otro, y que nunca olvides que te puedes marchar a donde quieras, pues Dios todo lo hace en Amor y Libertad. 
De haber un pecado en nuestra raza será el de no conocernos a nosotros mismos y atarnos a esta tierra por codicia e ignorancia (y esto se llena de fantasmas a todas horas)
En la cultura hindú al territorio se le denomina Dharma y al travieso transeúnte Karma, y es siempre el mismo juego; el territorio tiene sus "accidentes" y el transeúnte "sufrirlos". El objetivo es completar un gozoso tránsito por este mundo, y por los que vengan a continuación.


El resto es bastante conocido para los aficionados a la superchería astrológica: doce casas o trece o las que sean que simbolizan reinos celestes, La Tierra es tu lugar de acogida y cuanto más amor le des más recibirás, El Sol y los regentes planetarios miran que no falte de nada para que la abundancia colme este mundo, y solo restaba estar atentos a las grandes fechas astronómicas para Las Acciones de Gracias; para ello eran fundamentales los solsticios y los equinoccios, para realizar con la mayor exactitud posible la fiesta de agradecimiento. 
De bien nacido es el ser agradecido.



El llamado Torque Celta indicaba que su portador era un "jugador".
Contaban los años a partir del paso del Sol por el Punto Vernal, la cuenta anual, y por el Punto Aries para llevar de modo aproximado la cuenta del Año Platónico. (De unos 25.775 años o algo así) y así saber en qué “Casa” se hallaba el regente de este mundo. Que si estamos en Piscis o Acuario no tiene mayor importancia sino sabes de qué va el juego. (En Piscis – las aguas de abajo – la riqueza viene de lo que hay bajo tus pies, en Acuario – las aguas de arriba – de lo que seas capaz de verter en este mundo)


El jugador va pasando de una "casa" a otra sucesivamente hasta completar el juego; otra reminiscencia es el Juego de La Oca. Entender este mundo, al completo, como Pozo o Cárcel o Laberinto es que las cosas te van muy mal, jugador, y como bien deberíamos saber todos pronto o tarde se llega a La Muerte. ¿Cómo harás para pasar por La Puerta? 



(Entrar por la Puerta Estrecha, que por la ancha ya pasasteis para llegar aquí. O algo así debió de decir) 
Una representación a escala de la entrada-salida del Templo de Heliópolis, en Egipto; se entra en este mundo por la puerta grande pero para salir hay que pasar por la estrecha y oscura, y así volver ¡a la luz! 
Mírelo ahora por el lado contrario: cuando su madre le dio a luz usted salió por una puerta "pequeña y oscura" pero al fallecer usted puede irse por "la puerta grande" El Universo le está esperando.


Por lo que se tan solo unos pocos talmudistas actuales conservan nociones de este juego que conocieron en Babilonia y son auténticos jugadores, ignoro si alguna persona más en este mundo tiene noción actual de él; El Zohar se escribió aproximadamente en el mismo tiempo que El Nuevo Testamento y casi por las mismas personas. 
El henge se utilizaba mientras había jugadores conscientes y por un tiempo, después se desmontaba y abandonaba, o incluso enterraba como en Göbleki Tepe. Un mundo, cualquier mundo, es en cierto modo un Henge, y en cualquier momento los que llevan el Juego pueden decidir abandonarlo, desmontarlo, enterrarlo. De ahí provienen los mitos de “continentes perdidos” como Atlántida o Mu; aquel juego se terminó hace mucho y de poco sirve escarbar para averiguar algo.



 Curiosamente en la estupenda serie de televisión El Ministerio del Tiempo, en sus primeros capítulos, se acercaron ¡un poquito! Para entenderlo es necesario ver “el tiempo” y “el espacio” de otro modo, y ya no digamos el llegar a ver (es tan solo una pequeña parte del juego) a las estrellas como puertas para pasar de un mundo a otro. 
Es necesaria otra mirada y no, no es necesario utilizar tecnologías extraordinarias para ir de un sitio a otro; esto es tan viejo como la humanidad y desde antiguo y por todo el mundo se construyeron puertas para que no se llegara a olvidar el sentido del juego.


Lo más importante en todo momento es comprender que es un juego, entrar en la rueda, algo creado para que el jugador aprenda mediante una serie de pasos y de apuestas; aprenda a conocerse a sí mismo. Y que al completarlo se ría, se ría con todas sus fuerzas, como hacen los niños pequeños cuando ganan en algún juego, pues no deja de ser una charada descomunal.
Otro juego muy antiguo es El Laberinto, cosas que se hacen para tener a los jóvenes entretenidos, pero eso ya lo relaté en un cuento que apareció en Ramiro y el hazo.


Yo me voy, y me buscaréis…

Pero en vano, creyéndote de este mundo y que no hay otro en todo el universo en vano buscarás y más en vano esperarás salvación alguna.

(Antes de que me pregunten: mi “estrella regente” es Regulus. Buen Camino luciérnagas del Señor)
En próximas entradas les enseñaré más juegos para niños; son muy antiguos pero no dejan de ser entretenidos.