domingo, 2 de septiembre de 2018

Con la chova: El Juego de Los Dioses.



El Juego de Los Dioses


¿Nunca le ha llamado la atención la similitud que había entre los numerosos dioses que tenían los pueblos de la antigüedad?
Sí, es un juego y si lo ignora no solo no podrá jugar sino que como espectador tan sólo le quedará “sufrir las consecuencias”. Si ha leído la entrada precedente dedicada a Las Puertas ya se podrá orientar mejor: básicamente tenemos el Amanecer, la Puesta de Sol, el cielo y la tierra, (o el norte y el sur)
Veamos cómo lo hace El Jugador Supremo.

                                        Norte-Cielo
                                       Hijo-Protector


Oeste-Anochecer                                                 Este-Amanecer
Destructor                                                            Creador

                                         Sur-Tierra
                                      Hija-Proveedora

¿Lo ve mejor así? Si no es usted invidente lo verá cada día, tan solo vuelva a mirar el esquema inicial.
Los dioses de la antigüedad básicamente seguían este esquema simplificado y para niños. Por ejemplo:


Los dioses babilónicos; An o Annu y Nammu (el creador y la madre) Enki (el protector) Enlil (el destructor señor de las tormentas) e Inanna (la hija proveedora y señora del amor, nocturno)
Después y al igual que en el juego de las puertas se van añadiendo personajes, dioses, para rellenar todas las direcciones y así pronto se llega a una multiplicidad de dioses “menores”, y tener a los niños entretenidos, que es de lo que se trata.


Los dioses nórdicos siguen el esquema del modo: Wotan o bien Odín y su esposa Frigg, Thor el tío de la maza, Loki el liante que siempre lo echa todo a perder y Hela, señora del Inframundo; después ya venían todos los demás. Mi favorito es Balder.


En Egipto es más de lo mismo: Amón o Atón y Mut, Osiris el Buen Pastor, Seth el creador de la confusión y el caos, y por fin Isis o Hathor, la bellísima. Y venga dioses a machamartillo, que no se diga que nos falta algo. Como duró tanto la civilización egipcia se llegaron a cambiar de sexo algunos dioses, para que se diga hoy día que si esto y que si lo otro.


Los Griegos no andaban a la zaga en lo de ser cuentistas, y sino que le pregunten a Homero. Tenemos a Zeus y Hera, Apolo el solar, Poseidón es todo lo contrario y nos hunde por la mínima chorrada (No paraba de amargarle la vida al pillo de Odiseo) y Artemisa la gran protectora. Y más dioses y todo eso, sino fuera por Hefestos todavía andaríamos usando cuchillos de piedra.


Nos podemos extender por todas las culturas antiguas del planeta y encontramos más y más de lo mismo, con algunas variantes se repite el mismo esquema una y otra vez. He utilizado dibujos de Marvel Comics pues comencé a comprender este juego leyendo de niño sus tebeos y este es mi homenaje a su creatividad.
¿Comprende ahora algo mejor de qué va el juego?
Ellos juegan y juegan, haga usted lo que haga ellos seguirán jugando e interviniendo en esta humanidad. No es cuestión de bien y mal, es que es un juego.
Este comportamiento trajo consigo la llegada de "modas foráneas", traídas de otros mundos para imperar sobre los naturales de este planeta: las más sobresalientes son los reyes, que ninguna falta hacían en este mundo, y también los tatuajes, grabar en el karma las "hazañas realizadas". Curiosamente en estos últimos años han vuelto a ponerse de moda en Europa estas costumbres ajenas y vemos cada día más devotos de las realezas y los aristócratas plutócratas así como el tatuarse la piel con mil y una tonterías. 
¿Nos estamos enterando de cómo nos la están jugando?



Les daré una muestra de las consecuencias de alguna de sus “partidas” La sangre humana.