viernes, 12 de octubre de 2018

Nuestra galaxia, ¿sabemos cómo es realmente?



La galaxia, la Vía Láctea, una idea muy primitiva es lo que tenemos.

Una de las ideas que nos impiden progresar es cómo vemos las estrellas y la galaxia que habitamos. Nuestro sol y planeta se encuentra muy, pero que muy lejos del centro galáctico; somos relativamente viejos pues aunque se conocen estrellas que se les calcula una antigüedad superior a los 13.000 millones de años nuestro sol tendría la nada desdeñable edad de unos 4.600 millones de años, e igualmente La Tierra.
Además estamos a una distancia aproximada de unos 26.000 años luz de la zona central de la galaxia, esto es: bastante lejos. Así pues tenemos un sistema solar ya antiguo y alejado de la zona donde “se corta el bacalao” Supongo que conocen esa expresión. Lean a continuación lo que nos cuentan los astrónomos:


Cuanto más cerca del centro galáctico esté una estrella más elementos químicos complejos contendrá, cuanto más alejada del centro o del disco galáctico su composición será de apenas hidrógeno y helio. La galaxia es como un gran centro productor de elementos cada vez más pesados y complejos.
Son frases tomadas de una entrevista a don Carlos Allende, del Instituto de Astrofísica de Canarias, un experto a nivel mundial en estos asuntos.


La composición del Sol es básicamente hidrógeno y helio pero esa antigüedad que tiene le ha permitido llegar a fabricar ya elementos como el silicio, el magnesio y el azufre; incluso hierro en cantidades considerables. Los minerales más pesados que se encuentran en La Tierra como uranio o plomo vinieron de otras estrellas lejanas en el momento de su formación; o al menos así nos lo cuentan.
Así que meditemos un poco este asunto: si cuanto más cerca del centro mayor es la complejidad ¿qué podemos hacer desde nuestra simplicidad? Físicamente no nos es posible acercarnos al Centro Galáctico, al menos por el momento pero intelectivamente nada está fuera de nuestro alcance, en teoría.


Podemos mirar hacia la constelación de Sagitario en esas noches en que se puede ver claramente y viajar de modo intelectivo, fantasioso si ustedes quieren, para intentar conocer cómo es esa zona central. Tal vez nos llevemos la sorpresa de que no es como nos han estado contando en las últimas décadas, lo de que hay “un agujero” que hace girar a toda la galaxia que se traga todo lo que le cae dentro, y nada puede escapar. Eso puede ser tan solo una manera de mirar las cosas.


Más bien lo que puede estar ocurriendo es que el centro provee continuamente de energía e información a toda la galaxia y que cuanto más cerca se encuentre uno ¡mayor complejidad! Afirmar que el centro de la galaxia está cubierto por nubes de gas es decirnos que no saben lo que allí dentro. Una manera de verlo podría ser semejante al iris del ojo humano, cerca del centro la complejidad es impresionante, ¿no les parece? Pero sigue siendo tan solo una manera entre muchas de mirar este complejo asunto.


Seguir dibujando en el cielo constelaciones es muy primitivo, nos da una imagen poco exacta de cómo es la galaxia y por ende el universo; a ver si nos espabilamos que el tema es complejo. Si no me “cortan la luz” o la cabeza seguiré insistiendo en temas como este; con esta manera tan primitiva de pensar no podemos ir muy lejos, y mucho menos al centro. Siempre estaremos en la aldea, con el ganado y las supersticiones, amigos.