domingo, 25 de agosto de 2019

Nueva visita al Santuario del Cebrero.


Hace un par de semanas pude disfrutar de unos días de descanso en la localidad de Villafranca del Bierzo, León y sabiendo de ello el amigo José Carlos Rabanal se ofreció a subirme hasta el Santuario de Santa María del Cebrero, por donde tantas veces he pasado haciendo el Camino de Santiago. ¿Cómo negarme? Vamos allá.


Nada más conseguir aparcar el automóvil, aquello estaba muy concurrido, subimos hasta el albergue de peregrinos. Al completo aquella tarde de sábado, pocos bicigrinos sin embargo. En fin, que pude mostrarle a José Carlos el edificio y su funcionamiento; por si un día se le ocurre hacer el Camino.



La localidad estaba muy concurrida, bares y tiendas a tope de turistas. Cincuenta euros por una litera era el precio común para el que quisiera dormir en horizontal. Mucha animación es cierto; ha cambiado esto bastante desde que lo conocí en el año 1999.


A las siete de la tarde seguían llegando mochileros desde el Valle del Valcarcel, ¡Ultreya e Susseya!


Por supuesto entramos en el santuario, pues José Carlos mostraba mucho interés y también dimos una vuelta por el merendero que hay detrás del templo. No hacía frío, cosa rara en este lugar, y la tarde animaba a caminar.



Para mí lo más interesante fue observar el trabajo de techado de unas casas; unos artesanos estupendos ciertamente, intentando mantener esas costumbres que tal vez provengan de los tiempos de los Celtas.



Con el automóvil nos desplazamos rápidamente hasta el Alto de San Roque y pudimos hacernos unas fotografías al pie del Monumento al Peregrino.


De regreso a Piedrafita del Cebrero paramos un rato en un delicioso lugar: a fonte do Chao da Poza, o algo así se llama. Un lugar ideal para disfrutar de la tarde, especialmente en las tardes calurosas de este verano interminable.
Y bien, ¡hasta la próxima Cebrero amigo! Por cierto, y sin ánimo de polémica alguna, mi idea actual es que su curioso nombre (en gallego Cebreiro) proviene como recuerdo de don Febreiro, conde suevo de los tiempos del rey Miro Arias, que fue señor de vidas y tierras bercianas en los últimos años del reino germánico, Suevia, hasta que la imparable caballería visigoda de don Leovigildo terminó con aquel sueño, y reino. Febreiro sería mestizo de suevo e hispano, un hispano-alamán seguramente y por ello utilizaba un nombre romanizado.
¿Volveremos?

sábado, 17 de agosto de 2019

Nueva visita a Villafranca del Bierzo.


La semana pasada pude regresar a Villafranca del Bierzo, uno de los lugares más conocidos y frecuentados del Camino de Santiago. Os paso unas fotos para refrescar la memoria por si hace mucho que no vais por allí.


En la entrada de Villafranca se encuentra el templo más antiguo, el dedicado a Santiago Apóstol. 



 En su interesante Puerta del Perdón nos aguardan La Reina Arpía y alguna de sus fieras, y como no: El Hazo guardián, no vaya a ser que algún peregrino se propase en su afán turístico.


En su interior una interesante estatua en madera de Santiago Peregrino sobre andas, para sacarla en procesión el Día del Patrón.


Paré un momento en el albergue de Jato, el emporio actual, a saludar por si encontraba a algún conocido y a los empleados, y bajamos a la ciudad.


Tras pasar bordeando el castillo bajé a conocer el Convento de La Anunciada, nunca había entrado a conocer su interior.



Y es verdaderamente interesante, muchas historias del siglo XVI y sucesivos. Hay que meter un euro en una máquina para disponer de iluminación eléctrica pero merece la pena. Recomendable.


No hay que perderse un vistazo al Ciprés de La Anunciada, uno de los árboles más altos que he visto en mi vida. Impresionante.


Como es aún muy pronto para andar por las calles del centro decido subir hasta la Iglesia de San Francisco, muy grande para ser de una orden pobre me parece a mi.


Pero también tiene detalles interesantes que ver y que justifican la subida al monte. Nos vamos abajo.


San Nicolás El Real, antigua de los jesuitas, es el plato fuerte del día.


Una imagen de San Ignacio nos recibe a la entrada del templo. En su interior me llevé una sorpresa mayúscula: había un piano ante el altar y un crío, rubito, de no más de doce años me pareció a mi, se subió al banco y se puso a jugar con el piano. Mozart, Beethoven, me dejó pasmado, cuando decidió dejar de jugar y salió en busca de sus hermanos creí ver al propio Ludwig aplaudiendo a rabiar.
Preguntando me enteré que el chavalín es uno de los hijos de don Pedro Halffter que se encontraba en Villafranca dirigiendo el Curso de Música. Familia musical en verdad, pero el chico asombroso para su edad.


Paré a tomar un café en la cafetería adyacente para reponerme de la impresión, (fue como ver a Listz o algo similar) y de paso echar un vistazo a la hospedería. Imágenes de San Ignacio por todas partes relatando su apasionante vida.
Cuando oigo hablar de los "iluminatis" no puedo evitar que me salte la risa, e incluso las lágrimas. No pueden ser ni más tontos ni más ignorantes los perorantes. ¿Vosotros sabéis quien pone La Luz?



Otro rincón villafranquino que no conocía y que encontré intersantísimo: El Museo de Ciencias Naturales de los Padres Paules. Colecciones y más colecciones para aprender un mogollón de cosas.


Entre las cosas que allí muestran un lobo impresionante, de un tamaño como nunca había visto. Como para echar a correr.


A su lado un jabalí de buen tamaño parecía un cerdito. ¡Uff!



Otra de las cosas que me dejó intrigado es un ¿idolo? fechado en hace más de 2.500 años. Se supone que de la cultura celta, pero ¿qué sabemos hoy día de los celtas?
Por un lado varón y por el otro varona, ¡qué interesante!


Al pasar por el Jardín de La Alameda otra sorpresa: La Aguadora, Acuario, en una imagen que se supone proveniente de Castro Ventosa y que representa a una diosa romana, seguramente Venus.

Para cerrar el circuito me quedaba una corta visita a la Colegiata de Santa María.


También tiene cosas interesantes de ver la Colegiata, no se la pierdan. Tan solo pongo el blog algunas pocas fotos de las muchas que hice.


Una visita que no puede faltar: al puente medieval. Pasé por allí, como peregrino, a los pocos días de que inauguran esta conocida estatua dedicada a los peregrinos, así que cada vez que paro en Villafranca voy a saludarla.


Estuve varios días disfrutando de Villafranca, alojado en La Posada Las Doñas del Portazgo. Recomendable, un trato excelente.


 Para el tema culinario mi recomendación sin duda alguna es el Mesón Los Ancares.

martes, 13 de agosto de 2019

Nunca llegarás a Aldebarán 38048. Promo.



Nunca llegarás a Aldebarán 38048

A mediados de los años cincuenta (de la Cuenta Vieja) el Presidente de los E.E.U.U de América don Ike Eisenhower firmó un tratado comercial con un consorcio de empresas extraterrestres, de beneficios mutuos, esa era la idea. Pero cuando Ike quiso darse cuenta las mejores personas, las más despiertas y valoradas, de su país habían sido neutralizadas o sustituidas por otras afines al consorcio, y también sus empresas.
Quiso poner en alerta a su continuador en el cargo sobre aquel problema tan complejo y con tantas ramificaciones al cabo de unos pocos años, pues se daba cuenta que a ese paso ni los rojos estarían a salvo en poco tiempo; si es que aún lo estaban.
¿Quiere saber más?


J.F.K. intentó frenar aquella invasión alienígena de bona fide e incluso intentó acordar con los rojos algún tipo de frente común.
Fue eficaz y rápidamente neutralizado.¿Cómo fue posible tal cosa?
Habían nacido Los Vigilantes, aliados subrogados (mercenarios) del consorcio estelar invasor.
Millares de personas eran anuladas, sustituidas o controladas mediante injertos subcutáneos por una red de implacables mercenarios; su uniforme y gafas oscuras era su única identificación.
¿Quiere saber más?


Al cabo de unas décadas, ya en tiempos de la Cuenta Nueva, todo el planeta estaba en sus transparentes manos y una nave misteriosa controlaba entradas y salidas en este sistema solar desde una órbita transplutoniana. Pero vivimos tiempos triunfales, ¿no es cierto?
¿Quiere saber más?


Entonces no deje de leer Nunca llegarás a Aldebarán 38048
Hágalo antes de que le asciendan (o sea vaporicen o roboticen)